La gran grieta de Nueva Zelanda - AFP

Por qué se formó la gran grieta de Nueva Zelanda

El agujero, tan largo como dos campos de fútbol, se abrió en una granja lechera que descansa sobre un volcán de 60.000 años

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Hace unas semanas, varias fracturas de hasta 15 metros de profundidad, 20 de ancho y cientos de largo aparecieron al oeste de Nairobi, en Kenia. Algunos vecinos vieron cómo el suelo de sus casas se partía en dos y cómo una carretera quedaba interrumpida. Las gigantescas grietas recordaron la presencia de un rift, una zona de separación continental. En los últimos días, aparecía de la nada un nuevo agujero, esta vez en Isla Norte, una de las dos islas principales que forman Nueva Zelanda. Aunque no es tan impresionante como el africano, también tiene un tamaño considerable: 20 metros de profundidad y 200 metros de largo, la longitud de dos campos de fútbol. Esas dimensiones y su repentina aparición han llamado la atención en todo el mundo. Ahora, los científicos creen saber qué lo ha provocado.

El sumidero se abrió después de unas fuertes lluvias en una granja lechera cerca de la ciudad de Rotorua, dejando una cicatriz dentada en el paisaje y exponiendo depósitos rocosos de hace 60.000 años. Los expertos creen que la lluvia ha disuelto la piedra caliza subterránea durante miles de años, causando finalmente que la tierra colapsase y crease el cañón. «Es bastante espectacular, mucho más grande que los que normalmente se ven», dice el vulcanólogo Brad Scott. La razón es que la tranquila granja descansa sobre el cráter de un volcán inactivo desde hace mucho tiempo. «Lo que veo en el fondo del pozo es el depósito volcánico original de 60.000 años que salió de este cráter», ha dicho el experto a la cadena TVNZ.

El agricultor Colin Tremain explicó que la grieta fue descubierta una noche de la semana pasada por uno de sus trabajadores durante una ronda de madrugada para asistir a las vacas. Si bien esos agujeros eran comunes en la propiedad, este ha sido de lejos el más grande que ha visto, admitiendo que hay poco que podía hacer para evitar que su tierra desapareciese de una manera tan dramática. «(Voy a) ponerle una cerca y olvidarme, no voy perder el tiempo llenándolo», ha dicho a Radio NZ.