SANIDAD

Muere el paciente que pasó cinco horas en una sala de espera con ictus en Antequera

La familia pedirá al juez que se amplíe la petición de responsabilidades a los trabajadores del SAS por un delito de homicidio por imprudencia médica profesional

MÁLAGAActualizado:

El paciente que estuvo cinco horas en la sala de espera del Hospital de Antequera con un ictus cerebral ha muerto. El deceso se produjo este viernes sobre las 18.00 horas de la tarde, según Francisco D. Vázquez, abogado del Defensor de Paciente y representante de la familia. Se encontraba en el Hospital Carlos Haya de Málaga, desde el pasado 11 de enero por la noche, cuando llegó procedente de Antequera para ser intervenido de urgencia. Ángel de 44 años y natural de la ciudad del Torcal tuvo un dolor de cabeza sobre las 10.30 horas de la mañana. Se encontraba desorientado y sus compañeros le dijeron que fuera a una farmacia para medir su presión arterial, puesto que era hipertenso. Tenía la tensión muy alta y le recomendaron que fuera al hospital.

Como relató ABC, un compañero de trabajo lo acercó a la Hospital Comarcal de Antequera, donde llegó sobre las 11.30 horas. Se le hizo un registro de entrada y se le atendió en la consulta de triaje, donde se le solicitaron varias pruebas y analíticas. Entonces fue mandado a la sala de espera, donde se olvidaron de su presencia, según la denuncia del Defensor del Paciente del pasado 15 de enero. No se supo nada de Ángel desde las 12.59 horas. En la media hora anterior se estima que le dio un ictus cerebral, cuando estaba solo en la sala de espera de Urgencias del Hospital de Antequera.

Fue llamado en repetidas ocasiones por el médico, pero el paciente no acudió, siendo encontrado tiempo después en un sillón con bajo nivel de conciencia. «No es admisible bajo ningún concepto que un paciente al que le da un ictus cerebral en la sala de espera de un hospital, dependiente del Servicio Andaluz de Salud, tarden cinco horas aproximadamente en darse cuenta y atenderlo», explica Francisco D. Vázquez, que señala que «el factor tiempo es fundamental para evitar daños cerebrales importantes en un ictus, debiéndose activar urgentemente el código o protocolo ictus para atender al paciente».

La familia lo buscó y le dijeron que estaba «prófugo». Cuando se presentaron en el hospital para preguntar por Ángel, sobre las 17.45 horas, se enteraron que estaba ingresado, pero nadie les informó. Dos pacientes, testigos de lo sucedido, fueron los que explicaron a los hermanos que estaba sentado en la sala de espera inmóvil, aparentemente «dormido» y «sin ningún tipo de asistencia médica o control sanitario». Cuando los llamaron para darle información sobre el enfermo, lo vieron pasar en una camilla porque iba a ser trasladado al Hospital Carlos Haya de Málaga. Llevaba varias horas infartado cerebralmente por un ictus.

Llegó a Málaga sobre las 20.00 horas y se le operó de urgencia entre las 22.30 y las 3.00 horas. Se le practicó una craneotomía fronto temporo parietal derecha, quedando ingresado en Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en estado de coma inducido, totalmente sedado. «Habiendo estado luchando por su vida durante estos días y siendo la situación extremadamente grave, hasta que se ha confirmado su fallecimiento», señala Vázquez, quien apunta a que el juicio diagnostico tras su muerte ha sido «accidente cerebro vascular isquémico y daño cerebral severo». La familia de Ángel ha decidido que va a donar los órganos de fallecido.

El Defensor del Paciente, a instancias de la familia, denunció ante el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 1 de Antequera al Hospital Comarcal Antequera y al Servicio Andaluz de Salud (SAS) por lo sucedido. Piden que se entreguen todos los historiales médicos completos, que se realice un informe médico forense sobre la praxis médica, se solicita copia urgente de las cámaras de seguridad y citar al personal médico para su identificación y que se pueda proceder a las declaraciones en calidad de investigados. Tras el fallecimiento de Ángel, las peticiones de responsabilidad ante el juzgado serán ampliadas y exigirán una investigación por lo que consideran un presunto delito de «homicidio por imprudencia médica profesional». Al estar el caso judicializado, la familia pide una autopsia para un informe forense sobre los motivos de la muerte de Ángel.

La consejera de Salud de la Junta de Andalucía, Marina Álvarez, ya aseguró sobre este caso que el gobierno andaluz asumirá la «responsabilidad que corresponda, en caso de que la hubiere», si bien decía que había que dar tiempo a que se realizara la investigación sobre lo ocurrido. El Hospital de Antequera consideró que la atención recibida en cada momento se había ajustado a la situación clínica que presentaba el paciente. No obstante, la Comisión de Seguridad del centro hospitalario abrió una investigación para recabar toda la información clínica y los datos ofrecidos por los profesionales sanitarios sobre el caso para seguir analizándolo con mayor profundidad.

Tras la operación permaneció sedado y en coma inducido, intentado recuperarse de las heridas. No ha podido superar el infarto cerebro vascular que sufrió. «Tenía daños cerebrales muy importantes», explica el abogado, que asegura que a la denuncia que ya hay interpuesta en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 1 de Antequera se sumará una petición contra los profesionales que se «olvidaron» del enfermo en la localidad malagueña por un «homicidio por imprudencia médica profesional».