Cervera, en el banquillo de El Toralín.
Cervera, en el banquillo de El Toralín.
Cádiz CF

Brasero y sopor

'Bien se haría en buscar respuestas y alternativas a las incómodas situaciones que los rivales nos van a plantear'
Por  13:59 h.

Definitivamente, los partidos que el Cádiz CF disputa no constituyen espectáculos apropiados para incentivar el recreo, el disfrute o el entretenimiento del espectador. Máxime si éste los contempla desde la más estricta neutralidad y no lo mueve la pasión por sus colores ni la tensa incertidumbre por el desenlace de cada jugada. Aspecto que adquiere su máxima dimensión cuando se trata de encuentros que los amarillos disputan a domicilio, en los que el objetivo primordial de éstos suele consistir en anular toda capacidad ofensiva del rival y en procurar mantener la portería a cero. Loable actitud desde el punto de vista futbolístico, y de la que nos hemos convertido en fervorosos defensores dado los éxitos con ella alcanzados, pero cuestionable en cuanto a su capacidad para generar un acontecimiento atractivo.

En una tarde de sopor, brasero y televisión, el encuentro disputado el pasado sábado en Ponferrada alcanzó tales parámetros en este aspecto, que tal vez pueda erijirse en paradigma de lo expuesto. En el que, una vez conseguida la meta irrenunciable de maniatar el ataque del contrario, el propio capítulo atacante se mostró tan débil como exiguo, sólo activado cuando el balón llegaba a los pies de Perea, único jugador capaz de originar algún desequilibrio en la organizada zaga local. Compuesta ésta por cinco defensores y con la consigna clara de ceder esférico e iniciativa a su contrincante, el duelo entraría pronto en una espiral de hastío, imprecisiones y de escasas aproximaciones a las áreas, de donde ya no saldría hasta el mismo pitido final.

Aún así, las pocas ocasiones de gol cayeron del bando berciano, del que sólo nos libró los felinos reflejos y las juveniles estiradas del veterano Cifuentes, inagotable baluarte de solvencia, entrega y pundonor. Pero cuando el guardameta es la figura destacada en un partido, algo no ha funcionado bien en ese equipo. Por lo que, lejos de complacernos desde la atalaya del liderazgo, bien se haría en buscar respuestas y alternativas a las incómodas situaciones que los rivales nos van a plantear en esta exigente y dificilísima segunda vuelta