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La venganza de Lorena Bobbit, la castradora de Virginia que le cortó el pene a su marido John Wayne

«Moví las sábanas y se lo corté. Fui al cuarto de estar, cogí mi bolso y me marché del apartamento. Llegué al coche, lo arranqué y, mientras iba conduciendo por la calle, me di cuenta de que no podía girar porque tenía algo en la mano. Entonces vi que aún tenía el pene, lo tiré por la ventanilla», declaró Lorena Bobbit, cuya historia estrena Amazon Prime Video en una docuserie

Lorena Bobbit, la castradora de Virgina, y su por entonces marido John Wayne
Lorena Bobbit, la castradora de Virgina, y su por entonces marido John Wayne - Amazon Prime Video
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Llevaba casi dos siglos desaparecida del mundo. Manassas pasó inadvertida en la historia desde que en 1861 estallara la sangrienta Guerra Civil estadounidense, cuando en la localidad de Virginia se produjo el primer combate en tierra de la contienda. Pero en 1994 volvió a los titulares, no por una encarnizada batalla entre federales y confederados sino por una morbosa guerra de sexos y un cuchillo bien afilado.

Lorena Bobbit, conocida a partir de entonces como «la castradora de Virginia», le cortó el pene a su marido con un cuchillo de cocina de 20 centímetros. Según alegó, harta de los abusos y maltrato recibidos por parte del exmarine John Wayne Bobbit, y después de ser violada esa misma noche, decidió tomarse la justicia por su mano. Una conducta que la psiquiatra Susan Feister, testigo de la defensa, justificó en el estado de la emigrante hispana, que no controlaba sus acciones en el momento de cortarle el pene a su marido, al que percibía como «un instrumento de tortura».

«Jon llegó borracho y entró en el dormitorio. Se tiró encima de mí con mucha fuerza. Yo intenté soltarme, pero me tenía sujeta y me forzó, oí cómo me rompía las bragas», declaró Lorena Bobbit, según recoge ABC. «Cuando le dije que no, quería que me respetara, pero no lo hizo. Como siempre, él no me escuchaba. Yo me sentí avergonzada y humillada porque, una vez más, lo había vuelto a hacer. Dos minutos más tarde fui a la cocina a por agua y vi un cuchillo. Entonces pensé en el aborto, en sus palizas y torturas», continuó. «Todo me vino muy deprisa. Volví al dormitorio, moví las sábanas y se lo corté. Fui al cuarto de estar, cogí mi bolso y me marché del apartamento. Llegué al coche, lo arranqué y, mientras iba conduciendo por la calle, me di cuenta de que no podía girar porque tenía algo en la mano. Entonces vi que aún tenía el pene, lo tiré por la ventanilla y fui a casa de mi amiga Janna para contarle lo ocurrido», contó la mujer en la televisión americana.

«Llegué al coche, lo arranqué y, mientras iba conduciendo por la calle, me di cuenta de que no podía girar porque tenía algo en la mano. Entonces vi que aún tenía el pene, lo tiré por la ventanilla»

Casi tres décadas después, Amazon Prime Video emitirá una docuserie sobre el mediático caso. Producida por Jordan Peele («Déjame salir»), cuenta con testimonios de todos los implicados en la polémica historia protagonizada por Lorena Bobbit y John Wayne. Desde el punto de vista de la primera, «Lorena» muestra cómo este suceso sentó las bases para los actuales ciclos de noticias de 24 horas, dando pie a una cobertura mediática sensacionalista por parte de la prensa; una investigación en profundidad sobre la moral y la tragedia humana enterrada en este infame escándalo.

A pesar de ser absuelto en un primer juicio por abusos matrimoniales, el juicio contra «la castradora de Virginia» se convirtió en un segundo proceso contra John Wayne, principalmente por el desfile de testimonios que confirmaron las crueldades a las que el exmarine sometió a Lorena Bobbit. «Los testigos han confirmado las perversas aficiones del marido de Lorena, no denunciadas en su primer juicio. Otras compañeras de trabajo y amistades de las esposa también han apuntado repetidos estallidos de violencia en el comportamiento de John por la forma en que Lorena cocinaba, vestía o miraba a otros hombres», escribió Pedro Rodríguez, por aquel entonces corresponsal de ABC en Washington. Sin embargo, el exmarine dijo seguir queriendo a su mujer, pese a todo, en las últimas horas del mediático juicio. Y eso que, según el urólogo James Sahn, el corte que sufrió John Wayne, por el que perdió un tercio de sangre, pudo ser mortal. Pese a todo, a él se le reconstruyó el órgano mutilado. Lorena, por su parte, fue absuelta por un tribunal norteamericano, que alegó «enajenación mental transitoria».

«Con la ayuda de un cuchillo de cocina y su violento marido, Lorena Bobbit, conocida como la castradora de Virginia, ha entrado en el templo feminista norteamericano con la misma veneración que Anita Hill, la joven abogada negra que llegó a la fama tras acusar a su jefe candidato al Tribunal Supremo de acoso sexual», valoraba el periodista de este periódico, que siguió el juicio al otro lado del charco en 1994.

Paradojas del sistema judicial norteamericano, Paul Hebert repitió como fiscal en las dos ocasiones: en noviembre de 1993, describió a John W. Bobbitt como «un abusivo marido que había violado a su mujer»; dos meses después, acusó a Lorena, a la que retrató como «una mujer maliciosa que tramó la castración de su marido mientras dormía». Ambos fueron absueltos de las acusaciones. Hebert, por su parte, sacó una irónica conclusión de todo ello: «Ahora duermo sobre mi estómago».