Estado actual del embalse de Iznájar
Estado actual del embalse de Iznájar - FELIPE OSUNA
ANÁLISIS

Las consecuencias de la sequía en Córdoba

La escasez de lluvias dejará cosechas mermadas, cultivos en el aire y problemas para el riego en 2018

CÓRDOBAActualizado:

La sequía ha pasado de ser una amenaza a ser una triste realidad. Pese a que todavía no se ha decretrado oficialmente ni hay restricciones en riegos ni en el consumo humano, la falta de agua se ha colado en las agendas de regantes, agricultores y políticos (en Lucena se barajó aumentar la tasa de agua en 2018 por la sequía del manantial de Zambra que suministra a la ciudad) por los problemas que está acarreando y que asoman en la vuelta de la esquina. El pasado mes de septiembre no vaticina nada bueno. Desde 1970 no ha habido constancia de la ausensia de lluvia en el último mes de verano. Esa sequía, unida a las altas temperaturas registradas desde mayo han dañado cultivos, han asentado los cimientos para arruinar los futuros y han mermado hasta límites insostenibles el nivel de los embalses.

Regadíos

El pesimismo se cierne sobre los agricultores cuyos cultivos dependen del regadío. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) ha aprobado los derechos de riego hasta la próxima comisión de desembalse, en la primavera de 2018, es decir, los riegos no peligran esta campaña ni habrá restricciones en caso de que no llueva. Eso sí, al contrario de otros años, si la sequía se prolonga no se autorizarán riegos extraordinarios durante el otoño e invierno como se hacía en años con los embalses con unos niveles óptimos.

De seguir empeñada la lluvia en no dejarse ver, el futuro de los regadíos para las cosechas de 2018 está en el aire. La CHG ya ha avisado de que si no llueve no habrá restricciones para garantizar el consumo humano. Cosechas en el aire que están asociadas a inversiones, ya que las opciones son plantar y esperar a la diosa Fortuna o dejar los campos en barbecho con las consiguientes pérdidas económicas. Un panorama nada alentador.

Por otro lado, la CHG aprobó a finales de septiembre una medida excepcional para atender a la creciente demanda de riegos en la cuenca. Se trata de una oferta pública para asignar aguas regeneradas hasta un tope de 20 hectómetros cúbicos que es lo que fija el Plan Hidrológico de la demarcación.

Olivar

El daño ya es irreparable. Así lo indican los expertos consultados por ABC. Aunque llueva en los próximos días, la aceituna de las explotaciones de secano (la gran mayoría de la provincia) no mejorará su riqueza, ya que engordará solo a base de agua y su contenido graso, el necesario para la obtención del aceite, no aumentará. La falta de lluvia retrasará el inicio de la campaña y en caso de que haya un cambio radical y cambien las tornas sólo maquillará en algo la producción y contribuirá a evitar males mayores.

A la falta de riqueza, con la consiguiente pérdida de calidad en los aceites, se unirá una baja producción si no llueve, que agravará aún más el problema del estocaje. De hecho, las existencias están a punto de agotarse si no empieza a entrar aceite fresco en el mercado. Si la sequía se prolonga habrá tensiones en los precios y casi con toda seguridad el sector se enfrenta a un escenario de desabastecimiento del mercado en 2018.

Cítricos

La incertidumbre marca la evolución de este fruto, cuyo calibre depende de un árbol sin estrés hídrico. Además, al contrario que con el olivar, el agua que caiga en los próximos días sí servirá para salvar la campaña que arrancará a finales de octubre y se extenderá hasta mayo con las variedades tardías, como la valencia late, entre otras.

El problema es el estrés hídrico de los árboles, que llevan años sufriendo no solo la falta de agua, «sino también de las altas temperaturas, por encima de la media, lo que hace que campañas de sequía continuadas mermen el buen estado vegetativo de los cultivos», según explica el técnico de Asaja José Antonio Pérez.

Ganadería

La falta lluvia se traduce en falta de pastos para alimentar al ganado, lo que implica recurrir a piensos para su alimentación y, por lo tanto, mayores costes de producción para el ganadero. Aquí juega un papel fundamental el estado de la dehesa, principal fuente de alimento natural del ibérico de los Pedroches. Pérez indica que la montanera de este año estará marcada «por bellotas de bajo calibre, por lo que habrá que recurrir a piensos». Eso hará que haya menos etiquetas de ibéricos puros en el mercado y un mayor coste de mantenimiento para las explotaciones.

El técnico de Asaja hace hincapié en otra consecuencia de la falta de agua en la dehesa, como es la posible proliferación de plagas y de enfermedades. Entre ellas está la seca, principal amenaza de los encinares.

Cultivos de invierno

El sector del ajo, otro de los pilares de la industria agroalimentaria de Córdoba, corre cierto peligro si no llueve en los próximos meses. Este cultivo, al igual que el resto de hortofrutícolas, como las patatas o las cebollas, puede verse comprometido en el caso de que necesite riegos extraordinarios y le sean denegados por la situación crítica de los pantanos, lo que implicará una dismininución de la cosecha.

Cereales

La recolección de cereales ha concluido ya pero su futuro para el próximo año es incierto. Pese a ser cultivos de secano, las altas temperaturas dañan las plantas, propician plagas e inciden en la rentabilidad final de los agricultores. Es por ello por lo que desde hace años la superfice de trigo en la provincia ha caído en picado ya que se buscan otras alternativas, en su mayoría de riego, por la falta rentabilidad de los cereales.

Viñedos

La vid es otro cultivo cuya campaña acaba de terminar con una merma de la producción de uva blanca -la mayoritaria en el marco regulador- del 20 por ciento respecto al año anterior, una disminución que realmente es más grave teniendo en cuenta que ya se venía acumulando una merma de la campaña anterior.

La patronal Asaja Córdoba señala la «situación crítica» en la que se encuentra el sector tras la última vendimia debido, fundamentalmente, a la merma acumulada de producción de uva y los bajos precios alcanzados.