DARÁN QUE HABLAR

Mercedes Pimiento: «Mi trabajo empieza y termina en lo cercano»

A Mercedes Pimiento le interesa el paisaje, pero no como contemplación, sino como contexto desde el que percibimos, interactuamos y modificamos nuestro entorno. A caballo entre el arte y la arquitectura, lo suyo «ya da que hablar»

«Sin título» (2016), del proyecto «Inane» - M. P.
«Sin título». De la serie «Handle with care» - M. P.
«Sin título» (2014), de la serie «Dibujos» - M. P.
«Monumento 1» (2016), del proyecto «Inane» - M. P.
«Pieza 25». «Sin título». Del conjunto «Sin título, un proyecto en los Santos de Maimona» - M. P.
«Sin título». Impresión digital sobre papel de algodón (2015) - M. P.
«Sin título». Impresión digital sobre papel de algodón (2015) - M. P.
«Sin título» (2015), del proyecto «Useless Landscape» - M. P.
«Useless Landscape» (2014) - M. P.

Nombre completo: Mercedes Pimiento. Lugar y fecha de nacimiento: Sevilla, 1990. Residencia actual: Barcelona. Estudios: Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla. Actualmente cursa el Máster de Producción e Investigación Artística de la Universidad de Barcelona. Ocupación actual: Artista y estudiante.

Qué le interesa. Mi trabajo suele partir de mi contexto cercano. A través de distintos medios como la instalación, la escultura, el dibujo o la fotografía, suelo plantear una serie de ensayos o registros de la forma en la que percibimos, interactuamos y modificamos nuestro entorno. Esto me lleva a un interés por la idea del paisaje, especialmente su uso y construcción.

En mi proyecto más reciente, «Inane», continúo trabajando acerca del paisaje y la construcción, pero esta vez tratando de conectar las ideas de ruina y monumento

A menudo trabajo a partir de construcciones básicas: una especie de estructuras rudimentarias, generalmente frágiles o temporales, que hablan de lo material y de la intimidad, como una primera forma de intervenir o de poner límites a lo natural para establecer un espacio artificial. Me interesan los procesos, la transformación; los procesos de construcción; el punto de inflexión entre el mundo natural y el artificio; los lugares periféricos. De una forma sintética, pretendo retratar estos procesos de construcción como producto social; como construcción de un paisaje obsoleto en un estado continuo de planificación, construcción y ruina.

De dónde viene. Hasta el momento he realizado tres exposiciones individuales. En 2014, casi a la vez, tuve las dos primeras. Por un lado «Handle with care», que se expuso en la sala Kastelar, en Sevilla, y que pude llevar a cabo gracias a la Beca INICIARTE de la Junta de Andalucía. Por otro lado, expuse «Sin título», un proyecto en los Santos de Maimona (Badajoz), en la Sala Guirigai. En 2015 tuve mi primera individual en la galería Javier Silva, con la que actualmente trabajo, que se tituló «Useless Landscape».

En estos años he participado en proyectos y exposiciones colectivas en distintos puntos del país, entre las que destacaría «Un lugar en el mundo», la más reciente, comisariada por Mariana Hormaechea en la Fundación Cajasol de Sevilla, que reúne a una serie de artistas andaluces en torno a la temática de la vivienda, la función de habitar y la relación entre el individuo y su entorno. También recientemente participé en la exposición «Do you believe?», en Fabra i Coats - Centro de Arte Contemporáneo de Barcelona, como resultado del programa de residencias Sant Andreu Contemporani, en el que fui seleccionada el año pasado. También señalaría la exposición Casa Leibniz, que tuvo lugar el pasado febrero en el Palacio de Santa Bárbara en Madrid, en la que tuve la oportunidad de exponer junto a gente muy interesante.

Supo que se dedicaría al arte desde el mismo momento en que… Siempre quise estudiar arte, aunque también me interesaba mucho la física y la filosofía. Durante los años de carrera me esforcé al máximo y, a partir de entonces, he seguido trabajando y poco a poco han ido surgiendo exposiciones, proyectos... Y así sigo. Creo que no ha habido ningún punto de inflexión.

¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el mundo del arte para «sobrevivir»? Creo que no he tenido que hacer nada muy raro. Sí que se dan —con bastante frecuencia— muchas situaciones raras o incluso cómicas, pero más relacionadas con mi forma de trabajo, como por ejemplo transportar palos en una maleta de un país a otro, o cruzar media España en busca de escombros.

Me dedico también a la música. Desde los 17 o 18 años he tocado el bajo eléctrico en grupos de todo tipo. Siempre que puedo estoy ensayando, estudiando, tocando...

Son situaciones que suelen ser difíciles de explicar a la gente… De todas formas, creo que lo que me resulta más raro de todo esto es la parte pública: los medios de comunicación, hablar en público…

Su yo virtual. Sólo utilizo Facebook, y lo uso prácticamente para temas relacionados con mi trabajo. Me parece una herramienta útil como forma de dar visibilidad y estar en contacto con la gente y al día de lo que pasa. Pero la verdad es que las redes sociales nunca me han atraído especialmente. No me gusta publicar contenidos personales y me da la sensación de perder mucho tiempo. Tengo una web (www.mercedespimiento.com) que trato de mantener actualizada. Esto me parece más interesante como espacio sin límite en el que cada uno tiene la posibilidad y la libertad de mostrar y estructurar su trabajo como quiera.

El «selfie» de Mercedes Pimiento para «Darán que Hablar»
El «selfie» de Mercedes Pimiento para «Darán que Hablar»- M. P.

Dónde está cuando no hace arte. Soy redactora de Presente Continuo, una plataforma digital de archivo y difusión de arte contemporáneo andaluz. Como vivo en Barcelona, me dedico a escribir sobre las exposiciones y proyectos de artistas o comisarios andaluces que tienen lugar aquí.

Me dedico también a la música. Desde los 17 o 18 años he tocado el bajo eléctrico en grupos de todo tipo. Siempre que puedo estoy ensayando, estudiando, tocando… O escuchando música en directo.

Le gustará si conoce a... Es complicado hacer una selección de referentes. Me interesan muchas cosas distintas y estos van cambiando a medida que cambian mis intereses. Si tuviera que elegir una serie de artistas «históricos» citaría por ejemplo a Beuys, Francis Alÿs, Robert Smithson o Richard Long; artistas internacionales como Doris Salcedo, Richael Whiteread o Hito Steyerl, o nacionales como Lara Almarcegui, José Miguel Pereñíguez, Jacobo Castellano, Jorge Yeregui…

Una web me parece más interesante como espacio sin límite en el que cada uno tiene la posibilidad y libertad de mostrar y estructurar su trabajo como quiera que las redes sociales

Me interesa mucho también ese tipo de prácticas que se mueven entre la arquitectura, el diseño y el activismo, como el colectivo Todo por la Praxis, diseñadores como Vinay Gupta o artistas como Michael Rakowitz o Andrea Zittel. También me atraen los planteamientos teóricos que vienen de la arquitectura, desde Le Corbusier hasta, por ejemplo, unos textos que he tenido muy presentes últimamente como «La ciudad genérica» y «Espacio basura», de Rem Koolhaas. La arquitectura me seduce como objeto de estudio, aunque desde una perspectiva totalmente vivencial. Me interesa mucho la arquitectura en su modo más rudimentario y primigenio: la idea de poner límites a la naturaleza para establecer un espacio artificial o privado, lo cual remitiría también al origen también de la propiedad privada. Pero también como contenedor físico y condicionante de la forma en la que se articula la vida contemporánea.

Entre los artistas de mi contexto más cercano tendría que citar a muchísima gente, como Miguel Ángel Moreno Carretero, Antonio R. Montesinos, Fuentesal y Arenillas, Gloria Martín Montaño, Victoria Maldonado… Y, en especial, a Ana Barriga y Jose Iglesias G. Arenal.

¿Qué se trae ahora mismo entre manos? Acabo de cerrar un proyecto en el que llevaba bastante tiempo trabajando, que aún está inédito pero que espero mostrar pronto. Es algo entre escultórico e instalativo, que tiene que ver con la arquitectura y la construcción, pero incluyendo un aspecto participativo. Ahora me gustaría tomarme un pequeño paréntesis de análisis y de reflexión antes de empezar el siguiente proyecto, que culminará en una exposición individual la próxima primavera. De momento, estoy leyendo y dibujando.

¿Cuál es su proyecto personal favorito hasta el momento? Me costaría trabajo seleccionar una sola pieza, porque suelo trabajar por proyectos, en los que intervienen obras de diferentes medios y entre las que se van estableciendo distintas relaciones. Cada proyecto que he realizado hasta ahora ha aportado algo distinto.

Desde «Handle with Care», el primero, que empecé cuando aún estaba terminando la carrera. Este fue un proyecto muy depurado —que trabajé durante casi dos años—, en el que traté de sintetizar y poner orden a un montón de inputs, intereses y procesos que estaban teniendo lugar entonces, relacionados con los contextos en lo que habitaba. Dentro de la misma exposición se podía ver la evolución que había tenido lugar durante ese proceso.

«Sin título, un proyecto en los Santos de Maimona» es un trabajo con el que me encuentro muy a gusto. Lo realicé el mismo año que «Handle with Care», en 2014, y estuvo comisariado por Jose Iglesias G. Arenal y expuesto en la Sala Guirigai, que él mismo gestiona en esa localidad. Para este proyecto decidí tomar como punto de partida el entorno del pueblo, y, en concreto, la Cementera Asland, ruina y emblema del Plan Badajoz desarrollado en la zona durante los años 50, y que supuso el auge y posterior declive económico de la localidad. Caminando entre los restos de la fábrica encontré una serie de piezas industriales, que fui recogiendo, limpiando y ordenando, para posteriormente reproducirlas a través de procedimientos manuales —mediante la elaboración de moldes— obteniendo frágiles copias de escayola. Este fue un proyecto sencillo y conciso, en el que, sin embargo, se concentraban ideas como el trabajo, el proceso, el registro, la copia, el consumo, la ruina, la fragilidad, la construcción, el paisaje… Que más adelante he seguido trabajando.

Lo que me resulta más raro de todo esto es la parte pública del trabajo: los medios de comunicación, hablar en público…

En 2015 expuse «Useless Landscape», un proyecto en el que continué indagando en torno al paisaje y, más concretamente, en su construcción, su uso y su consumo. Para ello, me planteé recrear las distintas etapas que forman parte del proceso de construcción de una urbanización ficticia; un complejo de viviendas que nace obsoleto desde su primera proyección, debido a su inviabilidad y a la naturaleza de los habitáculos que lo componen. Este creo que fue un proyecto muy coherente, en cierto modo muy exhaustivo, y estoy bastante satisfecha con el resultado, ya que supuso un pequeño salto al nivel nacional: se ha expuesto de diferentes formas en la galería Javier Silva de Valladolid, en la galería Luis Adelantado de Valencia, en la Fundación FIART de Madrid y la Fundación Cajasol de Sevilla.

En mi proyecto más reciente, «Inane», continúo trabajando acerca del paisaje y la construcción, pero esta vez tratando de conectar las ideas de ruina y monumento. En este caso parto del contacto directo y sensible con el paisaje cotidiano, de la deambulación por los lugares indefinidos y espacios limítrofes de la ciudad, para terminar llevando a cabo un proceso escultórico, muy matérico, físico y procesual.

¿Por qué tenemos que confiar en ella? No sabría qué contestar a esta pregunta. La verdad es que creo que no trato de aportar nada «nuevo» al ámbito artístico, no sé si eso es importante; más bien trato de trabajar desde la honestidad. Creo que mi trabajo empieza y termina en lo cercano.

¿A quién cedería el testigo de esta entrevista? A Gloria Martín Montaño, Jose Iglesias G. Arenal o Antonio R. Montesinos.

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