Municipal

El cogobierno PSOE-IU pierde la votación de las ordenanzas fiscales de Córdoba para 2018

Hacienda recibe los votos en contra de Ganemos, el PP, Ciudadanos y UCOR

Ambrosio, esta mañana durante la celebración del Pleno
Ambrosio, esta mañana durante la celebración del Pleno - V.M.

El cogobierno municipal se olvidó en el Pleno de que son once. Siete del PSOE y cuatro de Izquierda Unida. Que en una situación de minoría y fragmentación como el actual nada es lo de uno sino que ha de llegar alianzas, en muchos casos, con quien opina lo contrario. La edil de Hacienda, Alba Doblas, plantó un trágala con las ordenanzas fiscales de 2018, el documento que regula los impuestos municipales. Y la respuesta fue la de una negativa general de la oposición a la que esta vez, sí, se sumó Ganemos. Es la primera vez que el grupo que permitió la investidura de Ambrosio se revuelve de esta manera. «¿Qué pasa, que tengo que ir despacho por despacho?», dijo Doblas, en evidente estado de enojo.

El cogobierno no cambió una coma de su propuesta a pesar de que tenía iniciativas de bajo coste. Tanto, que había grupos dispuestos a levantar la barrera, como Ciudadanos, que estaban abiertos a determinados elementos para la abstención. Doblas optó por una postura de rigidez absoluta en vez de cierta flexibilidad. Sobre el papel no pierde nada más allá de las bonificaciones de los patios. El golpe político es evidente.

El presupuesto de 2018 está a la vuelta de la esquina y la capacidad de empatizar con otros para introducir ideas nuevas para superar la minoría. Hasta los bedeles municipales saben que las ordenanzas son la antesala de las cuentas públicas. Y a IU le pasó ayer algo prodigioso. Le votó en contra incluso quien advirtió de que se abstendría, Ciudadanos. Una prórroga de los presupuestos municipales sería una derrota política evidente.

Una prórroga de los presupuestos sería una derrota política evidente

Alba Doblas se hartó de echar broncas en el Pleno. Y antes, en los pasillos, de negarse a tocar su expediente de ordenanzas sobre distintos argumentos. Que no se puede, que no quiere o que eso es lo que hay. A Hacienda se le achacan unas negociaciones atropelladas, a última hora y condicionadas siempre por el «niet».

«Usted se ha quedado sola por ser como es», afirmo el viceportavoz popular, Salvador Fuentes. El Partido Popular aseguró que el Consistorio ha de devolver a los ciudadanos parte del esfuerzo fiscal. Fuentes dijo que IU ni siquiera había atendido elementos de sentido común que afectan los sectores más desfavorecidos como aquellas personas que sufren una insolvencia provisional.

El discurso del PP es sencillo: el Consistorio ha tenido la oportunidad de ser más generoso con su política tributaria dado que es el equipo de gobierno que se ha encontrado con más dinero en cuenta corriente de la historia reciente. En total, 117 millones de euros.

Atasco en los acuerdos

Ganemos aseguró que el gobierno municipal no cumplió los compromisos adquiridos durante el año 2016 y que ni siquiera se centrado en un debate político abierto. La edil Mari Ángeles Aguilera manifiestó que las conversaciones emprendidas se habían atascado en la primera parte a pesar de que las demandas eran respetuosas. En todo su primer turno, ni siquiera hizo referencia a su exigencia sobre el IBI de la Iglesia o de asuntos como la contribución de segundas y ulteriores viviendas. «Ya no firmamos un papel más, queremos compromisos y garantías», afirmó Aguilera.

La diferencia de criterio era relevante. Lo que sostiene Ganemos, el aliado natural, era que había que haber realizado un trabajo de revisión mucho más profundo para dejar huella política. El discurso del gobierno municipal era el de mantenerse firme dentro de la estrategia tributaria. Como las lentejas, eso es lo que hay. «¿No querían continuidad en la progresividad?», dijo Doblas que acusó al equipo de Ganemos de no haber realizado ni una sola propuesta.

Los grupos municipales más pequeños eran ayer clave. Y sobre ellos se generaron las mayores presiones de última hora. A Ciudadanos se le ofreció el caramelo de una pequeña reducción en lo que pagan los vehículos eléctricos en la zona azul. A Unión Cordobesa, una forma de llevar las medidas de rescate ciudadabno de Emacsa a Sadeco. Lo cierto es que en ambos casos fueron más las negativas de Hacienda que las cesiones.

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