Francisco J. Poyato - PRETÉRITO IMPERFECTO

De bruces con la puerta Francisco J. Poyato

La patraña se ha desmontado. Icomos alega lo que los técnicos de la Junta dejaron bien escrito

Imaginen la escena. Doñarrosa preside una mesa alargada en la sede de Cultura en Capitulares. Tono púrpura en su chaqueta, acorde al contexto. Porque Doñarrosa tiene una chaqueta para cada ocasión, como también un verbo irreflexivo. Paco Alcalde a su lado con la carpeta del expediente. El político y el cofrade. La trazabilidad pura en el ser humano. Los hermanos mayores a ambos lados del hemisferio protocolario inmersos en una especie de «déjà vu». Escépticos algunos, confiados otros, contentos todos por estar cerca de Ella. Los representantes del Cabildo Catedralicio entre los cofrades. Prudencia y mutatis mutandis. Salutaciones, comentarios y esa risa horizontal incólume que engatusa a las decenas de flashes que suenan ante un administrado sacramento telegénico. «Ya os lo dije, era por vuestra seguridad jurídica, para que todo saliera adelante sin ningún pelo en la gatera. Como a Rosa le gusta llevar estos temas, y al final, nos ha salido bien la jugada, que tenía su riesgo. La consejera hizo lo que tenía que hacer, después de aquel informe del Icomos que nos llegó a última hora... El ambiente estaba muy caldeado y había que andar con pies de plomo. Había que sustanciarlo ante la Unesco. Sabéis que tenéis a la consejera siempre para lo que queráis, pero no era una decisión fácil. Manolo, tú y los tuyos los sabéis. Lo hemos hablado tanto...». Abrazos con química frotados con las palmas de la mano. Besos. Apretones de antebrazos. Achuchones. Doñarrosa en la puerta. La primera y principal, no la segunda, de la Delegación de Cultura. Con Paco Alcalde y su carpeta del expediente bajo el brazo al lado. Los caballos rugen en el motor del coche oficial esperando a que la consejera, sin respiro, acometa otra encrucijada por los confines de la tierra de María Santísima. Los cofrades elevados por la adrenalina. Los canónigos haciendo cábalas no sin una pizca de recelo. ¿Asunto resuelto...?

La maniobra dilatoria de la Junta de Andalucía sobre la segunda puerta de la Mezquita-Catedral ha durado casi un año. El tiempo justo para que haya dos elecciones generales en este país y el PSOE se haya dado de bruces con otra puerta, la del fracaso y la guerra intestina. La patraña se ha desmontada sola, y aunque Doñarrosa intentará en esa escena imaginaria que se producirá -no exenta de verosimilitud- aparecer ni como perdedora ni como obstáculo, su contumacia le ha puesto en evidencia. Una jugada política camuflada en el estruendo de una presidenta del Icomos español que, visto el dictamen final de su propio organismo, ya tendría que haber dimitido.

Aquel informe del Icomos que llegó... en el momento justo, calificaba de «ilegal», «mutilación» y «riesgo» el proyecto de la segunda puerta. El mismo ente, casi un año después, alaba los beneficios de que se abra el vano del arco número 17 del Patio de los Naranjos para que transiten los cortejos procesionales. Lo mismo que decía la resolución de los técnicos de la Delegación de Cultura de Córdoba a fecha junio de 2015. ¿Nos lo dicen o nos lo cuentan...? Todo estaba suficientemente claro y escrito por quienes de haber habido algún elemento que impactara en los valores universales del bien protegido por la Unesco, no hubieran escatimado epítetos ni artículos legislativos en frenar cualquier agresión patrimonial. Afortunadamente, las mentiras tienen las patas muy cortas casi siempre.

Se ha perdido un año y probablemente ahora mismo estaríamos hablando de una Carrera Oficial conformada en el entorno de la Mezquita-Catedral y con segunda puerta, aunque también sería recomendable andar con cautela ya que ni el Cabildo Catedral tiene absolutamente claro lo que va a hacer con el Arco 17 ni todos los pelos han salido de la gatera de la Junta y este episodio. Que ya habrá otra chaqueta y otro verbo irreflexivo que ponerse.

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