Cultura - Arte

El Prado, nueva etapa del Camino de Santiago

El museo reúne 14 obras realizadas para la Catedral de Santiago por el Maestro Mateo en su primera exposición monográfica hasta la fecha. Un hito histórico

Cinco de las esculturas del Maestro Mateo, en la Cripta del Prado
Cinco de las esculturas del Maestro Mateo, en la Cripta del Prado - MUSEO DEL PRADO

Si fueran unos grandes almacenes, éste sería su «Otoño Fantástico». El Museo del Prado ha inaugurado en las últimas semanas la primera exposición dedicada a una mujer en su Historia (Clara Peeters), ha propuesto una novedosa lectura de su colección con «Metapintura», ha celebrado la edición del catálogo razonado de los dibujos de Ribera con una muestra, se ha fallado el concurso para la recuperación del Salón de Reinos (la próxima y última ampliación del museo la llevarán a cabo Norman Foster y Carlos Rubio)... A ello se suma desde hoy la primera exposición que el museo dedica al Románico y primera monográfica realizada hasta la fecha sobre el Maestro Mateo, artífice de uno de los grandes hitos del arte europeo: el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago.

«San Mateo» (h. 1200), del Maestro Mateo
«San Mateo» (h. 1200), del Maestro Mateo- MUSEO CATEDRAL, SANTIAGO

El Prado no es solo una pinacoteca, sino que también atesora obra sobre papel, escultura y artes decorativas, y no solo de los siglos XV al XIX, sino desde la Antigüedad y la Edad Media, como recuerda Miguel Falomir, director adjunto de Conservación e Investigación del museo. La única obra capaz de competir con «La Meninas» en número de reproducciones, añade, es el Pórtico de la Gloria. Reunir en la Cripta del Prado –junto a su colección medieval– catorce piezas mateanas que fueron desmanteladas de la fachada exterior del Pórtico de la Gloria y el coro de la catedral de Santiago ha sido, en palabras de su director, Miguel Zugaza, «un empeño ciclópeo» al que han contribuido, junto al museo, la Real Academia Gallega de Bellas Artes y la Fundación Catedral de Santiago, con la colaboración de la Xunta de Galicia, el Xacobeo, el Consorcio de Santiago y la Diputación de La Coruña.

El Románico, maltratado

El Románico de la Catedral de Santiago ha sido maltratado a lo largo de los siglos. Hasta 1519-1521 este templo estaba abierto permanentemente de noche y de día. Debido a los numerosos escándalos y desórdenes en su interior, se decidió cerrarlo con unas puertas. Pero ello conllevó la retirada de estatuas-columna de los portales y relieves. Más tarde, en 1738 se encarga a Fernando de Casas Novoa la construcción de la nueva fachada del Obradoiro. Se sustituye la románica por otra barroca.

Ramón Yzquierdo, director técnico-conservador del Museo Catedral de Santiago y comisario de la exposición, explica que muchas de las figuras desaparecieron: unas se enterraron utilizándose como material de relleno. Otras se abandonaron en diversos lugares, como los Jardines de Fonseca. Allí, el conde de Ximonde rescató algunas en el siglo XVIII. Se han ido identificando con los años.

Esculturas conservadas

«David», (h. 1188), del Maestro Mateo
«David», (h. 1188), del Maestro Mateo- CATEDRAL, SANTIAGO

Las nueve esculturas conservadas de la fachada románica del Pórtico de la Gloria, hoy desaparecida, se reúnen por vez primera en esta muestra. Es el caso de las estatuas-columna de los reyes David y Salomón, propiedad de la Catedral de Santiago y recientemente restauradas. Cuando se desmanteló la fachada románica se instalaron en el siglo XVII en el pretil de la logia que remata la gran escalinata barroca de la plaza del Obradoiro. La cabeza de Salomón fue destruida por un rayo en 1729. Se sustituyó por otra.

Algunos especialistas vinculan esas figuras con las estatuas-columna de los profetas Abraham e Isaac -hay quienes creen que se trata de Jeremías y Ezequiel-. Estas piezas las compró el Ayuntamiento de Santiago en 1948 por 400.000 pesetas. Estuvieron en las escaleras del Palacio de Rajoy. Después pasaron a manos de Franco y en la actualidad son propiedad de su familia. Del Pazo de Meirás se trasladaron a la Casa de Cornide de La Coruña.

Una tercera pareja está formada por las esculturas de Elías y Enoc. Estuvieron en depósito en el Museo Catedral de Santiago hasta los años 50. Se ofrecieron en venta al Estado. El Museo de Pontevedra las compró en 1956 a los condes de Ximonde. Costaron 250.000 pesetas. Están trabajadas en altorrelieve, no como piezas exentas. Se supone que se hallaban en las jambas del gran arco central de acceso al Pórtico de la Gloria. Dada su gran calidad, se cree que fueron realizadas por uno de los mejores discípulos del taller.

Obras inéditas

El conjunto de esculturas expuestas se completa con una estatua-columna sin cabeza -fue vendida en 1956 a Emilio Baladrón, que la conserva en su pazo cerca de Compostela-. Se supone que representa a un rey bíblico, a Fernando II o a Santiago Caballero (aunque este último parece improbable). También, una estatua-columna masculina con cartela, aparecida el 5 del pasado mes de octubre durante los trabajos en la Torre de las Campanas de la catedral. Con la cabeza mutilada (conserva la aureola) y una cartela en sus manos, esta figura hierática y esbelta -mide más de 1,85 de altura y cuenta con abundantes pliegues en sus ropajes- vuelve a estar en pie cinco siglos después. Se utilizó como material de relleno y se exhibe por vez primera. También inédita, una cabeza de hombre procedente de una estatua-columna, de una colección privada de Compostela. Se esculpió en una pieza independiente del cuerpo.

Dovelas con el castigo de la lujuria, del Maestro Mateo (h. 1188)
Dovelas con el castigo de la lujuria, del Maestro Mateo (h. 1188)- MUSEO CATEDRAL, SANTIAGO

Aparte de las figuras, se muestra en el Prado un rosetón que coronaba la nave central y que se reconstruyó a partir de fragmentos hallados en 1961. Pertenece al Museo Catedral de Santiago. Asimismo, dos dovelas con decoración en relieve, posiblemente del arco del lado sur, que abordan como tema el castigo de la lujuria. En una aparece un hombre desnudo con una serpiente enroscada al cuerpo y mordiéndole la entrepierna, mientras otro animal engulle su pene. En la otra, dos serpientes muerden los pechos de una mujer.

Coro pétreo

Se exponen también en el Prado dos piezas procedentes del Coro pétreo, otra de las obras compostelanas del Maestro Mateo, junto a la cripta o catedral vieja, el Pórtico de la Gloria y la desaparecida fachada románica exterior de la Catedral de Santiago. En 1604 el coro se reemplazó por una sillería de madera. Muchas piezas se acabaron como material de relleno. Otras se reubicaron en diversos espacios.

«Caballos del cortejo de los Reyes Magos» (h. 1200), del Maestro Mateo
«Caballos del cortejo de los Reyes Magos» (h. 1200), del Maestro Mateo- MUSEO CATEDRAL, SANTIAGO

Por un lado, un «San Mateo». Por otro, el relieve «Caballos del cortejo de los Reyes Magos», que conserva restos de su policromía. Ambas se hallan en la Catedral de Santiago. Esta última, que fue utilizada como material de relleno en la escalinata del Obradoiro, se recuperó en 1978. En los años 90 se emprendió un proyecto de reconstrucción del Coro del Maestro Mateo. La exposición se completa con unas tabletas –apoyo de Samsung como colaborador tecnológico del Prado–, gracias a las cuales se puede apreciar la reconstrucción del Pórtico de la Gloria, cuya restauración se está llevando a cabo con el patrocinio de la Fundación Barrié.

«Un hito histórico para Galicia»

Para Manuel Quintana, presidente de la Academia Gallega de Bellas Artes, ver al Maestro Mateo en el Prado ha sido «un reto, un sueño y un hito histórico para Galicia, que está haciendo historia y hoy está más cerca de todos». Tuvo palabras de agradecimiento para el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, «quien creyó desde el principio en el proyecto», y ayudó a desatascar las dificultades que ha habido en el camino. El presidente gallego presidió ayer por la tarde la inauguración de la muestra, acompañado por el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo.

Daniel Lorenzo, director general de la Fundación Catedral de Santiago, se mostraba profundamente emocionado tras haberse hecho realidad algo que le parecía un imposible: «Hemos traído la fachada pétrea, la fachada occidental, del Pórtico de la Gloria, un pilar de Europa, al Prado. Hemos traído el Camino al Prado».

Un misterioso desconocido

Se identifica al Maestro Mateo con este santo arrodillado en la parte posterior del parteluz del Pórtico de la Gloria
Se identifica al Maestro Mateo con este santo arrodillado en la parte posterior del parteluz del Pórtico de la Gloria- ABC

Apenas sabemos quién era el Maestro Mateo, un personaje fascinante, rodeado de un halo de misterio: 800 años después, sigue siendo un gran desconocido, lo cual ha contribuido a mitificarlo. Tan solo se conservan dos documentos que constituyen referencias directas a este escultor-arquitecto. Por un lado, un pergamino fechado en Compostela el 23 de febrero de 1168 y firmado por el Rey Fernando II, quien le concede al Maestro Mateo una pensión vitalicia de cien maravedíes anuales por la dirección de la obra, aunque presumiblemente ya estaba vinculado a los trabajos desde años antes. La iglesia románica comenzó a construirse hacia 1075. Se conserva en el archivo-biblioteca de la Catedral de Santiago. Este documento se exhibe en la exposición. Por otro lado, en una inscripción conmemorativa del 1 de abril de 1188, que aparece en los dinteles del Pórtico de la Gloria, el Maestro Mateo dejó constancia de que se había ocupado de la dirección de la obra («gessit magisterium») desde sus cimientos («a fundamentis»). La Academia de Bellas Artes estableció por primera vez el año pasado el 1 de abril como Día de las Artes Gallegas en memoria del Maestro Mateo.

No se sabe cuál era la procedencia del Maestro Mateo (leonés, lucense, compostelano, foráneo...) La hipótesis más fiable es que fuera gallego, formado fuera de la Península Ibérica, con sólidos conocimientos y un taller con un gran equipo de colaboradores. Gracias a ello un proyecto de tanta envergadura pudo llevarse a cabo en poco más de medio siglo. El Maestro Mateo actuó como una especie de director de proyecto. Ceán Bermúdez se refiere a él como «escultor y arquitecto». En el siglo XIX su figura se convierte en mítica.

El 21 de abril de 1211 se consagró la Catedral de Santiago, presidida por el rey Alfonso IX (hijo de Fernando II) y el arzobispo Pedro Muñiz. Es posible que el Maestro Mateo ya hubiera muerto y el taller continuara su labor. Se identifica con el artista la figura de un santo arrodillado, situada en la parte posterior del parteluz del Pórtico de la Gloria. Tiene los cabellos rizados, sin barba. Viste una túnica. Su mano derecha se halla sobre el pecho y en la izquierda porta una cartela que se ha borrado y en la que, según la leyenda, se leía «architectus». Se le conoce como Santo dos croques (Santo de los coscorrones). Arrodillado, el Maestro Mateo ofrecería su obra cumbre al apóstol.

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