Servando coloca los balones en presencia de Lekic.
Servando coloca los balones en presencia de Lekic.

Cádiz CF

Servando, de ojito derecho a ayudante de Cervera

"Es que lo digo y ya sonrío", dice el expupilo de un entrenador que ahora lo tiene como un técnico más

Por  18:14 h.

Nada más llegar Cervera al banquillo del Cádiz CF a falta de cuatro jornadas para el final de la temporada regular en el grupo IV de la Segunda B se encontró un vestuario desolado, roto y sin esperanza alguna pese a tener todas las opciones intactas de permanecer dentro de los cuatro primeros clasificados del grupo, y por ende, con derecho a jugar un ‘play off’ que no eran pocos los cadistas que, más que por cabreo que por otra cosa, decían que serían mejor ni acudir a jugarlos para no hacer el ridículo. Así estaban las cosas y así las había dejado Claudio Barragán. Y así siguieron estando, al menos, en los dos primeros partidos que el Cádiz CF jugó con Cervera, ante el Mérida en Carranza (0-1) y ante el Jumilla a domicilio (0-0). Aquellos encuentros, como no podía ser de otra manera, desmoralizó más aún la moral de una tropa que por no levantarse no lo hacía ni con un general nuevo al frente.

También es verdad que en aquellas primeras dos semanas, el rictus de Cervera era más propio de un catequista que de un animador de fiestas. Alejado de ese ‘teniente con mano de hierro’, que era lo que venía siendo Agné, Cervera entró en el vestuario desolado del Cádiz CF como ‘Milhouse‘ en una fiesta de malotes y claro, la primera reacción del grupo no fue de euforia ni nada parecido. El cadismo se veía de mal en peor.

Pero llegó la penúltima jornada en Carranza y llegaba el potente UCAM, que ganaba 0-2 a los amarillos. Pero a pesar de la derrota, ya algunos cadistas vieron que el equipo de Cervera había cambiado algo, había jugado distinto, había puesta en práctica algo que, quien sabría, podría ser útil en unos ‘play off’ ya conseguidos matemáticamente pese a la irregular recta final. En ese once ante el UCAM había una presencia novedosa respecto a los dos anteriores encuentros en los que ni siquiera fue citado: Servando.

Ya en la última jornada, en Jaén, el Cádiz CF ganaba 0-1 con un gol de Salvi muy parecido a otros que se verían en la mítica fase de ascenso que se comenzaría jugando ante el Racing de Ferrol en Carranza. Ante el conjunto jienense volvió a jugar de central Servando y en la izquierda Pavez, un joven chileno que se suponía iba a dar descanso al mitificado por la grada Andrés Sánchez,

Durante la semana previa, Cervera mantuvo una charla amistosa con dos periodistas con los que había almorzado durante una tertulia radiofónica. Se habló de divino y de lo humano. Veía cosas interesantes y tenía en la cabeza que su Cádiz CF podría lograrlo si no fallaba en defensa y acertaba en alguna de las que habría en ataque. Eso sí, tendría que hacerlo con tres hombres en el once que tenían que jugar sí o sí: Uno de ellos era Servando, los otros dos Migue García y Aridane. Tres centrales, sobraba uno. O no. El caso es que, acabada la conversación, los dos periodistas se quedaron cuadrando hipótesis sobre dónde metería a cada uno de ellos. Lo más lógico es que Servando, miembro de esa guardia pretoriana recién constituida y a la que no tardaron de sumar Mantecón, Abel Gómez o David Sánchez, fuera mediocentro, pero no. Llegó el partido ante el conjunto gallego, ese donde se puso la primera piedra del ‘cerverismo’ y Servando rompía todas las quinielas dejando en la grada a Andrés Sánchez. Desde entonce, desde aquel ‘play 0ff’ en el que Servando se convirtió en el lateral izquierdo del Cádiz CF, Cervera pasaba a tener dentro de los suyos a un preferido, a ese al que sacrificar por el bien del equipo porque sabe que nunca rechistará. De ahí que fuese su ojito derecho desde entonces hasta ahora, que lo tiene como ayudante dentro de cuerpo técnico que completa su mano derecha, Roberto Perera.

Estos días Servando ya ha vestido con la ropa oscura y diferente a la del resto de los que fueron sus compañeros. Es el tercer entrenador del Cádiz CF, un puesto que se lo ha ganado con sangre, sudor y lágrimas. Estos días el jugador isleño era entrevistado por los medios oficiales del club para dirigirse al cadismo desde su nueva faceta técnica. “Es una etapa nueva para mí, estos meses atrás me han servido mucho en los que el club y el míster me pidieron que les ayudara. Es una etapa muy bonita, me encuentro muy bien, muy cómodo y mirando hacia delante”.

La lesión que le sacó de los campos de fútbol en un partido de Copa en Tenerife y recibir el golpetazo involuntario de David Gil le ha puesto de un año a otro a ver los toros desde la barrera. Ya es tarde para lamentarse y ahora prefiere ilusionarse con su nuevo reto. “Se ha cerrado la etapa de jugador, por desgracia, tras una dura lesión, pero ahora llega una etapa muy bonita en la que espero poder seguir creciendo y aprendiendo. El momento en el que decido no jugar más fue bastante duro porque tanto los médicos como la familia me decían que no veía bien que jugase. Los médicos no me daban soluciones y fue bastante duro. Cuando el club me dio esta idea me empecé a ilusionar y estoy muy contento”, comenta.

Sin duda, no debe ser fácil pasar de un día a otro de tratar a los futbolistas como compañeros a tenerlos ahora a sus órdenes. Ni será el primero ni el último, pero deberá acostumbrarse. “No voy a decir que sea fácil, pero estoy muy a gusto porque tanto jugadores como cuerpo técnico me ayudan en todo. He estado estos cinco meses ayudando en esta parte todo me ha sido más fácil y llevadero”.

Llegó al Cádiz CF procedente del Jaén, equipo con el que ascendió a Segunda y volvió a bajar a Segunda B, momento en el que camió aires y se vino a defender sus colores, con los que se quedó a las puertas del ascenso el primer año, consigiuéndolo el segundo como capitán.  Eso no me lo quita nadie y para colmo tuve la suerte de poder llevarlo a Segunda División, eso se queda para mí. Los que me conocen saben que firmé por el Cádiz CF para sacarlo de la Segunda B. Es un sueño que cumplí en Segunda B, en Segunda ya fue increíble”.

No hace falta preguntarle mucho más para saber cómo se encuentra en su nuevo proyecto de vida. “Estoy muy feliz, estoy orgulloso. Es que lo digo y sonrío. Estoy muy agradecido a toda la gente que me ha ayudado en todo este tiempo, espero seguir creciendo y sobre todo hacerlo en el Cádiz”, concluyó.