Carranza comienza a ser un arma de doble filo para los jugadores del Cádiz CF.
Carranza comienza a ser un arma de doble filo para los jugadores del Cádiz CF.
Cádiz CF

Carranza tiene que calmarse

Pitar al Cádiz CF en su estadio puede resultar contraproducente
Por  17:09 h.

La gente tiene que calmarse. Y esto vale para todo. Y para todos. Desde la política al fútbol y pasando por las relaciones. Está el personal muy alterado. Puede que sea normal porque todo no va como todos, o casi todos, desearíamos. Pero la gente se tiene que calmar. Aunque sea una mijita. Ver las cosas sin tanto extremismo, sin tanto odio, sin tanto rencor, empatizar con el que la caga y entender al que falla. Ponerse en la piel del otro. Y antes de chillar, pitar, alterarse o mandar a paseo a quien sea, pensarlo dos veces antes de hacerlo.

Todo esto viene a cuento del Cádiz CF. Escucho algunas tertulias y entiendo que este equipo, como bien dijo su presidente, haya sido y pueda seguir siendo un circo por muchos años más. El Cádiz CF no juega bien, ¿pero qué equipo lo hace más allá del Barcelona y cuando le sale? Ayer mismo, el Atlético hizo un partido para olvidar en no sé qué país que también tiene un equipo de ciclismo. Pero, ¿qué pasa? ¿por eso vamos a sentenciar al Cholo y todo lo que ha conseguido desde la nada que dejó Goyo Manzano, hoy en China? No, hombre no. Nada de eso. Claro que se puede criticar el hecho, pero de ahí a decir, como se escucha en algunos mentideros o tertulias cadistas, que el Cádiz CF de Claudio es de lo peor de los últimos años va un mundo.

Cierto que el Cádiz CF no está muy bien últimamente. Es verdad que necesita a gritos refuerzos en enero, pero no vayamos a tirarnos del barco antes incluso que nos echen. En la vida hay que ver las cosas desde todos los puntos de vista posible.Escuchar a unos y otros. Valorar todo. Y por supuesto, no irse ni al blanco más puro ni al negro más oscuro de buenas a primeras. Y es eso lo que se siente cada vez que Carranza irrumpe con pitos cuando el Aridane de turno la pifia o Cuero manda un balón fácil a la grada. Señores, ¡que los de amarillo son los nuestros! No piten que está feo.