ENTREVISTA

Coronel médico Cubillana: «El cierre del Hospital Militar de San Carlos fue un duro golpe»

El Jefe del Apoyo Sanitario de la Bahía de Cádiz hace un repaso por su carrera y la Sanidad Militar antes de pasar a la reserva

El coronel médico Juan Manuel García-Cubillana durante la entrevista. - NACHO FRADE

Tras casi 40 años como médico militar, a finales de este mes de agosto el coronel Juan Manuel García-Cubillana de la Cruz, Jefe del Apoyo Sanitario de la Bahía de Cádiz, pasará a la reserva. Ilustre pediatra de San Fernando, donde nació en 1956, pocos en La Isla no lo conocen y tanto civiles como militares alaban su profesionalidad, humanidad y buen hacer.

El coronel Cubillana pondrá el punto y seguido a una vida dedicada a la Sanidad Militar, «muy necesaria, porque sin ella los ejércitos no pueden funcionar», afirma. Y advierte, «la Sanidad Militar es muy cara, pero si queremos tener un ejército ésta debe ser operativa, bien formada y con unos integrantes satisfechos y con ilusión».

Se va con la «espinita» del cierre del Hospital Militar de San Carlos en 2014, cuyo convenio de contraprestación de servicios aún no se ha hecho efectivo. Y con una petición, mejorar la formación continuada a nivel hospitalario de los médicos y enfermeros militares.

Su padre era médico de la Armada, ¿siempre tuvo claro que quería seguir sus pasos?

Mi padre ejerció en mí un gran ejemplo como persona trabajadora, amante del conocimiento, con gran espíritu de aprender y, sobre todo, de servicio a la Armada. Con toda seguridad, eso influyó en mí para seguir su estela.

¿Por qué eligió la especialidad de Pediatría?

Hay que tener en cuenta las circunstancias familiares. Yo soy el mayor de 11 hermanos, por lo tanto he ayudado a educar a mis 10 hermanos restantes. Y soy padre de cuatro niños y abuelo de cinco, con lo cual siempre me han gustado los niños. Cuando tomé esa decisión la Sanidad de la Armada tenía una vertiente asistencial que era muy importante, con grandes hospitales y con servicios de Pediatría que había que desarrollar. Por eso decidí ser pediatra.

Durante 26 años ha sido médico adjunto y jefe de servicio en el Hospital Militar de San Carlos y desde 2013 es Jefe de Apoyo Sanitario de la Bahía de Cádiz, ¿cómo se siente cuando en poco tiempo pasará a la reserva?

Creo que todo en la vida son etapas que hay que cumplir y yo, gracias a Dios, me encuentro físicamente muy bien e intelectualmente creo que estoy en un gran momento. Con lo cual afronto esta parte de mi vida con infinidad de proyectos. Por un lado, académicos, para ayudar y participar más en las Academias de Medicina y de San Romualdo, a las que pertenezco. Por otro, ejercer la medicina privada hasta que tenga la edad de la jubilación. Y realizar proyectos de ayuda humanitaria que me interesan mucho, sobre todo apoyando a instituciones y ONG's sanitarias, en gran parte vinculadas a la Iglesia, que son con las más me identifico.

¿Qué es la Jefatura de Apoyo Sanitario de la Bahía de Cádiz y cuáles son sus funciones?

Es una entidad que se creó en el año 2002 para apoyar a la Fuerza y a sus unidades, tanto a flote como en tierra, que están ubicadas aquí, en el seno de la Bahía de Cádiz. Es una gran unidad que engloba a 48 oficiales de las seis especialidades fundamentales del Cuerpo Militar de Sanidad: Enfermería, Medicina, Psicología, Veterinaria, Farmacia y Odontología.

Esta unidad se dedica a apoyar en sus aspectos preventivos, logísticos, operativos y asistenciales. Fundamentalmente en los reconocimientos psicofísicos ordinarios y en aquellos extraordinarios en caso de premisión o post-misión, también controles de bajas, ampliaciones de compromiso o carnet de conducir. Hay que tener en cuenta que el 45% de toda la dotación de la Armada se encuentra en la Bahía de Cádiz, por lo que requiere un gran apoyo sanitario.

¿Cree que la Sanidad Militar es la gran desconocida de la sociedad?

Sí. Hay que tener en cuenta que los militares tenemos muy restringidas nuestras manifestaciones públicas, como es lógico. Por lo tanto, todo depende de los medios y de los gabinetes de prensa de los ejércitos que son los que realmente tienen que hacer ver nuestra importancia como apoyo, tanto en territorio nacional como en el extranjero. No se concibe hoy en día una operación de mantenimiento de la paz o de ayuda humanitaria sin un gran servicio de la Sanidad Militar.

Después de todo el tiempo que lleva usted en la Sanidad Militar, ¿tiene alguna sugerencia de mejora?

Creo que sí. En el tema de las especialidades fundamentales de Medicina y Enfermería se requiere una formación continuada a nivel hospitalario. Hemos sufrido mucho tras el cierre a nivel militar del Hospital de San Carlos porque el médico y el enfermero tienen que estar siempre sujetos a una formación continuada directa y periódicamente, cuando se requiera, participar en las misiones o en los embarques que mande la superioridad. Y ese es un tema que debemos intentar mejorar. Sobre todo fidelizar a los oficiales fundamentalmente de las especialidades de Medicina y Enfermería creando una carrera militar atractiva para ellos porque hemos tenido una gran diáspora de oficiales médicos en los últimos años, coincidiendo en gran medida con el cierre de los hospitales militares.

«Hay que crear una carrera militar atractiva para los oficiales médicos y enfermeros»

¿Cómo vivió usted el cierre del Hospital de San Carlos?

Para nosotros fue un duro golpe porque hay que tener en cuenta que ese hospital había sido militar durante 205 años. Hubiéramos deseado una colaboración cívico-militar o un hospital mixto al igual que los de Zaragoza y Madrid porque nos hemos quedado huérfanos, sobre todo médicos y enfermeros. Pero también la Jefatura de Apoyo Sanitario, cuya misión es hacer reconocimientos médico-periciales, muchas veces requiere el apoyo de especialistas o de técnicas diagnósticas con las que ya no contamos al haber dejado el hospital. Con lo cual estamos deseando que, tres años después de que el Hospital se haya transferido a la Seguridad Social, ese convenio que está publicado pero no desarrollado, se haga efectivo y tengamos una contraprestación de servicios para cumplir los reconocimientos psicofísicos ordinarios y extraordinarios que nos ordena la superioridad.

Participó en la Segunda Expedición Española a la Antártida y en las misiones de ayuda humanitaria a Centroamérica, con motivo del huracán Mitch e Indonesia, ¿cómo vivió estos despliegues?

Hay que tener en cuenta que de eso hace muchos años, yo era bastante más joven y siempre lo viví con gran expectación e ilusión. La Antártida era un mundo desconocido para mí, estaban empezando a desarrollarse las bases 'Juan Carlos I' en Livingstone y 'Gabriel de Castilla' en la isla Decepción y los médicos de la Armada contribuimos a la primera tesis doctoral que se hizo por España en la Antártida, que fue la de un compañero médico militar de Madrid.

Y las operaciones de ayuda humanitaria supusieron un cambio en mi escala de valores. Fuimos tanto a Centroamérica como a Indonesia médicos occidentales con un gran espíritu de ayuda pero también un poco con la soberbia del médico occidental que cree que sabe más y que va a ayudar a la población damnificada. Pero cuando ves el espíritu de resignación, de la bonhomía y de la resiliencia de esas personas, que todo lo supeditan a sobrevivir, te das cuenta al volver a España de que ellos te han enseñado más de lo que tú hubieras podido darles. Para mí fue un cambio en la escala de valores y creo que fui otra persona distinta después de esas operaciones.

¿Con qué recuerdo se queda de estos años como médico militar?

A parte de la expedición a la Antártida y las misiones de ayuda humanitaria, me quedo con la labor desarrollada en el Hospital de San Carlos, en el que, con la ayuda del actual coronel médico Fernando Samalea Pérez, desarrollamos el servicio de Neonatología a finales de la década de los '80 y principios de los '90, poniéndolo en los primeros puestos a nivel provincial y regional. Hicimos una moderna Neonatología y Pediatría con el resto de los compañeros y estoy muy orgulloso.

¿Y de sus cuatro años al frente de JASANDIZ?

Me quedo con una serie de frustraciones por los objetivos que no hemos podido conseguir, sobre todo a nivel de la formación continuada que he mencionado y del convenio de contraprestación de servicios con el Hospital de San Carlos. Pero me voy con el tremendo orgullo del apoyo, cariño y reconocimiento de todo el personal que integra la Jefatura de Apoyo Sanitario, tanto civiles como militares. Me siento tremendamente feliz por ello.

Es usted toda una institución como médico pediatra en Cádiz, ¿cuál es la situación más complicada a la que se ha enfrentado?

A nivel personal cuando pierdo a un paciente. La mayoría de las circunstancias a las que nos enfrentamos los pediatras son banales, pero de vez en cuando aparece un paciente crítico con una patología grave para la que no tenemos una respuesta de la ciencia médica y lo perdemos. Después de casi 40 años de médico, sigo sufriendo y llorando cada vez que pierdo a un paciente y me cuesta mucho volver a levantarme.

Y a nivel público no se me olvidará jamás el incendio del Hospital Puerta del Mar el 19 de abril de 1991. De los tres pediatras de San Carlos uno estaba comisionado en el País Vasco y el otro había fallecido su madre ese día, por lo tanto yo me encontraba solo. De la 1 hasta las 7 de la mañana llegaron unos 20-25 niños desde el Puerta del Mar, muchos de ellos sin sus madres y sin documentación. Fue para mí un tremendo esfuerzo. A eso de las 5 de la mañana aparece por allí un residente del Puerta del Mar, que se llama Simón Lubián y es el actual jefe de Servicio de Pedriatria en ese hospital y me dijo: «Doctor Cubillana, ¿le puedo ayudar en algo?». Para mí, que estaba solo y sobresaturado, fue un ángel caído del cielo.

«Sigo sufriendo y llorando cada vez que pierdo a un paciente»

Además, es académico de la Real Academia de San Romualdo de Ciencias, Letras y Artes desde 2010, ¿qué labor desarrolla esta institución?

Una Academia es una corporación de derecho público, por lo que está soportada por la Comunidad Autónoma y su principal misión es estimular y difundir el conocimiento y servir como asesora cuando otra entidad lo requiera.

La Real Academia de San Romualdo es una academia muy activa, con ilusión. Todos sus integrantes tenemos el tremendo prurito de enseñar lo poco que sabemos y sobre todo que la gente conozca nuestra historia. La historia de Cádiz y de su provincia es muy importante y tenemos que estar orgullosos de ella los españoles. No nos olvidemos de la Constitución de 1812, también del Real Colegio de Cirugía de la Armada y de lo que supuso la Isla de León, San Fernando, para el desarrollo de la Armada actual. Todas esas cosas son las que la Academia intenta difundir para que el pueblo tenga conocimiento de su historia.

¿Qué consejo le daría a los futuros médicos?

Que antes de ser científico, sea humano, que sufra, quiera y sienta a los pacientes. Y, por supuesto, hace falta estar siempre al día estudiando mucho.

¿Y a los futuros médicos militares?

Que es una profesión muy loable, tremendamente digna y necesaria, que requiere muchísimos sacrificios pero que es una manera muy especial de servir a España.

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