Kent Follett, autor de «Una columna de fuego»
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«Una columna de fuego», el «best seller» definitivo

Kent Follett publica la tercera parte de «Los pilares de la Tierra», con las guerras de religión como telón de fondo

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Hay un motivo por el que Ken Follett y otro de los grandes superventas del momento, Dan Brown, han decidido ambientar sus últimas novelas -en total o en parte- en España. El motivo es sencillo: el dinero. Quizá les sorprenda mucho saber que Follett vende más ejemplares en España que en Estados Unidos. Y Dan Brown, cuya popularidad ha ido menguando en gran medida tras cada nuevo y desastroso -al menos en términos de calidad- «best seller», también encuentra aquí uno de sus últimos paraísos. Dicen fuentes cercanas a las editoriales que tanto Penguin Random House como Planeta pagan por cada libro a Follett y a Brown una cantidad redonda, redondísima: un uno seguido de seis ceros. Una cifra a la que solo ellos dos tienen acceso en España, con la excepción del único «best seller» patrio que puede hacerles sombra -con o sin viento- en nuestro país: Carlos Ruiz Zafón.

«Los pilares de la Tierra», el primer libro de la saga de Kingsbridge, sigue siendo el superventas más citado en las encuestas como libro más leído por los españoles. El porqué es sencillo: es rápido de leer, es muy divertido, contiene sexo y culebrones a espuertas, es larguísimo y es sencillo de recomendar. Es casi imposible no acertar al regalarlo, salvo que el lector lo tenga o tenga un crítico literario rancio encerrado en el corazón -en lugar de en el sitio que le corresponde, que es el armario-.

La calidad literaria de Follett es la que es. No podemos discutir sobre ella, sería perder el tiempo, porque el galés no pone ni el más mínimo empeño en ello. Sus tramas, no obstante, funcionan casi siempre, y te mantienen pegado a la página. Con esta nueva entrega, ambientada en el siglo XVI, la catedral de Kingsbridge que vimos crecer desde su primera piedra es ya una anciana venerable, aunque ahora asistirá a las sangrientas guerras de religión. La historia de amor imposible -con su abundante «follisque» cada cien páginas, casi matemáticamente distribuidas- está sacada de «Romeo y Julieta», así que es tan eficaz como las otras mil veces que ha sido contada después de Shakespeare. Conclusión: lo he leído en un fin de semana largo, me lo he pasado como un enano y sigo envidiando como el primer día la capacidad de Follett para entretener. Y, por supuesto, su cuenta corriente.