Cervera y Perera en el banquillo de Riazor
Cervera y Perera en el banquillo de Riazor

Cádiz CF

El puzle de Cervera se descoloca

Los últimos cambios postreros del técnico del Cádiz CF no están siendo lo más eficiente para la mejoría del juego del equipo

Por  8:00 h.

Pasó ante el Mirandés y volvió a ocurrir el pasado domingo ante el Deportivo de La Coruña. El mal momento por el que pasa el Cádiz CF hace que todas esas carencias que antes eran tapadas por la tremenda efectividad que los amarillos tenían en las dos área, ahora se vean algo más claras.

La irregularidad en los resultados no es producto de la mala suerte. Nada más que hay que escuchar a Cervera para advertir que el propio entrenador cadista ya ve desde hace unas semanas cosas que antes no veía. ¿Falta de trabajo? ¿Errores propios o virtudes del enemigo? ¿Relajación o excesivos miedos? No se sabe a ciencia cierta cuál puede ser la clave de que el equipo haya cambiado de cara pero lo que parece evidente es que desde el banquillo ya no salen las mismas y nítidas ideas que antes sí salían a la hora de cambiar el desarrollo de un partido con unos cambios que en la mayoría de los casos no solo eran acertados sino que incluso eran capaces de cambiar el signo de un partido.

Para no irse mucho por las ramas se puede resumir todo lo anterior en una frase. Cada vez que un partido se pone complicado, el Cádiz CF acaba descolocado y con muchos de sus futbolistas jugando en posiciones donde no han comenzado jugando el partido. A simple vista no quiere decir mucho, pero si se analiza más en profundidad sí que puede mostrar algunos desajustes que se están cometiendo en las últimas jornadas.

No hace falta decir que las bajas de Salvi y José Mari, dos guardianes de los psstulados cerverianos, están haciendo mella en el equipo, pero eso no quita para que se estén dando otros movimientos que terminan por romper el orden de un ataque que con el paso de las jornadas va convirtiéndose cada vez más anárquicos.

El ejemplo más fehaciente de todo eso ocurrió ante el Deportivo, donde entrada los dos jugadores de banda, más bien interiores, salieron con la orden de echarse al centro para dejar libre la banda para que los laterales Espino e Iza pudieran subir con libertad. Algo insólito en un Cervera que retiene a sus laterales para favorecer la profundidad de sus extremos, algo de lo que adoleció en Riazor al confiar la banda izquierda a Perea y la derecha a Nano Mesa. Ninguno de ellos estuvo cómodo en todo el partido y las incorporaciones de los carrileros no fueron nunca bien entendidas ni acompañadas por los hombres de arriba. Resultado: Ningún tiro a puerta y ningún remate a los centros de unos y de otros. Solo con Alejo, ya en la segunda mitad y con el marcador en contra, se usó un poco la banda derecha para arrinconar a un rival que, por otro lado, se mostró muy cómodo siempre a pesar de pasar la recta final del encuentro en su propio campo.

Demasiados retoques

Visto que el plan A no salía o se atascaba, Cervera movió el banquillo no sin antes cambiar el dibujo por primera vez al colocar en la banda derecha a Álex Fernández y meter a Nano Mesa como delantero junto al Choco Lozano. Tampoco dio resultado. Así las cosas, y aún con 0-0, el técnico sentaba a Lozano para meter a Pombo y volver a recomponer la situación alojando en la banda derecha al exzaragocista y dejando al canario como único delantero por delante de Álex, que volvía a la mediapunta. Con este planteamiento llegó el gol de Sabin Merino, a lo que Cervera volvía a meterle mano a su equipo para terminar de descolocar a Álex, que bajaba al centro del campo por Garrido en lo que ya era su tercera demarcación del partido. El puesto del vasco era ocupado por Iván Alejo, que se hacía dueño y señor de la banda derecha mientras que en la izquierda se apelotonaban Perea, Pombo e incluso Espino, que llegó incluso a ser de los pocos que intentaba rematar los centros desesperados de Alejo desde la banda derecha. Tremendo desajuste que no terminaría ahí.

El Cádiz CF, es cierto, que acabó dominando y con el balón en sus pies debido a los perfiles de jugadores que tenía sobre el campo, a los que se unió Bodiger, que salió por Edu Ramos. Pero a la hora de la verdad sobraron jugadores de toque desubicados y entorpecidos los unos por los otros y faltó rematador y lo más importante, espacios. Y ya se sabe que este Cádiz CF de Cervera sin espacios se convierte en demasiado frágil e imprevisible.

Más allá de que las cosas no están saliendo, de las lesiones y de las bajas, lo cierto es que son demasiados los cambios de ubicación de jugadores en un mismo partido y aunque no signifique nada, no es menos cierto que aclimatarse no solo ya a un partido sino a una determinada posición y momento no debe resultar nada fácil.