Dos militares realizan prácticas de tiro en la base de Adazi
Dos militares realizan prácticas de tiro en la base de Adazi - ESTADO MAYOR DE DEFENSA (EMAD)
EJÉRCITO

Los militares de la Brigada «Guzmán el Bueno» X de Córdoba se aclimatan al frío de Letonia

Pasarán el invierno bajo cero en Adazi, donde trabajan para frenar la amenaza rusa

CÓRDOBAActualizado:

Adazi es una pequeña ciudad de unos 1.000 habitantes ubicada a unos 30 kilómetros de la capital de Letonia. Pequeña y joven: fue creada en 2006 tras una reorganización territorial. Como Córdoba, está cruzada por un río, el Gauja, que vierte sus aguas al océano báltico en el golfo de Riga. Esa es la única similitud que existe entre el territorio letón y la ciudad de la que partieron, a inicios de año, los 170 militares de la Brigada «Guzmán el Bueno» X que han cambiado la base de Cerro Muriano por la de esta antigua república soviética. Pasarán allí los meses más gélidos del invierno letón, cuando suelen registrarse temperaturas de una media de cinco grados bajo cero. Lo habitual es que bajen hasta los -20 grados.

Los militares que han llegado a Adazi desde Córdoba para relevar a sus compañeros de Extremadura en la misión que la OTAN tiene en marcha en la zona, en el marco de una estrategia de contención de Rusia, han tenido tiempo de prepararse física y mentalmente no sólo para la labor que realizarán durante los próximos meses. También para acostumbrarse a vivir durante seis meses en un clima que es muy diferente al suyo. El blanco paisaje en el que se desenvuelven ahora tiene poco que ver con el terreno en el que acostumbran a trabajar en la base cordobesa. Sin embargo, este cambio de contexto no ha repercutido en su rendimiento: las imágenes publicadas por el Estado Mayor de Defensa muestran a los militares españoles realizando prácticas de tiro sobre la nieve, en el campo de maniobras de esta ciudad letona.

Militares de la BRI X en Adazi
Militares de la BRI X en Adazi-EMAD

A los oficiales del contingente que ha sustituido en la base de Adazi a sus compañeros de la Brigada XI Extremadura no les ha pillado por sorpresa. Conocieron la base en septiembre, durante una visita a Letonia para una primera toma de contacto, aunque por aquel entonces las copas de los altos árboles que se extienden a lo largo del terreno no tenían aún la capa de nieve que lucen ahora. El viaje sirvó para reorientar la preparación de los soldados durante los meses previos a la misión. Las diferencias climáticas han obligado a cambiar algunas de las rutinas e incluso los materiales con los que trabajan, en lo que supone un reto no sólo personal sino también logístico. Por ejemplo, han tenido que realizar cambios en materiales como el lubricante que utilizan sus carros de combate.

El contingente español llegó a mediados de enero a Adazi para formar parte de la «enhanced Forward Presence» (eFP) o, como se la conoce en español, Presencia Avanzada Reforzada. Allí, los acentos de los alrededor de 300 militares de Cerro Muriano se cruzan con los de sus compañeros canadienses, italianos o eslovenos, con los que conforman una fuerza «multinacional, moderna e interoperable de carácter defensivo compuesta», según la define el Ministerio de Defensa. Lo que les ha llevado hasta allí es lo mismo que, hace un año, condujo a otro grupo de compañeros de la Brigada «Guzmán el Bueno» X a Líbano: un compromiso con la OTAN que demuestra el deber adquirido por España con la Alianza. Por primera vez, han viajado con ellos dos de las joyas de la corona de la brigada: el carro de combate Leopardo 2E y el vehículo de combate Pizarro.

Un carro de combate sobre el campo de maniobras
Un carro de combate sobre el campo de maniobras-EMAD

El gobierno letón considera la presencia española en Adazi un síntoma de su «solidaridad» con la seguridad de los países bálticos. Así se lo confesó hace unos días el primer ministro de Letonia, Maris Kucinskis, a Mariano Rajoy durante un encuentro mantenido en el marco de la Feria del Turismo, Fitur. Discursos oficiales aparte, el objetivo de la misión no es otro que frenar la amenaza rusa.

La presencia permanente y disuasiva de militares de la OTAN en la zona pretende evitar una posible intervención rusa que temen, aún con Ucrania en la memoria, los gobiernos de países como Estonia, Lituania o la propia Letonia. Se trata de una estrategia defensiva sobre la que no sobervuela sensación alguna de amenaza. Además, no están solos. Las fronteras con Rusia están en la actualidad vigiladas por unos 4.500 militares de 16 países aliados.