Captura de atunes en la almadraba de Zahara la pasada temporada
Captura de atunes en la almadraba de Zahara la pasada temporada - ANTONIO VÁZQUEZ
PESCA

Las almadrabas arañan 200 toneladas más de cuota para el año que viene

La organización internacional que vela por la protección de la especie establece un aumento progresivo de las capturas entre 2018 y 2020

CÁDIZActualizado:

La recuperación de la especie del atún rojo en aguas del Atlántico no ha sido suficiente para abrir la mano y disparar su cuota de pesca el próximo año. La Comisión Internacional para la Conservación del Atún del Atlántico, la ICCAT, ha resuelto que el total admisible de capturas para 2018 sea de 28.000 toneladas en lugar de las 32.000 que reclamaba el sector. No obstante, el organismo encargado de velar por la especie ha confirmado que a partir del próximo año la cuota general se irá elevando de manera progresiva en 4.000 toneladas hasta el año 2020, en que quedará fijada en 36.000. La medida de la ICCAT anunciada este martes en Marrakech choca en cierto modo con los intereses de las almadrabas gaditanas, que confiaban en un incremento mayor de las capturas tras casi diez años de restricciones.

La gerente de la Organización de Productores Pesqueros (OPP) de Almadraba, que aglutina a las cuatro empresas que operan en la costa gaditana, Marta Crespo, indicó ayer a LAVOZ que la repercusión de la medida de la ICCAT supone solo un incremento de 200 toneladas para el sector gaditano, que pasa de las 1.097 toneladas de 2017 a 1.292.

Crespo considera «insuficiente» el aumento, aunque reconoce que ya se empieza a ver la luz al final del túnel. Los almadraberos gaditanos esperaban alcanzar la temporada que viene las 1.585 toneladas.Se trata de la cuota que tenían antes de que se implantaran los recortes en 2006.

El sector almadrabero espera también la reactivación de la almadraba de Sancti Petri, cuya licencia de explotación se aprobó inicialmente en 2003 pero al poco tiempo se suspendió debido a las restricciones. La almadraba de Sancti Petri sería la quinta explotación de pesca artesanal de Cádiz junto con la de Conil, Tarifa, Zahara y Barbate.

La resolución de la ICCAT ha necesitado de nueve días de negociación. Fuentes españolas advierten de que la mayor dificultad de las mismas ha sido la incapacidad» de la ICCAT por acabar con el llamado plan de recuperación del atún rojo para pasar al denominado «plan de gestión». El paso a este «plan de gestión» permitiría simplificar las medidas y disminuir las actuales restricciones relacionadas con la entrada de buques a puerto o la burocracia que acompaña la gestión de la pesquería.

El atún rojo, de alto valor económico y cuyo principal consumidor mundial es Japón, sufrió en las décadas de 1990 y 2000 una sobreexplotación que llevó a la ICCAT a establecer en 2008 drásticas limitaciones en el número de barcos con derecho a pesca, en las cantidades admitidas y en los periodos de captura.

Los almadraberos están contentos, pero consideran «insuficiente» el aumento de cuota

Estas limitaciones habían establecido un límite máximo de capturas anuales de 23.000 toneladas, pero ante la recuperación de la especie, se daba por hecho que la ICCAT iba a flexibilizar sus criterios en esta reunión de Marrakech.

Otro punto que interesó a España en estas negociaciones fue el conseguir que se abra la pesca del atún rojo a los barcos artesanales, pero no se sabe todavía cuántos de ellos podrán faenar, ya que eso se decidirá en instancias europeas.

La pesca masiva que protagonizaron durante varios años las grandes compañías atuneras, especialmente las navieras italianas y francesas, puso en peligro la especie y obligó a tomar medidas de contención en 2006. La ICCAT, una comisión integrada por expertos y científicos de medio centenar de países, decidió poner coto a la pesca indiscriminada del atún rojo en el Atlántico y en el Mediterráneo. Las primeras consecuencias de la medida se advirtieron en 2008. La cuota general pasó de 32.000 toneladas a 22.000. A partir de entonces, este registro fue bajando hasta las 12.900 toneladas de 2012, lo que puso al borde de la desaparición al sector almadrabero de la provincia. Ese año, las almadrabas gaditanas solo pudieron pescar 657 toneladas.

Informe favorable

Precisamente en 2014 fue cuando la ICCAT, en la reunión celebrada en la ciudad italiana de Génova, abrió la mano y decidió iniciar el proceso para ampliar la cuota de forma progresiva. Lo arrancó tímidamente. Así, en 2015, la cuota general fue de 16.150 toneladas, mientras que el cupo de las almadrabas fue de 774 toneladas.

La Comisión pretendía con estas severas medidas proteger a la especie pero, también, garantizar su recuperación. El plan de recuperación del atún rojo se marcó como objetivo tener un 60% de probabilidades de conseguir en 2022 el «rendimiento máximo sostenible de la especie», lo que implica pescar 50.000 toneladas sin afectar a la población.

El sector confiaba en las 1.585 toneladas la próxima temporada, pero tendrá que esperar a 2020

Las limitaciones de pesca han perjudicado seriamente a las almadrabas gaditanas, que han visto descender su cuota anual a mínimos históricos. Si en 2007, el cupo asignado fue de 1.417 toneladas, en 2011, el año más duro del recorte, solo se permitió la pesca de 630 toneladas de atún rojo en la costa gaditana. Los almadraberos protestaron ante una situación injusta, ya que ellos no tenían nada que ver con la sobrexplotación que había tenido la especie, sobre todo, en el Mediterráneo.

La temporada de pesca de atún de almadraba acabó a finales del pasado junio. En poco más de un mes se cubrió la cuota asignada para este año, un total de 1.097 toneladas, y se capturaron 5.323 atunes. Los almadraberos pudieron comprobar que la población de atún se había recuperado de manera satisfactoria tras casi diez años de restricciones pesqueras y un duro plan de control sobre su explotación. Entre 15.000 y 20.000 atunes se han soltado esta temporada de los copos almadraberos.

De hecho, el Comité Permanente de Investigación y Estadística de ICCAT avaló la pasada semana la recuperación del stock y recomendó la sustitución del plan de recuperación, vigente desde 2006, por un plan de gestión, con un Total Admisible de Capturas (TAC) que se incrementaría progresivamente de las 23.000 toneladas actuales hasta las 36.000 toneladas en 2020. Así ha sido.