Fórmula 1 Por una F1 menos aburrida

Coches más anchos, pesados y rápidos, neumáticos más voluminosos... Cambios en 2017 para acabar con el gobierno de Mercedes

Fórmula 1: 
Por una F1 menos aburrida

Concluye el Mundial 2016 con la coronación de Rosberg y la Fórmula 1, sus mentes pensantes, la materia gris que custodia el espíritu comercial y financiera de un gran negocio, vuelca todas las miradas en 2017. Habrá cambio general en la reglamentación técnica en una búsqueda de alicientes que termine con la hegemonía del motor Mercedes. Algún osado optimista habla de revolución, recuerda la investidura de Brawn GP como campeón en 2009 aprovechando un resquicio legal y de un futuro imprevisible. En todo caso, se trata de una operación profunda, que abarca algo más que la estética, para evitar que la F1 aburra al espectador sin emociones ni lucha.

Si se confirman los pronósticos, los coches de 2017 serán más anchos, pesados, rápidos y con los neumáticos mucho más grandes. Sonarán más fuerte, al estilo del impactante aullido que traspasaba circuitos hace un par de años. El alerón delantero será amplio y el ala trasera irá más pegada al suelo para ganar agarre. Y la medida principal, se eliminará el sistema de créditos (tokens). Durante las últimas temporadas, los equipos solo podían abrir sus motores para retocar las entrañas de su engranaje según un filtro numérico establecido por la Federación Internacional (FIA). Es decir, solo podían desarrollar sus propulsores en cuentagotas.

Adiós a los tokens

El motor Mercedes, que gobierna la Fórmula 1 sin réplica desde 2014, se imponía al principio del curso y ya no había forma de alcanzarlo para sus adversarios, por mucha inversión que realizasen ya que tenían limitada su capacidad de mejora en los tokens. Esto cambia ahora para facilitar la sorpresa.

La estructura de los monoplazas cambiará desde el punto de aerodinámico, por lo que ofrecerá nuevas posibilidades a los ingenieros aeronáuticos que pueblan el universo de la Fórmula 1.

Presunta paridad en los motores, neumáticos más agresivos y, en consecuencia, bólidos más veloces. «Los nuevos coches serán cuatro o cinco segundos más rápidos y los neumáticos contribuirán 2,5 segundos», profetizó el máximo dirigente de Pirelli, Marco Tronchetti Provera, en La Gazzetta dello Sport.

Las escuderías más potentes, las que no dependen de la aportación de los pilotos de pago que llegan con patrocinadores bajo el brazo, han trabajado por duplicado durante la campaña que se clausuró en Abu Dabi. Un equipo de ingenieros y técnicos atendían al bólido de 2016, mientras un sector B ha preparado el coche de 2017 en los fábricas, las sedes de los equipos y los túneles del viento. En Honda, el socio de McLaren, el jefe de motores Yusuke Hasegawa ha montado un grupo laboral tan numeroso para 2017 como para 2016 en espera de reducir la desventaja del equipo de Alonso respecto a los otros grandes, Mercedes, Ferrari y Red Bull, que también piensan y trabajan con idéntico empeño.

Todo ello persigue que existan más adelantamientos en la F1, ya que actualmente las maniobras para rebasar a un rival son impulsadas por el sistema DRS (apertura del alerón posterior) o los cambios de ruedas.

Antes de marcharse de vacaciones y de colgar una foto tomando el sol con Donald Trump y Barack Obama, Fernando Alonso consideró en Abu Dabi que la modificación de la normativa es plena e imprevisible. «Todos estamos a ciegas ahora mismo. Las reglas serán muy diferentes. Todos los coches están dando buenos resultados en el túnel del viento pero no sabemos si quiere decir dos segundos o cuatro mejor. No sabemos cuál es la regla de tres del año que viene. Hay que ser cautos y no perder ni un minuto de trabajo. Todo puede pasar».

De momento, Mercedes parte con ocho décimas de ventaja, las que Hamilton sacó a sus contrincantes en la formación de la parrilla en Abu Dabi.

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