Vídeo: Así es la vida de Alba - MULTIMEDIA ABC.ES
REPORTAJE AUDIOVISUAL

Así es la vida de una joven de 15 años, ciega y promesa paralímpica

Cuando tenía cuatro meses le diagnosticaron una enfermedad genética que afectaba a la visión

«Siempre hemos tenido claro que había que explicarle lo que tenía y enseñarle a ser autónoma»

Alba García se prepara para competir en los Juegos Paralímpicos de París 2024

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Esta es una historia de normalidad. La de una adolescente de 15 años que ama ir de compras, se pasea coqueta por el instituto y replica con sorna a su madre: «Ay, mamá, que yo sé hacerlo». La de una chica que combina las clases con su pasión, el atletismo, y el ocio con amigas. Esta es la historia de Alba García Falagán. Que, además, es ciega. Que, por si fuera poco, corre 100 metros lisos en 14,07 segundos, a escasa distancia del Oro paralímpico de su categoría: 12,80, lo que la convierte en joven promesa del equipo Liberty, con la vista puesta en París 2024.

Quedamos con Alba para desmontar prejuicios. Y nos encontramos con una chica que, pese a no ver, eligió estudiar secundaria en el instituto más grande de España, lejos de sus amigos, porque quería hacer bilingüe de francés. Y que deja reflexiones como ésta: «Los discapacitados muchas veces se quejan de falta de integración pero el primero que tienes que hacer por integrarte eres tú. Una persona con discapacidad puede ser igual que cualquier otra, con ayudas, pero sin grandes diferencias en el día a día. Depende mucho de ti, de cómo te lo tomes e intentes adaptarte».

Son las 11.00 de la mañana y Alba sale al patio del instituto rodeada de amigas. «¿No llevas bastón?» «Bueno... Es que no me gusta», sonríe coqueta. Nadie diría que apenas distingue bultos de cerca, de día. Nada de lejos. Nada cuando se marcha la luz. En clase se sienta en primera fila, armada con los arperos que le facilita la ONCE: una máquina en la que toma notas a toda velocidad, decenas de folios con el temario en braille y un ordenador y un móvil con aplicaciones especializadas. Y sus calificaciones dicen que le funciona, pasa sin problemas todas las asignaturas.

«Yo le digo, estudia que cualquier día te vas a llevar un susto. Y ella, mamá que voy bien».... Discusiones típicas en una casa con adolescentes. Sin miramientos, sin deferencias por tener una discapacidad. «Siempre hemos tenido claro que había que explicarle lo que tenía y enseñarle a ser autónoma», cuenta su madre, Marga. Por eso, le enseñaron a ducharse sola con 5 años, o le apuntaron con 7 a clases de mecanografía, lo que ahora le permite tomar apuntes sin problemas.«Hay otros chicos con su misma discapacidad que están en colegios internos porque no pueden valerse por sí mismos, pero Alba es como una más», añade Marga. Incluso sale sola a competir por España. Y vuelve con medallas.

Alba entrena junto a su guía, Jaime del Río
Alba entrena junto a su guía, Jaime del Río - SARA CAMPOS

La historia no siempre fue idílica: cuando tenía cuatro meses le diagnosticaron una enfermedad genética que afectaba a la visión: amaurosis congénita de Leber. «Fue un drama, pero una vez asimilado, para adelante», cuenta ella, como si se lo hubiesen relatado muchas veces. Asistió a una guardería normal, a un colegio normal y, ahora, a un instituto normal, siempre asesorada por maestros especializados. Quiere ser fisioterapeuta. Y correr, sobre todo, correr.

17.30 de la tarde. Pistas de atletismo de un complejo de alto rendimiento de la ONCE. Bajo unos enormes focos, Alba aparece dispuesta a acometer su entrenamiento. A su lado, su guía, Jaime del Río, sin el que le sería imposible conseguir sus retos. «Correr con guía supone mucho trabajo para coordinar la zancada y el braceo, hay que entrenar muchísimo para adaptarte pero al final sabes que tienes un brazo pegado al tuyo que no va a dejar que te tuerzas ni te caigas. Da una confianza absoluta», describe.

Todo empezó cuando uno de los profesores itinerantes de la ONCE que le han apoyado estos años le invitó a apuntarse a multideporte, como un juego. Y de ahí, a competir de modo profesional en Berlín o Suiza, donde con 14 años era la más pequeña del torneo. En el horizonte, los Juegos Olímpicos de París 2024. No parece imposible si trabaja al ritmo que se ha marcado este año. «Es mi sueño, tengo que intentarlo y a lo que llegue, he llegado. Para mi, correr lo es todo, es aire. No sé qué sería de mi sin el deporte».