Cervera en El Rosal
Cervera en El Rosal

CÁDIZ CF

PREVIA: Cádiz CF-Numancia: Sin tiempo para los lamentos

Cervera introducirá cambios en un Cádiz que olvida la derrota de Reus pues Carranza se convierte esta semana en la llave del futuro

Por  12:48 h.
Cádiz
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Numancia
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Cádiz CF: Cifuentes, Carpio, Aridane, Servando, Brian Oliván, Mantecón, Eddy Silvestre o Garrido, Salvi, Rubén Cruz, Aitor o Álvaro y Ortuño.
Numancia: Munir, Unai Medina, Orfila, Callens, Luis Valcarce, Íñigo Pérez, Escassi, Capilla, Del Moral, Pablo Valcarce y Jairo Morillas.
Árbitro: Isidro Díaz de Mera Escuderos (colegio castellano-manchego).
Campo y hora: Ramon de Carranza. 22 horas.

Sin tiempo para digerir la resaca el Cádiz CF se embarca en otra noche loca. El fútbol no permite la mínima reflexión y ya ni el descanso en jornadas intersemanales. Reus queda a mil kilómetros de distancia espacial y sentimental, y el regreso a Carranza despierta expectación y se rodea de incertidumbre.

Porque Cervera ya se ocupa, la antesala de la preocupación. Del cansancio acumulado en unas piernas nada acostumbradas a jugar 72 horas después de un sacrificio intenso; del golpe moral que conlleva cada derrota; de la exigencia por ganar en territorio propio para alejar los nervios, y por partida doble.

Esto es Segunda y cada victoria, cada empate, se ha de trabajar con esfuerzo y concentración máximas. Nada es fruto de la improvisación, el margen para la espontaneidad es mínimo. Las diferencias son pequeñísimas entre los rivales y cualquier resultado es posible. Hay que encajarlo así, aunque suponga una presión extra porque nada será fácil.

El condicionante físico marcará el compromiso de esta noche. Ya no es un duelo copero aunque confunda el día, y las rotaciones serán escasas… las justas. Tanto en el Cádiz CF como en un Numancia que llega de vencer con apuros al Nàstic. El míster tocará el once y posiblemente descargue el centro del campo y alguna banda, donde se sufre más en la presión. Eddy Silvestre podría hacer de Garrido liberando de minutos al vasco y acompañar a Mantecón, mientras que Aitor aprieta a Alvarito.

El delantero, tocado

Arrasate se encuentra con los problemas físicos de su goleador Manu del Moral, indiscutible a buen nivel, y la veteranía del eterno Julio Álvarez le puede mandar al banco a guardar reposo y así apostar por un equipo más combativo. El capitán, de origen venezolano, es el ejecutor de todas las acciones a balón parado pero lo ha jugado todo y con 35 años ha de dosificarse. En defensa, los rojillos han sufrido el revés a última hora al perder a su defensa Regalón por un proceso febril, por lo que el técnico recolocará a Orfila en el eje de la zaga.

Un clásico de esta categoría, un veterano de la Segunda División. El Numancia se ha consolidado en este escenario de plata y ahora su entrenador desea dotar de fortaleza defensiva a un conjunto con una artillería de calidad. Suele gustarse con la pelota en su poder y es tremendamente solvente en las jugadas de estrategia.

La estrategia

Precisamente la pizarra es una asignatura a corregir por el Cádiz CF, sin especialista a balón parado como quedaba patente en Reus, con tantos córners sin remate. La escuadra amarilla intentará meter intensidad desde el inicio como hiciera ante Mallorca y Getafe para tomar por sorpresa al adversario en una hora intempestiva.

El carácter y el esfuerzo no se negocian, si bien hay que ofrecer algo más en la faceta ofensiva, con alternativas al juego por banda si no funcionan los dos extremos. Numancia es la primera prueba y su desarrollo marcará el asalto del domingo ante el Oviedo, en el mismo escenario. Cervera y sus alumnos son conscientes de que hay que sumar en los dos o al menos rubricar una victoria para no comenzar a mirar las profundidades de la tabla.

La afición responderá pero se avecinan más asientos vacíos de los habituales porque un martes a las 22.00 no invita a acudir al fútbol en Carranza y menos para los seguidores allende la Tacita. Tampoco hay oferta entre abonados y pocos se rascarán el bolsillo. El cadista deberá hacer otro esfuerzo con la ilusión de irse a la cama con otro disfrute en el cuerpo en una semana larga de fútbol.