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«Roma», la película de Netflix que podría batir un récord imposible en los Oscar

La cinta del mexicano Alfonso Cuarón tiene la posibilidad de ser la primera en ganar el Oscar a mejor película del año y de habla no inglesa

Fotograma de la cinta de Alfonso Cuarón
Fotograma de la cinta de Alfonso Cuarón
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Venecia se postró ante «Roma». Y después lo hicieron todos los demás. El monocromático relato cinematográfico que firma el mexicano Alfonso Cuarón ha dejado a sus pies a la crítica, y poco a poco se suman los espectadores a esta alabanza. Después de ver la película, hay un adjetivo que todos utilizan para describirla: obra maestra.

El largometraje, rodado en castellano y en lengua mixteca, refleja la vida de la joven Cleo, una criada que durante los años 70 convive con una familia de cuatro niños, madre, padre y abuela en la colonia Roma, en Ciudad de México. Un retrato semi-autobiográfico de la infancia de Cuarón, que con su largometraje rinde homenaje a la que fue «su Cleo», una «nana» indígena llamada Liboria, Libo.

Es Netflix quien cuenta con los derechos de distribución de la película –desde el 14 de diciembre está disponible de manera global en la plataforma de streaming– y por ello su paso por las salas ha sido complicado y bastante reducido. En España solo se ha visto en tres cines, los Verdi de Madrid y Barcelona y el cine Albéniz en Málaga. Aunque no es la primera película que produce Netflix, si es la primera que recibe reacciones tan positivas y maximiza el debate de si películas de este corte deberían omitir su paso por los cines.

La mayoría opina que esta rara avis no puede estar abocada a verse directamente en la pequeña pantalla, y aunque su director ha luchado por ampliar la escasa distribución en salas que ha tenido su obra alrededor del mundo, en una entrevista a este medio también defendía la idea de que «la vida más larga de la película hoy por hoy está en los formatos caseros». «Es la naturaleza de las cosas», añadía.

Apoyo de la crítica

Tras las apabullantes primeras reacciones, todas las predicciones vaticinaron un largo recorrido por los premios cinematográficos de la temporada para «Roma», convirtiéndose en una de las opciones más seguras –según los expertos– para alzarse con el Oscar a mejor película en la gala que se celebrará el próximo 25 de febrero.

Las preguntas surgieron inmediatamente. ¿Cabe la posibilidad de que gane una película en castellano? ¿Y distribuida por Netflix? Parece, a priori, que un largometraje así no tendría la opción de hacerse con el máximo galardón del mundo del cine. Aunque tampoco «Moonlight» (Barry Jenkins, 2016), una película de temática homosexual con un presupuesto de poco más de un millón de dólares parecía poder hacerlo, y no solo lo consiguió, sino que desbancó –en uno de los momentos más surrealistas de la historia de los Oscars– al fenómeno de «La La Land».

La Academia ha cambiado mucho en los últimos años. La inclusión masiva de nuevos votantes (más mujeres, más personas de distintas etnias y más personas jóvenes) hacen ahora de contrapeso al perfil más clásico de los votantes: el hombre blanco de una media de 60 años.

Asimismo, una película de las características de «Roma» es la ganadora perfecta en el contexto social y político que se vive ahora mismo. Tras el masivo movimiento #MeToo y el permanente debate de la inmigración, el largometraje del director mexicano, un relato sobre la memoria, las mujeres, el amor, la tristeza y la vida, tiene una narrativa perfecta, casi sin fisuras, para convertirse en la próxima ganadora del Oscar a mejor película.

¿Doble candidatura?

Aun cuando México anunció que su candidata a mejor película extranjera sería «Roma», las predicciones no descartaron una doble victoria del largometraje, algo que nunca ha ocurrido en la historia de los premios.

Exceptuando el caso de la ganadora en 2012, «The Artist» (Michel Hazanavicius, 2011), que aun de producción francesa no se consideró en los premios como producción foránea, ningún largometraje extranjero se ha alzado con el máximo galardón de los premios Oscar.

Fue en el año 1956 cuando los premios crearon la categoría de mejor película de habla no inglesa. Hasta ese momento, solo una película de extranjera había obtenido una nominación en la categoría principal, la francesa «La Grande Illusion» en el año 1938. En total, tan solo nueve películas han logrado formar parte de las elegidas y de estas, tan solo cinco doblaron la nominación en las categorías mejor película y mejor película extranjera, el caso que se predice para «Roma».

De las cinco películas nombradas, solo una, la sueca «Los Inmigrantes», no logró en 1972 vencer en la categoría de habla no inglesa. Las restantes, la argelina «Z» en 1969, «La vida es bella» en 1998, «Tigre y Dragón» en el 2000 y «Amor» en 2012 sí fueron, para la Academia, la mejor película extranjera del año.

Si conseguirá «Roma» lograr lo que todavía ningún largometraje ha hecho aún está por ver, pero la película mexicana tiene todo a su favor. Las asociaciones de críticos de Estados Unidos –suele haber una por estado, a veces dos si tienen en cuenta la crítica online– han reforzado con su palmarés las opciones de la cinta.

Un discurso perfecto

La crítica de Nueva York, Los Ángeles o San Francisco la han considerado la mejor película del año. Aunque recibir premios entre la crítica no es un seguro que tener más tarde presencia en los grandes premios, como los Globos de Oro, los Bafta o los Oscar, la acumulación de menciones hace que crezca el discurso de una película. Son otros galardones, como los de los sindicatos (los de actores, directores y productores) los premios que impulsan una cinta durante la carrera de premios para llegar al colofón.

Las opciones de la película mexicana son múltiples. La cinta podría terminar yéndose de vacío o quedar relegada a categorías que premiarían su fotografía, guion o dirección; podría convertirse en la flamante ganadora del galardón a mejor película y no hacer lo propio en la categoría de habla no inglesa –aun con su omisión en los Globos de Oro, la polaca «Cold War» es una de las opciones más potentes de la categoría– aunque si fuera considerada el mejor filme del año, por consiguiente también debería ser la mejor cinta de habla no inglesa; o podría convertirse en la primera película de la historia en ganar ambas categorías.

Lo claro es que para una virguería como «Roma», no había año más propicio que el de ahora para nacer. Se ha creado un campo de cultivo perfecto para que el largometraje pase a formar parte de la historia de los Oscars por la puerta grande.