El Cádiz CF busca su segunda victoria consecutiva en Liga.
El Cádiz CF busca su segunda victoria consecutiva en Liga.

Cádiz CF

Cádiz CF-Huesca (PREVIA) ¿Se puede empezar de nuevo?

Recuperada la calma, el once de Cervera se propone ganar para hacerse querer por los más indecisos

Por  8:00 h.
Cádiz
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Huesca
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Cádiz CF: Cifuentes, Carpio, Aridane, Sankaré, Luis Ruiz, Garrido, Abdullah, Nico Hidalgo, Álvaro García, Rubén Cruz y Ortuño.
SD Huesca: Sergio Herrera, Nagore, Jair, Jesús Valentín, Brezancic, Bambock, Gonzalo Melero, Alexander González, Vadillo, Samu Saiz y Borja Lázaro.
Árbitro: Saúl Ais Reig (valenciano).
Partido correspondiente a la 13ª jornada de Segunda División A.
Estadio: Ramón de Carranza; 16.00 horas. Televisado por LaLiga123TV

¿Sí? ¿Uno? ¡Un, dos, tres…! ¿Probando, probando? ¡Probando! ¿Sí, suena? Perfecto. ¿Todos bien? ¿Calmados? ¿Todos? Todos no, pero la mayoría sí. La mayoría lo vuelve a estar y se agradece, la verdad.

Los tres puntos sumados en Lugo han permitido al Cádiz CF, y a Cervera, sacar la cabeza del pozo del descenso y ver las cosas con más serenidad. Claro que aún quedarán muchos que exigen (y exigirán) a cualquier Cádiz CF que acumule y acumule victorias hasta salirse de la tabla, pero no deben ser la mayoría. Afortunadamente, no lo son. Y no lo son porque el cadismo más grande se hizo en base a derrotas, a sufrimiento, a sacar la cabeza en los instantes antes de que sonara la bocina. Es verdad que se estaba en Primera, pero también que la mentalidad era mucho más sensata, más propia de un club a verlas venir que no de uno lustroso. Claro que estaban los agoreros, los más viejos del lugar, los de tribuna. Pero hasta esos que pitaban comprendían que no se podía ganar siempre. Porque el Cádiz CF, siempre, ha hecho de la necesidad, virtud.

Y el Cádiz CF, guste o no, hoy por hoy, no es un gallito de Segunda por mucho que se quiera, por mucho que lleve Adidas, por mucho que valga su afición, por mucho que sea Pina el fabricante, por mucho estadio que se diga que es de Primera. No. No y no. Este Cádiz CF es ramplón, de andar por casa. Un recién ascendido sin apenas estructura del ascensor. No es mejor que ninguno de sus 21 oponentes y es peor que todos si no se entrega al cien por cien cada domingo. Y parece que eso lo sabe y lo entiende el entrenador, al que para colmo muchos lo quieren hacer descabalgar pese a las dosis de coherencia que da en cada discurso y pese a todo lo que ha conseguido y debería estar por conseguir.

La permanencia es el único objetivo que todos y cada uno de los cadistas deben tener en su mente. El que se salga de esa tangente, fastidiado va. Por supuesto que se puede soñar con cotas más altas, de hecho es lo que se debe hacer para tratar de eludir sufrimientos al final de Liga, pero de ahí a pedirle a este equipo que luche jornada tras jornada por encaramarse a los puestos altos va un mundo. Lo normal es que el Cádiz CF coquetee con los puestos de descenso, lo anormal y lo glorioso sería que luchase por lo que da respeto hasta escribirlo siquiera.

Por todo ello, cada partido hay que verlo como una batalla. Se podrán perder muchas, ganar algunas y empatar la mayoría, pero el objetivo no es otro que acabar la guerra con vida. Y contarlo.

Y en esas está el Cádiz CF de Cervera. Un equipo que si bien lleva cuatro partidos sin perder, se ha puesto a su entrenador en el candelero olvidando que ante Tenerife y UCAM se pudo ganar en los momentos finales. Todo en el mundo del fútbol suena a injusticia, pero en el caso del entrenador actual del Cádiz CF resulta cuanto menos asombroso al no entender qué es lo que quiere la gente que abomina de él.

Esta tarde llega a Carranza un equipo en alza, el Huesca. Puede que muchos de los que se sienten en su asiento de la grada ni se haya enterado que los oscenses están en puestos de ascenso, consolidados en Segunda y que pese a no tener el nombre del Cádiz CF tiene un equipo más compacto y ordenado que el amarillo. Pero es así. Ganarle será muy complicado. Es más, ganarle solo no, mantenerle el tipo incluso.

Sin embargo, el once de Cervera ha recuperado la fe gracias a su victoria injusta en Lugo. Los tres puntos lo han sacado del descenso y el personal estará más tranquilo. El deseo del equipo no es otro que seguir sumando puntos para convencer a los más agoreros y a los más escépticos. Subirlos al barco a todos. Asentarse en la zona templada de la tabla y ver el futuro con sufrido optimismo. Y sobre todo, con humilde realismo. ¿Se puede empezar de nuevo? Ojalá que sí.