Sociedad

La banda sonora de 'La sombra del viento'

A lo largo de los años ha ido aderezando piezas musicales en torno a los escenarios, personajes y atmósferas de su obra literaria Carlos Ruiz Zafón compone una suite sinfónica, de tintes barrocos, clásicos y románticos para sus novelas

BARCELONA. Actualizado: Guardar
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«Mi orquesta son las palabras». Carlos Ruiz Zafón, además de ser uno de los escritores más leídos de la actualidad, es un reconocido melómano. Antes de llegar a vender millones de libros con 'La sombra del viento', trabajó como compositor, arreglista y músico en diferentes grabaciones discográficas y creó piezas musicales para televisión.

De hecho, la primera vez que salió en la tele no fue como escritor, dando entrevistas, sino que lo hizo como músico. Aún era un adolescente y al principio de los años ochenta actuaba como pianista en un programa realizado desde los estudios de TVE en Barcelona. El día que disfrutó de sus quince primeros minutos de gloria warholianos fue cuando el entonces presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, visitó el programa que Ruiz Zafón amenizó con una versión políticamente incorrecta de 'El blues del tecno-Papa'.

Siempre ha creído que la música y la escritura van de la mano en el proceso de creación. «Son lenguajes diferentes, pero tienen una relación en tanto que la prosa crea una especie de música en la mente del lector para comunicarle una historia», según mantiene. A lo largo de los años de escritura, Ruiz Zafón ha ido componiendo piezas musicales en torno a los escenarios, personajes y atmósferas de su obra literaria. Todas estas composiciones -algunas de las cuales pueden escucharse en su página web (llevan títulos como 'La sombra del viento', 'Penélope y Julián', 'Lucifer' o 'Carta de Isabella')- las ha unido para crear una suite sinfónica titulada 'La sombra del viento'.

«No es Beethoven»

La pieza, de unos treinta minutos, se estrenará el próximo 4 de abril en el teatro La Farándula de Sabadell y al día siguiente se presentará en el Palau de la Música de Barcelona. La orquesta sinfónica del Vallès y el pianista Gregori Ferrer interpretarán el concierto, que en un primer momento estaba previsto que protagonizara el propio Ruiz Zafón, pero no podrá ser porque está trabajando en Los Ángeles en la conclusión de su última novela, que cierra el ciclo de 'El cementerio de los libros olvidados'. «Carlos no es Beethoven, ni lo pretende», afirma Jordi Cos, director de la orquesta sinfónica del Vallès. «Los libros tienen música», señala, «por eso es bonito que a un libro que ha cautivado a tanta gente, podamos extraerle otra dimensión, porque donde no llegan las palabras, llega la música», resume.

La música para el escritor catalán es una afición, una vieja pasión que le ha acompañado siempre y además es una herramienta que le ayuda para definir los personajes. Ruiz Zafón no solo se sirve de la música para evadirse en los momentos en que el duende no está en su sala de trabajo, sino que la usa como fuente de inspiración. «La música es un elemento para entrar por la puerta de atrás de las historias y los personajes», afirma. «El proceso de escritura es solitario y laborioso y de vez en cuando, la música es como una escapada, me levanto y me pongo a tocar el piano», señala. «Al tocar música, el proceso mental se altera, suelo escuchar música para imaginarme una cosa», relata. Y añade: «Cuando escribo intento utilizar las mismas condiciones que usa un compositor que crea ritmos, contrapuntos y busca armonías para trasladar al lector una atmósfera y un impacto emocional», remata. La suite, tal y como la describe el autor, tiene un poco de todo. Hay música barroca, clásica, impresionista o melodías cinematográficas. «Una mezcla», señala, que «evoca» las imágenes de 'La sombra del viento' y sus atmósferas de la Barcelona gótica. Un proyecto que viene además de lejos, pero que cogió forma el día que un pinchadiscos de una radio de Los Ángeles se jugó el puesto de trabajo por poner las piezas que Ruiz Zafón le facilitó, ya que la norma de la casa obligaba solo a pinchar música que se pudiera vender. «La gente llamó a la emisora y entendí que el material tenía interés», concluye.

Ahora ese amor y pasión por la música se han transformado en unas «escapadas agradables», en momentos de transición creativa que ayudan al escritor a «adentrarse en las historias por las puertas traseras» y a encontrar otras «texturas y deformaciones», unas creaciones que el escritor grababa para escucharlas en solitario. Así nació una obra, que tendrá continuidad en el tiempo. y en el viento.