DARÁN QUE HABLAR

Adonay Bermúdez: «No tolero la falta de respeto con el arte, ni la mala praxis, que denuncio públicamente»

«Esta profesión está muy mal pagada para estar con envidias, zancadillas y tonterías». Por eso el comisariado de exposiciones no es lo mismo desde que llegó Adonay Bermúdez. Y por eso, hoy, él es de los que «Darán que hablar»

Detalle del montaje de «¿Quién es ese hombre?» en TEA-Tenerife - A. B.
Obra de Regina José Galindo para «Aquí hace falta una mujer» (Centro de Cultura Digital de México) - A. B.
Obra de Alexis W en «Catarsis» (Sala de Exposiciones de la Universidad de Las Palmas) - A. B.
Obra de Alby álamo en «Estado físico» (Laboratorio 21) - A. B.
Obra de Joaquín Artime para «Gula» (Centro de Arte Contemporáneo de Quito) - A. B.
Obra de Filippos Tsitsopoulos en «Las bestias que habitan en mí» (Casal Son Tugores) - A. B.
Detalle del libro «Los dictadores» - David G. P.
Estand del Cabildo de Lanzarote en Just Mad, con obras de Daniel Jordán, entre otros - A. B.
«Turismo efímero», en el Espacio Cultural El Tanque - A. B.

Nombre completo: Adonay Bermúdez. Lugar y fecha de nacimiento: Lanzarote, 17 de julio de 1985. Residencia actual: Entre Lanzarote y el mundo. Estudios: Arquitecto de interiores, máster en comunicación y mucho curso. Ocupación actual: Comisario de exposiciones.

Qué le interesa. Siempre digo que mi trabajo se fundamenta en dos pilares. Por un lado, la democratización del arte. Estoy tremendamente obsesionado con llegar a todo tipo de público, indistintamente sepa o no de arte. Constantemente pongo el mismo ejemplo: procuro que mis exposiciones sean como cebollas, con una capa superficial que cualquiera puede entende,r pero con otras profundas que hay que rascar. Y, por otro lado, me interesa mucho hablar del hoy. Rara vez miro al pasado, salvo para trabajar referencias o contextos. Me preocupa discutir sobre los problemas y dificultades que tiene el sujeto contemporáneo y con frecuencia me decanto por una temática que gira en torno a la crítica social: desde el feminismo, pasando por la política o la economía y acabando en sistemas actuales de adoctrinamiento.

De dónde viene. Creo que soy un comisario afortunado dentro de mi generación. He podido trabajar desde lo local, pero con una parte considerable en el ámbito internacional, intercalando lo público y lo privado. He presentado proyectos en el Centro de Cultura Digital de México, la Universidade da Madeira, el Centro de Arte Contemporáneo de Quito, el 4º Ghetto Biennale de Haití, el Museum of Modern Art de Etiopía o el Museo de Arte Moderno de Santo Domingo.

En España, ser comisario independiente es una putada. Somos chicos orquesta, aunque debo decir que soy hiperactivo y me encanta estar con veinte mil cosas a la vez

Pero, definitivamente, destacaría una de mis últimas exposiciones, la titulada «¿Quién es ese hombre?», en TEA Tenerife Espacio de las Artes. Lo subrayo porque se ha cumplido todo lo que un comisario busca o, por lo menos, lo que busco yo: Libertad, buen presupuesto, buena praxis, profesionalidad y respeto, algo que lamentablemente no es habitual. Luego hay otros proyectos a los que les tengo un cariño especial, como «Turismo efímero. El diálogo iberoamericano», que itineró por cinco espacios, o el Festival Internacional de Videoarte Entre Islas, que ya vamos con las proyecciones de la segunda edición.

Supo que se dedicaría al arte desde el mismo momento en que… Yolanda Ros, mi profesora de Historia del Arte en el instituto, me abrió los ojos y le puso pica-pica y unas gotitas de tabasco. Sospecho que vio en mí a una víctima a la que absorberle el cerebro y enseñarle el camino para poder (mal)vivir del arte. Pero debo decir que me costó aceptarlo como profesión.

Muchos dicen que Facebook es una pérdida de tiempo, pero para mí es todo lo contrario: me ahorra horas y horas de investigación

Fue una decisión complicada por esa inestabilidad que supura, pero en un 70% estoy contento con mi elección (el 30% restante es cuando la cuenta corriente se me pone en rojo y a parpadear). Le estaré eternamente agradecido porque, aunque está siendo una vereda con sus bajadas y sus subidas, disfruto como un niño cada vez que me enfrento a un proyecto.

¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el mundo del arte para «sobrevivir»? Aguantar durante más de una hora a un político mientras me contaba que su madre pinta cuadros muy bonitos, que se los vende todos a sus amigas y que no entiende por qué el «mundillo del arte» se queja tanto. En realidad no es nada raro: todos hemos escuchado historias similares. Lo verdaderamente extraño es que no lo mandara a la mierda. Precisamente no soy una persona de las que se queda callada. Digamos que me cogió con unos años menos. Hoy ya no tolero la falta de respeto ni la mala praxis y la denuncio públicamente siempre que puedo, así me veten en ciertas instituciones, como es el caso.

Su yo virtual.Definitivamente, no puedo vivir sin Facebook. Es una herramienta brillante que me permite estar al tanto de la nueva producción de artistas, sus próximos proyectos, seguir el trabajo de otros compañeros comisarios, proyectos editoriales, artículos, exposiciones… En fin: es este un resumen rápido de todo aquello que me interesa puesto que, como todos, selecciono a las personas que quiero seguir. Muchos dicen que es una pérdida de tiempo, pero para mí es todo lo contrario, me ahorra horas y horas de investigación. Estamos en el siglo XXI y hay que darle el valor que tiene, ni más ni menos.

El «selfie» de Adonay Bermúdez con la obra de Eugenio Merino en TEA
El «selfie» de Adonay Bermúdez con la obra de Eugenio Merino en TEA- A. B.

Dónde está cuando no hace arte. En España, ser comisario independiente es una auténtica putada. En realidad, somos chicos orquesta, nos toca hacer de todo, aunque debo decir que soy hiperactivo y me encanta estar con veinte mil cosas al mismo tiempo.

No sé si busco aportar algo nuevo al ámbito artístico. Sólo de pensarlo se me ponen los pelos de punta y siento una carga muy grande sobre mis hombros

Publico puntualmente artículos para diversos medios; escribo textos para catálogos o exposiciones; imparto talleres; edito libros, he publicado dos y ya estoy con el tercero; coordino actividades culturales (desde cursos hasta festivales); ocasionalmente me llaman para ser jurado en convocatorias… En fin, de todo un poco. Afortunadamente, cada vez tengo más trabajo (y mejor pagado) como comisario y eso me ha permitido abandonar una tarea que hice durante unos cuantos años: coordinar la prensa de eventos artísticos.

Le gustará si conoce a... Soy poco de tener referentes, pero en cuanto a colegas de profesión, destacaría a Marisol Salanova, a Fernando Gómez de la Cuesta o a Carlos Delgado Mayordomo, entre otros. Somos todos muy diferentes entre nosotros, pero todos ellos tienen dos cosas que valoro por encima de todo: profesionalidad y respeto. Sé que si tengo un problema puedo contar con ellos y que nos ayudamos entre nosotros sin pedir nada a cambio. Eso hoy es impagable. Soy un pesado porque siempre repito lo mismo: Esta profesión está muy mal pagada para estar con envidias, zancadillas y tonterías varias. Prefiero sumar en lugar de restar.

¿Qué se trae ahora mismo entre manos? Acabamos de clausurar la exposición en TEA y ahora me voy a Mallorca, que tengo una residencia artística en Addaya Centre d’Art Contemporani. Luego exhibimos el proyecto «The dirty business show» en el Museu das Comunicações of Fundação Portuguesa das Comunicações, ya que este año soy el comisario invitado de PlanoLisboa. Después presentamos la segunda edición del Festival Internacional de Videoarte «Entre islas» en Gran Canaria Espacio Digital, Centro Cultural de España en Nicaragua y ExTeresa Arte Actual de México, entre otros.

Yolanda Ros, mi profesora de Historia del Arte en el instituto, fue la que me abrió los ojos y le puso pica-pica y unas gotitas de tabasco

Me voy de residencia artística a La Embajada en Ciudad de México en octubre. En noviembre toca MARTE-Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Castellón, que soy uno de los comisarios de los solo projects, y un proyecto de promoción exterior para artistas locales organizado por el Cabildo de Lanzarote. Acabo el año con la exposición individual de Eugenio Merino en Espai Rambleta (Valencia), y ya empiezo el año comisariando la exposición individual de Daniel Jordán en la galería La Isla, en la calle Doctor Fourquet en Madrid, y la de Acaymo S. Cuesta en el Centro Cultural de Las Rozas, también en esta Comunidad Autónoma. Y en medio de todo eso, imparto dos talleres sobre comisariado, uno en Tenerife y otro en Granada, publico un libro y seguramente me dé un ataque al corazón. 

¿Cuál es su proyecto personal favorito hasta el momento? Sin lugar a dudas, «¿Quién es ese hombre?», en TEA-Tenerife Espacio de las Artes. A veces se alinean los astros, tienes los «chakras» a tope de energía, te caen encima un par de cagadas de paloma y desde los cielos desciende tu santo y te echa polvos mágicos. Eso mismo me ha pasado. Se ha unido un museo con las buenas praxis en regla; una conservadora jefa (Yolanda Peralta Sierra) que confió en mí al 100% y no me cambió ni una coma; un equipo que se ha volcado totalmente; unos artistas que han sido muy profesionales y que han defendido el proyecto con uñas y dientes, y un catálogo del que me siento muy orgulloso. Por supuesto que hubo fallos, como en todo proyecto, pero han sido cosas que no se pudieron prever.

¿Por qué tenemos que confiar en él? Creo que la confianza es algo que se gana y se forja y, al final, es tu trabajo el que habla por ti, no uno mismo. No sé si busco aportar algo nuevo al ámbito artístico. Sólo de pensarlo se me ponen los pelos de punta y siento una carga muy grande sobre mis hombros. Yo poco a poco he creado mi línea de trabajo, lo que me interesa y lo que no me interesa y, sobre todo, lo que soy capaz de hacer y lo que no. Conozco bien mis límites, lo que no significa que no arriesgue.

Soy un comisario afortunado dentro de mi generación. He podido trabajar desde lo local, pero con una parte considerable en el ámbito internacional

Le dedico muchas horas. De hecho, a veces pienso que las multiplico como los panes y los peces. Admito que soy de esa línea que se preocupa mucho por el público y, por ende, por la comunicación (desde el mensaje, pasando por la distribución o la iluminación). Sencillamente, creo que soy coherente y consecuente con lo que hago.

¿A quién cedería el testigo de esta entrevista? A cualquiera de los comisarios que he nombrado antes, pero añadiría una serie de artistas canarios a la lista, que parece ser que en general estamos un poco olvidados, tanto fuera como dentro de las islas: Acaymo S. Cuesta, Luna Bengoechea, Nicolás Laiz Placeres, Noelia Villena o Daniel Jordán, entre muchos otros. Todos en un buen momento de su carrera y con mucho qué decir.

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