Bill y Hillary Clinton, durante su paseo por la Alhambra con los Reyes de España
Bill y Hillary Clinton, durante su paseo por la Alhambra con los Reyes de España - MOLERO-IDEAL
EFEMÉRIDE

El regreso de Bill Clinton a Granada, donde contempló «la más bella puesta de sol del planeta»

Se cumplen 20 años de la visita del expresidente de Estados Unidos a la ciudad de la Alhambra con los Reyes

GranadaActualizado:

Cinco horas fueron suficientes para que Granada se pusiera en el foco mediático mundial con la inolvidable visita de Bill Clinton a la ciudad en 1997, que marcó un antes y un después en la industria turística de la capital. Clinton no estuvo solo. Llegó acompañado de su esposa, Hilary, y su hija Chelsea, y una vez en la ciudad, fueron los monarcas españoles, Juan Carlos, Sofía y el actual Rey Felipe, quienes hicieron las veces de anfitriones en una comitiva en la que también estaba el entonces alcalde de Granada, el popular Gabriel Díaz Berbel.

Juntos, visitaron la Alhambra, donde Clinton –como recoge el diario Ideal–se dirigió a los periodistas allí presentes para transmitirles su emoción: «Me alegro mucho de volver a estar aquí». Pues no era su primera vez en Granada. Bill Clinton ya había viajado a Granada de joven, en un viaje de estudios. Tras el recorrido por la fortaleza nazarí, pasearon por el Albaicín. Fue en uno de los miradores del histórico barrio moro de Granada donde Clinton afirmó que se podía contemplar «la más bella puesta de sol del planeta».

La cita, más o menos textual, se le atribuye a su paso por el Mirador de San Nicolás, popularmente rebautizado como «Mirador de Clinton» y que pasó a convertirse en visita obligada de los turistas que le seguían la pista. Sin embargo, como más tarde reveló el exregidor granadino, no fue allí donde Clinton pronunció aquellas palabras el 9 de julio del 97, sino en el Mirador de San Cristóbal.

Hubo tiempo hasta para un espectáculo flamenco en la Cueva de la Rocío, ubicada en el Sacromonte. La jornada, breve pero intensa, culminó con una cena reservada a una veintena de afortunados que compartieron el final de la velada con los Clinton. Además de los integrantes de la comitiva antes citados, se sumaron la entonces ministra de Cultura de Aznar, Esperanza Aguirre, y el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves. En el Palacio de Córdova, disfrutaron de gazpacho andaluz, rape motrileño, solomillo y postres elaborados por las monjas del convento de Zafra.

La suegra de Clinton

La familia Clinton no había elegido el destino de forma casual, si bien les llevaron a Granada «casualidades de la vida», según llegó a afirmar en vida Gabriel Díaz de Berbel. Advertido por el entonces delegado del Gobierno y su sucesor inmediato, José Torres Hurtado, Berbel se encargó de hacer más amena la visita de la suegra del presidente de los Estados Unidos. La mujer, que recaló en Granada para estudiar aspectos de su arquitectura, quería pasar desapercibida y así se lo trasladó a Berbel, que cumplió con su palabra.

La madre de Hillary Clinton pasó una semana en la capital. Acompañada de algún alto cargo marroquí, recorrió las calles del Albaicín con el alcalde, que nunca reveló su identidad. Berbel, incluso, la llevó a comer caracoles: «Hacerle a un americano comer caracoles… tiene castaña». Al término de su estancia, ella le agradeció la discreción con la que había contado durante aquellos días y le ofreció a Berbel una compensación a modo de agradecimiento. Con la cercanía que le caracterizaba, Díaz Berbel no se lo pensó y le sugirió que maniobrara en su familia para que Clinton visitara Granada a su paso por una cumbre en España donde se esperaba su asistencia.

Él le explicó que la provincia estaba a la cola de los indicadores económicos y le expuso que una visita de Clinton supondría el «revulsivo» que Granada necesitaba, «como efectivamente sucedió». Pues, además de en un reguero de anécdotas, la visita de Clinton a Granada se tradujo en un acicate para el turismo. La impagable campaña del líder demócrata atrajo a una gran cantidad de personas, sobre todo estadounidenses que aún hoy llegan a la ciudad de la Alhambra tras los pasos de su expresidente en un destino exótico donde oriente estará por siempre fundido con occidente.