Huevos y mejillones pueblan las obras de Broodthaers en el Reina Sofía
Huevos y mejillones pueblan las obras de Broodthaers en el Reina Sofía - JOAQUÍN CORTÉS/ROMÁN LORES

Marcel Broodthaers o la lírica del huevo y el mejillón

El Museo Reina Sofía revisa la compleja producción del poeta y artista belga en una completa retrospectiva, organizada conjuntamente con el MoMA neoyorquino

MadridActualizado:

Apenas dedicó doce años de su corta vida (murió prematuramente a los 52 años) a las artes visuales. El poeta belga Marcel Broodthaers (1924-1976) decidió en 1964, a los 40 años, ampliar su registro literario asimilando también el arte y el cine. No cambió uno por otro, no dejó de ser poeta para ser artista plástico o cineasta, sino que fue añadiendo todos estos lenguajes en una producción de una gran complejidad. El MoMA neoyorquino y el Museo Reina Sofía han organizado conjuntamente una completa retrospectiva de Broodthaers, con tres centenares de piezas, que ya se vio en Nueva York y, tras su paso por la capital española, cerrará la itinerancia en Düsseldorf. La muestra ha contado con el apoyo del Estate Broodthaers y, concretamente, de Maria Gilissen, viuda del artista, que ayer estuvo presente en la presentación a la prensa.

Algunas de las obras de Broodthaers en el Reina Sofía
Algunas de las obras de Broodthaers en el Reina Sofía - JOAQUÍN CORTÉS/ROMÁN LORES

Más que una exposición se trata, pues, de una exposición de exposiciones, de decorados, al igual que Broodthaers es un artista de artistas. En el Reina Sofía se recrean las muestras que hizo en vida en lugares como la Documenta 5 de Kassel, la galería MTL de Bruselas; el centro de arte de París antes de ser el Pompidou... Allí tuvo lugar en 1975 su última exposición, «Salle blanche». Recreó, como si fuera un decorado de cine, el interior de su casa de Bruselas y, sobre las paredes, pintó palabras relacionadas con el arte. «Una perfecta planta baja pequeñoburguesa donde las palabras flotan», la definió Broodthaers. La obra de arte como ausencia. Un año antes montó un «Jardín de invierno» en el Museo de Bellas Artes de su ciudad natal, con sillas de jardín, macetas con palmeras, fotos de grabados del XIX y la proyección de una película.