Enfrentamientos en Altun Kubri, a 40 kms. de Kirkuk, entre las fuerzas iraquíes y las kurdas
Enfrentamientos en Altun Kubri, a 40 kms. de Kirkuk, entre las fuerzas iraquíes y las kurdas - AFP

Enfrentamiento armado entre los peshmerga kurdos y las fuerzas iraquíes por el control de Kirkuk

Irak recupera el control de la última localidad que quedaba bajo control kurdo

MIKEL AYESTARAN
CORRESPONSAL EN JERUSALÉNActualizado:

Irak logró recuperar el control de la última localidad de la provincia de Kirkuk que quedaba bajo control kurdo, pero en esta ocasión, a diferencia de lo ocurrido en los últimos días, encontró resistencia por parte de los peshmerga kurdos. La tensión de los últimos días se convirtió en combate abierto en la carretera que une Erbil, capital de la región autónoma kurda (KRG, por sus siglas en inglés), con Kirkuk. Los dos grandes aliados de Estados Unidos en la guerra contra el grupo yihadista Daesh, cara a cara y combatiendo con las armas entregadas por Washington. Los peshmerga kurdos trataron de frenar el avance de las unidades antiterroristas, la Policía Federal y las milicias chiíes que lanzaron una operación para recuperar el control de Altun Kupri, situada dentro de los límites de la provincia de Kirkuk y a unos 50 kilómetros al sur de Erbil. Tras una mañana de choques, el Mando Conjunto de Operaciones (JOC) informó a media tarde que sus hombres habían logrado «izar la bandera nacional» en el centro de esta localidad mixta kurda y turcomana. Con la toma de Altun Kupri, el Gobierno de Bagdad se hizo con la última zona que seguía bajo control kurdo, una rica provincia petrolera.

Fue el primer episodio de enfrentamiento armado tras una semana marcada por la retirada sin disparar una sola bala de los peshmerga kurdos de todas las zonas que la KRG tenía en disputa con Bagdad y que ocupaban desde 2014. En junio de ese año el Ejército de Irak abandonó todas estas zonas ante el avance de Daesh, los kurdos acudieron a frenar a los seguidores del «califa» y se quedaron en ellas con la idea de incorporarlas a la KRG. En el referéndum de independencia celebrado hace tres semanas, el presidente kurdo, Masoud Barzani, puso también urnas en las zonas en disputa lo que provocó la inmediata reacción de las autoridades de Bagdad.

Mientras sigue el cruce de acusaciones entre los dos grandes partidos kurdos, que se culpan mutuamente de traición, las miradas apuntan a Barzani, principal impulsor de una consulta que llevó adelante con el único apoyo internacional de Israel. La unilateralidad del proceso hace que el presidente kurdo no pueda ahora pedir protección a aliados tradicionales como Estados Unidos, que desde el primer instante le pidieron la suspensión de la consulta.

Llamada a la unidad de Sistani

En mitad de la jornada más violenta de la semana, el ayatolá Sistani, la máxima autoridad chií del país, dedicó su sermón del viernes a la crisis abierta entre Bagdad y Erbil y pidió al Gobierno central «protección para los kurdos de Kirkuk», tras la retirada de los peshmerga. También tuvo palabras para los «honorables» líderes kurdos a quienes pidió que unan sus filas y trabajen para superar la crisis actual en el marco de la Constitución. Sistani fue el encargado de emitir la fatua (edicto religioso) por la que miles de fieles se unieron de forma voluntaria a la lucha contra Daesh en 2014, cuando el Ejército escapó en desbandada de sus bases en Mosul o Tikrit. Ese movimiento voluntario se convirtió en las actuales milicias chiíes que combaten junto a las fuerzas regulares y que cuentan con el respaldo de Irán.