Robe (en el centro) con su actual banda
Robe (en el centro) con su actual banda - EDUARDO NAVARRO
Música

Robe: «Intento librarme del hastío, pero no lo consigo»

El líder de Extremoduro actúa con su proyecto en solitario en el Wizink Center de Madrid

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Quien no arriesga no gana. Eso es algo que Roberto Iniesta (Plasencia, 1962) debe tener bien claro tras dejar a Extremaduro en barbecho y lanzarse a una carrera en solitario (entre comillas, pues su nueva banda juega un papel central en el proyecto) que le ha dado dos discos de oro y llenazos en prácticamente todas las plazas. Ante una de las citas más importantes de su gira «Bienvenidos al temporal», este sábado en el Wizink Center, Robe mantiene su sempiterna humildad: «El reconocimiento es poder seguir haciendo esto. Y la emoción que veo en los conciertos… que la veo, la veo».

¿Cómo sienta el éxito que ha tenido esta gira? Cuando publicó el primer disco de esta etapa ni siquiera pensaba presentarlo en directo.

Para mí es muy importante que a la gente le guste lo que estoy haciendo ahora, no lo que hice hace mucho tiempo. Como dices, la idea de este proyecto fue hacer un disco, sin la presión de pensar en cómo sería tocarlo en directo, donde todo tiene que durar tres, cuatro, cinco minutos como mucho. Eso hace que te cortes y a la hora de componer no hagas canciones de diez minutos, por ejemplo. Y el segundo lo hicimos por lo bien que nos lo habíamos pasado grabando el primero.

¿Quiere volver pronto al estudio?

Ahora no he estado componiendo, he estado muy centrado en estas canciones, y en presentarlas en sitios donde no solía tocar como los teatros y auditorios. Daba miedo hacer cosas nuevas, con gente nueva y de maneras nuevas, pero la ilusión ganaba al miedo.

Pero, ¿le apetece más grabar otro disco en solitario, o volver a hacer algo con Extremoduro?

No lo sé, de momento no quiero, no tengo esa necesidad de plantearme el futuro. Voy a saborear este momento, a apurarlo, sin plantearme cosas futuras. No estoy pensando en componer, aunque eso no se piensa… pero mi cabeza no está ahí. Cuando acabe la gira me sentaré e intentaré poner el contador a cero y empezar de nuevo con lo que me apetezca.

Suele pedir que la gente no grabe con el móvil en sus conciertos. ¿Cada vez le hacen más caso?

En algunos sitios sí se ha notado, que ha habido ese respeto. Me he empeñado más en los teatros. Allí se supone que todo el mundo está acostumbrado a guardar el móvil, ¿por qué no en un concierto? Tampoco puedo estar allí cantando de mala leche, porque con la gente es lo que hay. Intento no tomármelo muy a pecho, y a veces tengo que cerrar los ojos y no mirar, porque no quiero verlo. A veces, en los teatros también cuesta mucho que la gente esté calladita, ¡jaja!

Sus músicos son bastante más jóvenes. ¿Al principio tuvieron timidez, por el respeto?

Son gente joven, pero han tocado con mucha gente. La relación ha sido muy fácil y natural, nos lo hemos pasado bien. Espero no ser tan viejo ni tan leyenda como para intimidar, ¡jaja!

Decía que el reconocimiento es tener trabajo y sentir la pasión. ¿Qué hay de los premios?

Pues la verdad es que animan mucho. Los artistas necesitamos que se nos anime, porque el arte es una cosa tan efímera, sobre la que cualquiera puede opinar... Necesitas esa seguridad para seguir componiendo libremente.

Cuando publicó su último disco, «Destrozares. Canciones para el final de los tiempos», dijo que estaba muy hastiado de la sociedad. ¿Está ahora menos hastiado, más, o igual?

¡Uf! Intento librarme del hastío, de verdad. Pero nada, no lo consigo. Últimamente no es nada fácil ¿eh?