INDUSTRIA NAVAL

Las corbetas pagan hipotecas

El astillero de San Fernando se encontraba en una situación complicada y temía que sin el contrato de Arabia se pusiera en duda su viabilidad

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Claro que los trabajadores de la factoría de Navantia en San Fernando defienden los derechos humanos, que nadie dude de ello. Pero también quieren poner cada día un plato en la mesa a sus hijos, que no lleguen al buzón correos de avisos de impago de hipotecas, ni tener que volver a empezar en una provincia donde las oportunidades no son la especialidad.

Para ellos no hay debate con el contrato de las corbetas que se proyectan por parte del astillero español para Arabia Saudí y cuyo preacuerdo entre ambos países se ha firmado esta misma semana. Simplemente las corbetas pagan hipotecas y si Arabia Saudí quiere este tipo de buque y España no lo hace, pues vendrá otro país y los hará, porque tampoco hay que engañarse, que lo que se están construyendo son eso, buques preparados para entrar en acción y para la guerra independientemente del país que lo solicite, ya sea Australia, Venezuela o la propia Arabia Saudí.

Por ello a las puertas de la factoría isleña lo que se respira es un ambiente de tranquilidad, de saber que durante cuatro años aproximadamente el trabajo está garantizado, que la actividad (que actualmente es muy reducida) va a remontar y se disipara el debate de si San Fernando es necesaria o no en el entramado de Navantia.

«Lo que está claro es que el preacuerdo presupone que las corbetas se van a hacer sí o sí. A partir de ahí todos sabemos lo que significa, porque son unas 3.000 familias las que se van a beneficiar de esta carga de trabajo, de unos 2.000 millones y trabajo para cuatro años y medio. Unos 35 meses para la entrega de la primera corbeta y luego a cuatro meses la carencia de las siguientes cuatro. Yo creo que es una noticia muy positiva para San Fernando y sobre todo para la Bahía, porque significa que va a garantizarse el trabajo en una zona donde hay necesidad de precisamente eso, trabajo», expone Manuel Jesús Aranda, empleado de Navantia en San Fernando.

Rafael Valverde es otro de los trabajadores y reconoce que durante todo este tiempo se ha vivido en un «compás de espera porque todos deseábamos que por fin se rubricara el acuerdo de las corbetas. Y no solo nosotros sino que lo cierto es que donde íbamos, ya fueran amigos, familiares o comercios, nos preguntaban por la firma de este acuerdo. Creo que la ciudad entera tenía la expectativa de conseguir este contrato, porque no solo nos beneficiamos los trabajadores de Navantia, sino que hay un entramado que hace que se beneficie toda la ciudad, porque gracias a Dios la construcción de las corbetas de San Fernando va a beneficiar a muchas familias de San Fernando y de toda la Bahía».

Para Natividad Vidal ahora mismo se puede respirar porque han sido varios anuncios para estampar las firmas sin que finalmente se llegara a producir. «Ya parecía que era una broma porque siempre estábamos esperando y preguntándonos si de verdad era la definitiva, si de verdad se iba a firmar. Parece ser que ya es el pistoletazo de salida y lo que hace falta ya es que se comience a cortar chapa por derecho y se vea movimiento en la factoría. Porque el BAM se va a entregar en junio o si a lo mejor se demora algo, pero lo claro era que los talleres ya no tenían actividad y ahora en octubre o un poco más si todo va bien se puede cortar ya la primera chapa, lo que sería un alivio enorme para San Fernando».

Y si aún hay dudas de la importancia de este contrato para La Isla, las disipa otros de los trabajadores, José Manuel Casanova al exponer que la última vez «que se planteó un cierre de centros el que estaba en bocas de todos los de arriba era este centro. Y entre los argumentos se encontraba el ser una de las factorías con menos carga de trabajo. Por ello este contrato para nosotros es precisamente como el agua que está cayendo, un alivio que recarga nuestro talleres y que les permite tener actividad y argumentos para evitar un posible cierre».

Por ello para la plantilla no hay debate que valga, ni polémica alguna por ser Arabia Saudí, un país que no respeta los Derechos Humanos, la que realice este tipo de encargo. «Hay muchos puntos de vista y esto lo podemos tratar desde varias perspectivas diferentes. Yo creo que es algo que incluso en alguna que otra reunión con políticos hemos comentado. Está muy bien que moralmente nos puedan cuestionar de alguna manera pero no hay que olvidar que el banco de alimento cáritas, asociaciones que ayudan a familias aquí en la Bahía de Cádiz son conscientes de los problemas económicos y la necesidades laborales que existen. Son muchas las personas que dependen de otros familias, que los abuelos son los que ponen el plato en la mesa. En fin, aquí hay un drama humano y la carga de trabajo lo que significa es que las familias puedan seguir pagando hipotecas, puedan seguir dando de comer a sus hijos. No quisiera dramatizar pero tampoco hay que ocultar esta realidad. Y por otro lado está la cuestión de que son muchos los países miembros también de la OTAN que están detrás de este contrato, por lo que no hacerlo nosotros no significa que no se vaya a hacer por otro país por mucho que salga ahora criticando a Arabia, coja y al final fabrique el armamento. Por eso creemos que está más que justificado que lo hagamos nosotros».

En cuanto a las reivindicaciones y protestas que desde hace tiempo realiza la plantilla Luis Calderón explica «que ahora habrá qué ver. La prioridad es seguir con el plan estratégico de Navantia pero es evidente que existe un alivio por tener garantizada carga de trabajo durante cuatro años».

El BAM, una reclamación permanente

A pesar de que las corbetas significa tener trabajo garantizado para más de cuatro años, la plantilla de Navantia San Fernando no se olvida de la construcción de Buques de Acción Marítima (BAM). Y es que lo que solicitan es que se siga trabajando para solapar proyectos de forma que no se repita una situación como la actual, en la que los talleres se encuentren paralizados por la falta de actividad. La carga de trabajo ha sido precisamente una reivindicación permanente en los últimos años de esta factoría que ha salido en varias ocasiones a realizar protestas para exigir que se garantice la continuidad de esta factoría, en la que trabajan más de 1.000 personas y a la que hay que sumarle la industria auxiliar. Por ello consideran que es el momento de seguir trabajando y acumular contratos en busca de cerrar los nuevos BAM para la Armada española. Eso sí la menos cuentan ahora con un pulmón de aire, lo que permitirá dar mayor tranquilidad a la hora de realizar gestiones por parte de la dirección de la empresa.