El Cádiz CF no dio la talla en Riazor.
El Cádiz CF no dio la talla en Riazor.
CÁDIZ CF

Zozobra

Los cadistas no debemos dividirnos, pero tampoco podemos autoengañarnos
Por  11:45 h.

El viernes viene a Carranza el Racing de Santander y poco más o menos nos da la sensación de que viene el Bayern de Múnich. Y no es por mérito del Racing sino por demérito nuestro. Es verdad que a estas alturas de la temporada y estando donde se está, no debemos dividirnos, pero tampoco podemos autoengañarnos, porque no es menos cierto que en los últimos partidos se han visto detalles que invitan a la preocupación. El peor, a mi juicio, la actitud demostrada en Riazor.

Nos autoengañamos si el análisis que hacemos es que el Dépor la que tuvo fue gol. Porque… ¿cuántas tuvo el Cádiz CF? Con ese análisis parece que los amarillos tuvieron 18 ocasiones claras y como mucho tuvimos 18 centros al área, hechos después del gol encajado y buscando más el remate en propia puerta de un defensor que de jugadores amarillos, porque solo había uno.

El Cádiz CF de Riazor fue preocupante por actitud. Un equipo que quiere ganar, que necesitaba ganar (se suponía) no puede ser tan indolente. No puede dejar pasar el tiempo, hacer que no pase nada hasta encajar un gol para entonces, con más coraje que cabeza, ir arriba a buscar un empate. Ese pasar el tiempo, ese no querer (al menos lo parecía) recordó a la segunda vuelta del pasado año. Una falta de ambición no se sabe si por apatía, por decisión táctica o por incapacidad física.

Es verdad que los equipos pasan rachas, pero se puede perder o empatar intentándolo, proponiendo algo, cayendo con honor como los gladiadores. La indolencia en el deporte se penaliza y el Cádiz CF de Riazor fue indolente, pataleó la seña de identidad de la primera vuelta, profanó ‘la lucha’.

Alabanzas para el equipo por su primera vuelta, todas. Preocupación por el último mes, toda también. Excusas se pueden poner las que se quieran, incluyendo las bajas. El equipo pide unidad ahora. Y hay que dársela. Hay que empujarlos. Pero para empujar, el equipo debe llevar a la afición de la mano. Ser el primero en empujar al contrario, en mandar, en actitud. Si juega andando hasta encajar un gol, como hizo en Riazor, no va a encontrar a la afición, sea justo o no.

Nadie dijo que fuera fácil. Tampoco nadie dijo en agosto que nos ilusionáramos con un posible ascenso. Lo cierto es que la circunstancias son las que son. Que se ha hecho una primera vuelta elogiada por toda España y que eso gustaba, tanto a afición como a plantilla. Pues ahora toca dar la talla por lo creado en la primera vuelta. Se puede conseguir o no, pero al menos que se ponga actitud, porque el equipo de Riazor dio una patada a LLNSN. Y ese eslogan es para el terreno de juego primero y ya después, para la grada, pero esta última por contagio, no por que sí.