Marrano que campa a sus anchas en la «República borriquera» de Rute
Marrano que campa a sus anchas en la «República borriquera» de Rute - EFE
RUTE

Arranca el «Año Marrano» en Córdoba

Una campaña del animalista Pascual Rovira busca «dignificar» la vida de esta especie

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El «Año Marrano» ha empezado en Córdoba y no en el calendario chino sino en «la República borriquera» de Pascual Rovira, un animalista cordobés defensor del burro que ha iniciado una campaña para dignificar el cerdo como animal base de la agroalimentación española y para su preservación.

«Yo sufro de 'asnomanía'", confiesa Pascual, presidente de la Asociación para la Defensa del Burro (Adebo), en su finca de Rute o «república animalista anarcopoética borriquera», donde más de cien burros conviven con perros, gatos y donde la estrella de este año es «Dior», un cerdo de siete años y de 300 kilos que campa a sus anchas por el lugar.

«Espero que aquí no nos apliquen el 155» bromea Pascual, que ha explicado que en su casa «cada animal vive la vida como quiere» teniendo incluso privilegios excepcionales, entre ellos el ejemplar porcino, del que ha dicho que «tiene un plan de jubilación; él va a salvar sus jamones porque no lo vamos a sacrificar».

Actividades culturales

Desde su paraíso animal, Pascual ha manifestado que para el «Año Marrano» se desarrollará un completo programa de actividades culturales, con hincapié en la literatura y la poesía, y con el que se pretende explorar de la mano de expertos la importancia del cerdo en los distintos pueblos, como animal sagrado, de culto, compañero de trabajo o materia prima.

«Declaramos el 2018 como año mundial del cerdo porque cada 18 años la luna se interpone con Orión y desde distintos puntos del planeta se ve un poquito rosado", como la piel del cerdo, afirma Pascual, quien desde Adebo lidera una corriente de simpatía hacia este mamífero apoyada por asociaciones animalistas de toda España.

Además de la importancia del cerdo en la industria agroalimentaria, ya que España cuenta con casi 30 millones de estos animales según el último censo del Ministerio de Agricultura de 2016, la intención de Pascual va más allá de la ganadería porcuna y se centra en la preservación y «dignificación» del animal.