Álex, Perea e Iza celebran el primer gol en el Tartiere.
Álex, Perea e Iza celebran el primer gol en el Tartiere.

Cádiz CF

Oviedo-Cádiz CF (0-2) El líder no entiende de crisis

Dos cabezazos de Álex y Querol dan la victoria a un equipo que retomó el acierto rematador para dar su enésimo golpe en la clasificación

Por  19:08 h.
Real Oviedo
0
Cádiz
2
Real Oviedo: Champagne, Nieto, Carlos Hernández (Ibrahima, 75'), Arribas, Bolaño, Tejera, Jimmy, Sangalli, Borja Sánchez (Obeng, 62'), Yoel Bárcenas y Ortuño.
Cádiz CF: Cifuentes, Iza, Fali, Sergio González, Espino, Garrido, Edu Ramos, Salvi (Alejo, 78'), Álex, Perea (Bodiger, 83') y Caye (Querol, 63').
Goles: 0-1: Álex Fernández (32'); 0-2: Querol (66').
Árbitro: Daniel Ocón Arraiz, riojano. Enseñó tarjeta amarilla a los locales Nieto, Jimmy e Ibrahima y al cadista Iván Alejo.
Partido correspondiente a la 20 jornada.
Nuevo Carlos Tartiere.

Al líder no le pasaba nada. Ni entiende de crisis ni nada parecido. Lo único de lo que entiende es de bajas y que cuando se reincorporan jugadores como Perea o Salvi las cosas empiezan a salir como siempre.  Sigue faltando gente importante, sí, pero lo que no falta en absoluto es la filosofía de un equipo que ha vuelto a encontrarse con su mejor versión y lo ha hecho ante un equipo que estaba en buen momento y al que le ha explicado los más de veinte puntos que ambos llevan de diferencia.

Dos goles, dos cabezazos y dos espectaculares centros fueron la receta de una victoria trabajada con orden e incluso sin mucho sudor porque la sensación fue que el líder tiró de experiencia, solidez y acierto para sumar tres puntos que resultaron de lo más fácil.

Sorprendió Cervera en su once al decantarse por el canterano Sergio González para liderar la zaga junto a Fali saltándose la jerarquía de Rhyner y el recuperado Marcos Mauro, que a diferencia del peruano sí que entró en la convocatoria final.

Pronto se vio las ideas de unos y otros porque desde el comienzo fue el Oviedo el que se hizo con la pelota, que a través de rápidas transiciones de banda a banda se enganchó al partido al poco del inicio mientras que el Cádiz CF, mediante la velocidad de Salvi por banda mostraba también sus primeras inquietudes ofensivas.

Pasados diez minutos cambió enseguida el guion porque eran los amarillos los que no temieron hacerse con el manejo del encuentro basándose en el control de Perea y Álex, que visto lo visto no tuvo otra que retrasar una barbaridad su posición de mediapunta con tal de aparecer en campo propio para construir ataques basados en posiciones largas y pausadas. Esto hizo que el Oviedo cambiara el chip para robar en campo propio e intentar llegar al área rival en apenas tres toques apoyándose en Ortuño como referencia.

Pero lo cierto es que pasados esos primeros minutos de tanteo el partido se fue templando para delicia del líder, que es increíble lo bien que se adapta a estas circunstancias en las que, con su pachorra fingida, acaba por contagiar esa supuesta desgana para adormecer a sus rivales. Y el Oviedo, como tantos otros, se fue envenenando poco a poco hasta desaparecer esa iniciativa precoz con la que salió al campo para agradar a su hinchada, muy poca por cierto.

A medida que el orden y el aburrimiento iba conquistando el encuentro, ambas escuadras sesteaban sin peligro alguno a lo largo y ancho de un terreno de juego en muy malas condiciones, algo que tampoco es que sirviera de excusa para un fútbol mediocre  aceptado por ambos entrenadores.

Así seguían las cosas hasta que el Cádiz CF, el único que se sabe en el buen camino en mitad de tanto sopor, sacó su cuchillo. Y lo hizo desde la banda derecha del insistente Salvi, que se sacó un centro perfecto y teledirigido a la cabeza del pelirrojo Álex, que adaptando una posición de manual y exquisita cabeceaba a gol llegando tranquilamente y al trote desde atrás como el que se encuentra en una barbacoa con amigos mientras se dirige a la piscina con un montadito en la mano. Y así, de esa forma tan placentera se adelantaba en el marcador un líder que ponía las cosas en su sitio sin tampoco forzar mucho la máquina.

Entre bostezo y bostezo se adelantaba el Cádiz CF, que siguió con el mismo discurso ante un Oviedo que no quiso irse del partido y casi consigue el empate después de un zurdazo lejano de Tejera bien contestado por Cifuentes, que atento desvió a saque de esquina.

Las cosas iban de maravilla para los intereses gaditanos hasta que al filo del descanso llegó una acción en la que Fañi sacó el codo a pasear para impactarlo en el rostro de Bolano en lo que tranquilamente pudo haberse convertido en una expulsión. Afortunadamente para el Cádiz CF el colegiado riojano Ocón Arráiz ignoró el VAR y optó por el ‘jueguen jueguen’ que dejaba a los de Cervera por delante del marcador tras los primeros 45 minutos.

 

Sin cambios salieron ambos equipos y el Cádiz CF fue el primero en acercarse al arco contrario y lo hizo por mediación de Álex, que buscó la escuadra con su interior y rodeado de contrarios sacando un córner tras la intervención de Nereo Champage.

Le costaba la misma vida al Oviedo meterle mano al Cádiz CF y solo con disparos lejanos podían inquietar a Cifuentes, que veía desde su portería como los suyos, esos si, iban reculando paulatinamente. Pero el caso es que el líder controlaba sin demasiado problemas un encuentro que pedía a gritos cambios.

Y a media hora del final, llegaron los primeros y tanto un entrenador como otros refrescaron sus ataques. Cervera quitaba a Caye y le daba la alternativa este año a Querol mientras que Rozada metía más madera con Obeng. Pero no fue ninguno de ellos los que cerca estuvieron de marcar sino que fue Garrido el que empalmaba un balón a gol para que el meta local se luciera mandándolo a córner.

La sentencia

Seguía insistiendo el Cádiz CF hasta que el recién entrado David Querol ponía la puntilla al Oviedo después de cabecear a gol, anulado en un primer momento y legalizado por el VAR minuto después, otro preciso centro de Alberto Perea con el que de los de Cervera sentenciaban a un Oviedo muerto de ideas.

El Oviedo, obligado, se quedaba con una defensa de tres para meter más delanteros con la entrada de Ibrahima, pero el líder seguía muy serio atrás y no permitía ninguna cesión a un contrario que se iba muriendo según pasaban los minutos.  Solo tuvo una clara y fue por un despiste en la marca del recién entrado al campo Alejo, que estaba más preocupado en aprovechar una contra que de estar a lo que debía de estar y dejó solo a Cristian Bolaño para que este rematase desviado de cabeza. Apenas faltaban cinco minutos pero encajar un gol tan tonto podría haber calentado un ambiente que estaba frío y haber complicado una victoria que siempre fue placentera desde el testarazo de Querol.

Real Oviedo 0-2 Cádiz CF.