Baltasar López - Primera plana

Labor de pico y pala Baltasar López

La construcción está dando pasos para levantarse del colapso de manera creíble y sólida

El lunes terminamos el Anuario de Economía que hoy, lector, distribuimos con este periódico. Su pilar es un estudio sobre la construcción cordobesa, que edifica una recuperación en el segmento residencial mientras el de la obra pública sigue su derrumbe. Para comprender el punto tan bajo del que partió esta evolución positiva viajamos al pasado y analizamos los cascotes a los que quedó reducido el sector tras la explosión de la burbuja inmobiliaria y el colapso del conjunto de la economía. Su tejido empresarial se vio demolido, lo que derribó 24.400 empleos en la provincia de 2008 a 2014.

Sin embargo, en el último bienio el subsector de la vivienda ha forjado una reactivación creíble, sólida y se prevé que duradera, teniendo siempre en cuenta que es una actividad cíclica. La mejoría de la coyuntura general trajo creación de puestos de trabajo, que fue la piedra angular sobre la que levantar su resurrección. A base de paletadas de aumento de la demanda de pisos, las hipotecas volvieron a erigir subidas interanuales; las grúas de las promociones rascaron otra vez las nubes… Eso sí, nada apunta a otro boom. Será un ciclo de crecimiento más moderado y esperemos que más racional, de forma que, cuando se frene, no se pare haciendo volar por los aires a negocios y empleados. Tenemos que haber aprendido que no se pueden hacer castillos en el aire, con los cimientos de barro de la búsqueda del dinero fácil y rápido.

El sector debe construir una estructura más fuerte, que le ayude a no hundirse en los malos tiempos, con vigas maestras como una mayor atención a las necesidades del cliente o la incorporación de la innovación. Pero, para que su recuperación gane altura, será vital que las Administraciones sepan compatibilizar la lucha contra el déficit y lo de echar euros a las hormigoneras. Los dos principales licitadores públicos, Gobierno central y Junta, lo tienen fácil para mejorar sus niveles de obras aquí. En los Presupuestos del Estado de 2016, Córdoba se quedó en el subsuelo, pues fue el último territorio del país en inversión por habitante. Y con el Ejecutivo regional no se puede saber, porque no provincializa sus cuentas, pero es constatable que las partidas que destina a nuestra tierra no son destacadas.

A la espera de que un día las instituciones apuesten en serio por la industrialización y la innovación (dadas las fechas que son, se lo pediré a los Reyes Magos, que confío más en ellos), nuestra provincia necesita tener una columna firme en la construcción. Que, entre otras cosas, ayude a sustentar la economía cuando fallen los pilares del turismo y la agricultura, cuya solidez anual depende de cómo sean la temporada alta y las grandes cosechas, respectivamente. Es un trabajo de pico y pala al que ya se han puesto los empresarios. Esperemos que pronto las Administraciones doblen el lomo para acelerar la reactivación de este sector.

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