Álex marcó el gol del Cádiz CF ante el Zaragoza.
Álex marcó el gol del Cádiz CF ante el Zaragoza.
CÁDIZ CF

Motivos para creer

El Cádiz CF no ganó al Zaragoza pero transmitió identidad y recuperó el coraje.
Por  13:55 h.

No se ganó al Zaragoza, pero hay motivos para creer. Y la afición lo sabe. No salió disgustada tras el empate. El equipo transmitió identidad, recuperó el coraje. Se vio herido y reaccionó. Y eso se premia. Ya no solo en forma de puntos, sino en empuje. El esfuerzo tiene premio siempre en forma de aplauso por parte de la afición.

Recuperar la identidad perdida en partidos pasados hace que haya motivos para creer. Como lo hace ver a los laterales hacer un esfuerzo titánico por subir y tapar huecos en las contras cuando el equipo se fue arriba y estuvo a merced del rival en tres ocasiones. Los cortes de Fali o un cruce salvador ya en el área del ‘Pacha’ Espino que fueron jaleados por la afición. Porque el esfuerzo tiene premio.

Hay motivos para creer porque a pesar de no haber fichado ese extremo izquierdo demandado, creo que el equipo se ha reforzado bien. Cierto es que ‘Choco Lozano’ empieza a desesperar a la afición. Que el delantero pueda ser de los jugadores a los que más faltas le pitan en contra del equipo es para hacerse mirar su juego. Pero la salida de Malbasic ilusionó. Tiene calidad y es más rápido, algo que quizás sea mejor para el juego que gusta a Cervera. Falta por ver a Álvaro Giménez, que viene con la vitola de goleador.

Hay motivos para creer porque la defensa volvió a ser lo que habíamos visto en esa primera vuelta de ensueño. Dos laterales que no escatiman en esfuerzo y dos centrales solventes. Dos mariscales en el eje de la zaga, que dirían los cursis. Pero es verdad que la calidad de Cala y la fuerza de Fali (que cojo tiró dos veces a puerta) transmiten seguridad.

Hay motivos para creer porque ha vuelto José Mari, ese jugador que todo equipo necesita aunque no sea el que se lleve los focos de atención. Porque Garrido sabe ocupar todo el centro del campo para intentar barrer todo lo que aparezca por allí. Porque Salvi tiene ganas y porque a Perea, a pesar de que personalmente en ocasiones me desespera, le salen las cosas y da puntos.

Hay motivos para creer porque en Segunda no existe el Liverpool. Nadie gana todos los partidos. Ganar es una auténtica batalla. Y cuando las circunstancias no te permiten ganar, como fue el caso del domingo, donde en la primera que tuvo el contrario hizo gol y donde el equipo buscó la portería incansablemente, empatar, no perder, da motivos para creer. Para creer y para crecer, que esto sigue siendo un largo camino y en Las Palmas volverá a haber una auténtica batalla.