EDUCACIÓN

Tres títulos y dos másteres de la Universidad Loyola, a la espera de la firma de la Junta

La institución, que no ve «maldad» en el bloqueo, tenía 40 alumnos preinscritos y cinco profesores contratados

Apertura del curso académico de la Universidad Loyola
Apertura del curso académico de la Universidad Loyola - VANESSA GÓMEZ

La Universidad Loyola de Andalucía, con sede compartida entre Córdoba y Sevilla, ha sufrido un revés en el curso 2016-2017. A pesar de que contaban con la verificación del Consejo de Universidades y lo tenían todo previsto para incluir tres títulos nuevos y dos másteres en su oferta académica, no podrán echarlos a andar al no haber recibido la preceptiva autorización de la Junta de Andalucía.

Así lo explicó ayer a ABC el rector de la institución, Gabriel Pérez Alcalá, al abordar la situación en la que se encuentra el centro y las relaciones que mantienen con el Gobierno Andaluz. El máximo responsable manifestó, sin embargo, que, más que haber «maldad» en esta decisión, lo que ha ocurrido es que «hemos pagado la novatada de ser la única universidad privada entre las públicas de Andalucía».

El rechazo «frontal» de la Junta a Loyola ha dejado además una serie de consecuencias en la citada institución. La primera, y más visible, es que no podrá ofertar finalmente los títulos de grado de Ingeniería de Energía, Ingeniería de Mecatrónica y Robótica e Ingeniería de Tecnología de la Información y Tecnologías Virtuales, además de dos másteres. En el caso de los títulos, además, el retraso suma dos años, es decir, que la Junta tiene retenidos estos títulos ya verificados por el Consejo de Universidades desde hace dos cursos. En el caso de uno de los másteres, el de Psicología, la demora va camino de su tercer ejercicio.

El rector de Loyola se refirió asimismo a la pérdida de ingresos que sufrirá esta universidad como consecuencia de este retraso. Precisó a este respecto que alrededor de 40 alumnos ya se habían prematriculado, lo que habría supuesto unos pagos de algo más de 310.000 euros. A ello hay que sumarle, como explicó Pérez Alcalá, que ya habían contratado a cinco profesores específicos de Ingeniería y otros asociados. El rector puntualizó que la institución ha decidido mantenerlos y no prescindir de ellos a pesar de que no desarrollarán finalmente los tres títulos para los que se les había contratado.

Pero hay más, o, en términos del propio Pérez Alcalá, «lo más importante no es la pérdida de ingresos o el gasto que ha supuesto la contratación de profesorado, sino la incertidumbre a medio plazo y la pérdida reputacional». Añadió asimismo que «no es agradable hablar con esas 40 familias que tenían previsto iniciar el curso en Loyola para decirles que finalmente no vamos a disponer de esos títulos».

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