Jona, en el banquillo del Cádiz CF tras el empate del Tenerife.
Jona, en el banquillo del Cádiz CF tras el empate del Tenerife.
Cádiz CF

A un paso de la meta

El Cádiz CF tendrá que poner el máximo empeño en Granada tras el mazazo brutal del pasado domingo
Por  15:34 h.

Un mazazo brutal, un golpe gélido en el instante postrero de un partido que ya se daba por vencido y finiquitado, colmó de pasmo, escalofrío y estupefacción las felices gradas de Carranza. Inesperada sombra de preocupación que oscureció, de súbito, la confiada sonrisa amarilla. Porque la arista más ingrata y cruel de la muda ruleta del fútbol se había colado de polizón en Cádiz y se nos apareció, con todo su aparato de drama, en ese minuto fatídico del domingo.

De tener el objetivo asido y atado a escurrirse, en un instante, de las manos. Por lo que la consecución de la meta habrá de posponerse seis días, los que nos separan de la cita definitiva en el Nuevo Los Cármenes. Escenario donde el equipo deberá aferrarse a esa último naipe que le queda por jugar, a esa solitaria carta que aún guarda tras apurar la baraja de toda la temporada. Y en su certero manejo habrá que poner el máximo empeño.

Pues salvo sorprendentes carambolas, necesitaremos la victoria frente al Granada para poder alcanzar las eliminatorias de ascenso. Empresa que se presume bastante complicada, pues el bagaje ofrecido por el Cádiz CF como equipo visitante en esta segunda vuelta llama a una indisimulada preocupación. No sólo por los pobres resultados obtenidos sino, sobre todo, por el exiguo nivel de juego que ha venido ofreciendo.

Por otro lado, nos encontraremos con un rival que, en efecto, en nada le afectarán los puntos en disputa. Pero se trata de una gran plantilla, que ha fracasado con estrépito en su intento de retornar de inmediato a la Primera División y que, a buen seguro, querrá cerrar la pésima temporada ante su afición con el dulce sabor de una victoria. A lo que habría que sumar el presumible estímulo pecuniario que, a buen seguro, le ofrecerán otros clubes implicados. Aunque nada puede ser comparable con la fe, la moral y la intensidad que debe poner en el choque un equipo que todo se lo juega y que advierte el objetivo al alcance de su mano.