Cultura - Arte

«Las cuevas como Altamira no deben tener visitantes. Ni pocos ni muchos»

José María Ballester, coordinador del Plan de Conservación Preventiva de Altamira, habla de los proyectos para hacer sostenible la cueva sin renunciar al turismo

José María Ballester, en el Palacio de la Magdalena en Santander
José María Ballester, en el Palacio de la Magdalena en Santander - JUAN MANUEL SERRANO ARCE

La cueva de Altamira, una de las más valiosas muestras de nuestro patrimonio cultural y se encuentra en «cuidados intensivos» debido al tratamiento indebido que se le ha dado en el pasado, así lo expresó José María Ballester, el coordinador del Plan de Conservación Preventiva de Altamira durante su participación en los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

Varios fenómenos observados en los últimos años dieron la señal de alarma: en la caverna hay filtraciones de humedad entre los meses de febrero y junio y además, la temperatura subió medio grado. Esto podría perjudica a las pinturas y es el foco de la preocupación de los responsables de la conservación del espacio.

¿Por qué se produce el goteo?

Todavía no está claro si la humedad en Altamira es consecuencia de filtraciones del exterior y llega a través de microcuencas en la piedra o se debe a un fenómeno de condensación en su interior.

¿Cómo se actúa al respecto?

Planteamos hacer un estudio sobe las microcuencas que cubren la cubierta de la cueva para saber si hay algún conducto por el que discurra el agua. Esto puede arrastrar pigmentos y granitos microscópicos de arena que pueden convertirse en un fenómeno serio para su conservación.

¿El factor humano tiene algo que ver?

Las visitas pueden dañar el patrimonio si el goteo se debe a la condensación, por el calor que desprendemos las personas y por nuestra respiración.

¿Cuáles son las dificultades?

Saber cuándo y cómo se hicieron obras en el pasado, porque se ha detectado la existencia de colonias bacterianas propias de lugares donde hay madera. Es un fenómeno excepcional que probablemente tenga que ver con las modificaciones de los años 70.

También ha habido un aumento de la temperatura

Ha subido medio grado y es un lugar muy frágil. Las pinturas están hechas sobre un soporte húmedo y la mínima variación puede dañar los pigmentos.

¿Se cerrará la cueva al público?

Sí si los científicos así lo deciden. Ellos deben dar los datos para proponer su cierre al público y son las autoridades quienes deben tomar la decisión. Yo siempre me he sentido respaldado por las autoridades.

¿Deberían reducirse las visitas?

Cuevas tan representativas y frágiles no pueden tener visitantes. Ni pocos ni muchos. Hay que permitir a los ciudadanos acceder a sus bienes culturales pero el turismo no puede estar por encima del propio bien. Yo no entro en la cueva desde que estoy al frente del programa. Solamente entraré cuando las circunstancias lo exijan y siempre que tenga un respaldo colectivo.

¿Es posible preservar el bien y hacerlo accesible al ciudadano?

Hay que buscar alternativas. La población tiene que concienciarse de que las visitas pueden perjudicar al patrimonio. Es nuestra Capilla Sixtina pero el arte rupestre no se puede restaurar, ese es el problema.

¿Cuáles son las propuestas?

Sacralizar el bien. En torno a este santuario sacralizado se debe potenciar el concepto de sitio. Altamira tiene un entorno espléndido con un excepcional museo. El Gobierno reservó para 2018 una partida de un millón y medio de euros para el proyecto de Altamira, con ese dinero se rehabilitará la cueva de las estalactitas y se potenciarán muchas partes del entorno.

¿Cómo se creará ese concepto de sitio?

Se recreará el entorno original en el que sus primeros habitantes vivieron. El objetivo es hacer un paquete turístico perfecto para llevar a Altamira al mundo sin dañarla. No sé si llegaré a verlo pero mi sueño es situar Altamira en el mundo, traer visitantes que dinamicen la región y que Altamira sea un centro de alta investigación. Que ningún investigador pudiese trabajar el arte rupestre sin venir a Cantabria y trabajar en Altamira.

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