Rafael Aguilar - EL NORTE DEL SUR

Han vuelto Rafael Aguilar

Son otra vez ellos: los pacíficos parcelistas que amenazan con paralizar la ciudad si no les damos lo que quieren. Agua en concreto

En realidad nunca se fueron. Pareció durante un tiempo que estaban tranquilos, satisfechos con las respuestas que el Ayuntamiento o las autoridades en general les daban a sus problemas.Pero no. Estaban ahí. Agazapados en busca de su momento. Y ese momento ha llegado. Y tanto. Los parcelistas, en concreto la Federación Córdoba Extrarradio y la Asociación de Propietarios Nuevo Higuerón, han conseguido situarse en el primer plano de los dos plenos municipales más recientes, el último de los cuales, celebrado hace diez días mal contados, tuvo que ser interrumpido durante más de tres horas porque los cívicos paisanos de la periferia amagaron con ademanes violentos y la corporación actuó en consecuencia: desconectó la señal de la televisión local hasta que los ánimos se calmaron.

La escenificación del cabreo de los dueños de las casas de El Higuerón o de Alcolea, entre otros enclaves, no es nueva. Una vez y hace no tanto hubo un teniente de alcalde de Urbanismo que precisó de ayuda de los servicios de seguridad para entrar en su coche oficial porque los agraviados propietarios de las viviendas de las afueras le estaban esperando a la salida de su despacho con cara de pocos amigos y unas cuantas piedras en los bolsillos, por si la cosa se ponía fea. El conflicto no ha llegado a tanto en estos nuevos capítulos que amenizan la soporífera vida municipal, si bien apuntan a ser igual de divertidos. En una rueda de prensa celebrada esta semana que ahora acaba, la citada federación de vecinos dijo una verdad como un templo... para quien quiera tragársela. Fue la siguiente, palabra arriba, palabra abajo: «Como los concejales no respetan nuestro derecho a tener agua en nuestras casas, nosotros tampoco vamos a respetar el suyo a reunirse tranquilamente en los plenos». Y, para dejar constancia del sentido común y de la voluntad de diálogo con los que afrontan el problema que los tiene con los platos sin fregar y los arriates como cascotes, añadieron: «No descartamos ninguna media de presión». Así por resumir. Ahí estuvo el corte del tráfico al centro de este jueves y la amenaza de montar un escrache cuando el enfado —el suyo— vaya a más.

Quizás lo peor de todo es que hasta el ciudadano más indocumentado sabe de sobra que los políticos van a tragar. Porque han tragado siempre. Con la boca pequeña o haciendo alarde de la finta a la norma urbanística. Pero han tragado. Lo decía el pasado domingo en las páginas de este periódico alguien que sabe de qué habla. Juan Andrés de Gracia, presidente del Consejo Municipal Ciudadano y con una trayectoria dilatada ya en los asuntos de dominio público. «El parcelismo es ya irreparable. Lo que ahora nos pasa es que tenemos una incapacidad manifiesta de dar una solución a las personas que son nuestros vecinos», declaró en una entrevista de Aristóteles Moreno. Lo que no sabe uno si está eligiendo bien las palabras cuando llama vecino a alguien que se sale tanto de sus casillas durante una reunión mensual de concejales.

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