LITERATURA

«La novela es inmortal porque se adapta a los tiempos»

Juan Eslava Galán abre el nuevo ciclo Foro Cultural de ABC con «El amor en el Jardín de las Fieras»

El escritor junto al director del Foro Cultural de ABC Córdoba, ayer en la sede de Cajasur de Gran Capitán
El escritor junto al director del Foro Cultural de ABC Córdoba, ayer en la sede de Cajasur de Gran Capitán - V. MERINO

La respuesta que el escritor Juan Eslava Galán le dio a la pregunta que le hizo el director del Foro Cultural de ABC Córdoba, José Calvo Poyato, en el encuentro que abrió el ciclo de este año tiene la traza de sentar cátedra. «¿Es la novela el género literario por excelencia?», disparó el también columnista de este periódico. El autor de «El amor en el Jardín de las Fieras», el libro que centró la sesión celebrada en el salón de actos de Cajasur de Gran Capitán, no tuvo dudas y fue directo en su réplica: «Sí. Es un género inmortal porque sabe adaptarse a cada tiempo y quienes las escribimos así lo hacemos porque, por ejemplo, hay que salvar la competencia que tiene en estos momentos, como son el cine, el teatro o simplemente la posibilidad de salir a la calle con unos amigos, que son cosas que hace un tiempo no eran tan comunes. Y como no se adapte a los tiempos, la novela fracasa». El fecundo autor de relatos y de ensayos que protagonizó el acto añadió que «la novela es un género burgués por excelencia, que es lo que somos nosotros».

El foro, patrocinado por la Fundación Cajasur, fue una lección de literatura al tiempo que una clase de Historia, en concreto sobre la Alemania de los primeros años de la Segunda Guerra Mundial y en la etapa en la que el Nazismo se había hecho ya fuerte y desplegaba su proyecto para el mal. De hecho, el título del libro que Eslava Galán vino a presentar a Córdoba es más que ilustrativo: «El Jardín de las Fieras es la traducción del Tiergarten, la zona verde de Berlín en la que se asentó el primer zoológico del mundo y que surtía de animales a todos los recintos de su tipo en Europa. Juego con la idea de que esa ciudad era en ese momento la capital más culta y rica del planeta pero estaba custodiada por fieras, en referencia a los dirigentes de Hitler».

Una dura posguerra

El relato comienza con la visita del oficial Heinrich Himmler a España en los momentos en los que Franco está haciendo equilibrio entre la presión de Hitler para que entre en el conflicto bélico y la necesidad de contentar a los ingleses para que no dejen a España, entonces un país que vive una dura posguerra, sin suministros básicos. La gira del gerifalte alemán hace parada en la tumba de José Antonio Primo de Rivera en El Escorial, en el Alcázar de Toledo y, por último, en la localidad segoviana de Castiltierra, donde Himmer, obsesionado con los orígenes de la «raza aria», quería visitar un yacimiento visigodo.

El régimen franquista, por orden de Serrano Suñer, se moviliza para complacer a su invitado y ordena que los alcaldes de la zona contraten a obreros rubios, fornidos y de ojos claros para que trabajen en el enclave histórico ante la vista del nazi en misión española. Y ahí entra el protagonista de la novela, que no es otro que un joven con raíces en una colonia fundada en las repoblaciones del siglo XVIII en el que el mando germano acaba fijándose y se lo lleva a Alemania para comprobar cómo ha evolucionado la simiente aria desde que sus antecesores llegaron a España.

«El libro cuenta el contraste entre esa España pobre de la época y la abundancia del Berlín de los primeros años cuarenta en el que este muchacho acaba viviendo como un semental y sin quejarse», indicó Juan Eslava Galán.

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