SAN FERNANDO

Llamamiento a la solidaridad de la Asociación Benéfica El Pan Nuestro

Necesitan de forma urgente ropa interior, toallas y gel de ducha para los ‘sin techo’ a los que atienden

Servicio de ropero de la Asociación
Servicio de ropero de la Asociación - L.V.

Unas 40 personas sin hogar acuden cada día a desayunar, almorzar y ducharse a las instalaciones de la Asociación Benéfica El Pan Nuestro, situadas en el número 24 de la calle Polvorines del polígono industrial de Fadricas, en San Fernando y abierta los 365 días del año de 8 a 14 horas.

Pero la asociación no da a basto. Por eso hace un llamamiento a la población: necesitan ropa interior masculina y femenina, toallas y gel de ducha. «Ellos no tienen lavadora y la ropa, tal y como se la quitan, va a la basura porque está muy sucia», explica José Manuel Quiñones, trabajador del Pan Nuestro.

Un centro que cuenta con cinco trabajadores y 30 voluntarios que hacen posible que diariamente los sin techo y las familias necesitadas de San Fernando, al menos, coman y tengan ropa para cambiarse. Además de los sin hogar que comen diariamente en las instalaciones del Pan Nuestro, unas 80 familias recogen el alimento que pondrán en la mesa de su casa y hacen uso del servicio de ropero, para poder vestirse. En total, 200 raciones diarias se elaboran en la cocina de esta asociación que está siempre a pleno rendimiento.

En el mes de octubre la Asociación Benéfica El Pan Nuestro cumplirá 25 años. Desde su apertura en 1992 junto a la isleña playa de la Casería atendía a 20 sin techo y 40 familias diarias, hasta que en 2007, a raíz de el traslado de su sede y el impacto de la crisis económica el número se duplicó. «Pero no todas las noticias son malas», señala José Manuel, «las contrataciones laborales del verano han hecho que se reduzca a la mitad el número de familias a las que atendemos, pasando de 80 este invierno, a las 40 que tenemos actualmente». Aunque probablemente, tras los meses estivales, vuelva a incrementarse el número.

Por eso, el comedor El Pan Nuestro necesita incrementar el número de sus socios, porque para poder seguir dando este servicio es vital contar con una entrada de dinero fija. A partir de seis euros todo el que quiera puede dar la orden a su banco para, mensualmente, realizar un donativo a la entidad, convirtiéndose en socio de la misma. Y que así, este «milagro que todos los días abre sus puertas en San Fernando», como define José Manuel a El Pan Nuestro, pueda continuar haciéndolo.

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