Martín José García
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Martín José García: «He tratado de apaciguar y normalizar el Consejo de Hermandades y Cofradías de Cádiz»

El presidente saliente resume su labor al frente del organismo en una emotiva carta

CádizActualizado:

Martín José García, presidente saliente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Cádiz, ha querido resume su labor al frente del organismo en una emotiva carta.

El hasta ahora máximo responsable de las hermandades gaditanas vuelve a demostrar el mismo carácter conciliador que ha mantenido durante los nueve años que ha durado su mandato al frente del organismo: «He tratado de apaciguar y normalizar el Consejo de Hermandades y Cofradías de Cádiz. El Señor me ayudó en la encomienda mediante un equipo de personas responsables y colaboradoras»

El letrado aclara que «aunque creyente y cofrade yo pasaba por allí como el Cirineo pero los caminos del Señor son inescrutables». Martín José aceptó la responsabilidad de presidir el Consejo sin pensarlo y pese a que en aquellos momentos mantenía un importante compromiso con el Cádiz CF como Secretario General.

En la emotiva carta de despedida, el abogado gaditano ha querido agradecer la colaboración y el trabajo realizado por «mi equipo, mis amigos, mi Permanente y todos los Hermanos Mayores y miembros de sus Juntas de Gobierno, cofrades, directores espirituales, autoridades, instituciones y medios de comunicación».

Finalmente, felicita a las hermandades por la labor que desarrollan en el entorno de nuestra ciudad y evoca a San Francisco afirmando que “en la vida hay que ser agradecido, tras los finales, porque ellos son nuevos comienzos”.

Finalmente ha recurrido los versos que el poeta gaditano José María Pemán dedica a la vida sencilla y ha parafraseado a San Francisco: «En la hay que ser agradecido tras los finales, porque ellos son nuevos comienzos»

>> Entrevista a Martín José

Elogio a vida sencilla de José María Pemán:

Conciencia tranquila y sana

es el tesoro que quiero;

nada pido y nada espero

para el día de mañana.

Y así, si me da ese día

algo, aunque poco quizás,

siempre me parece más

de lo que yo le pedía.

Ni voy de la gloria en pos,

ni torpe ambición me afana,

y al nacer cada mañana

tan sólo le pido a Dios

casa limpia en que albergar,

pan tierno para comer,

un libro para leer

y un Cristo para rezar;