Carrillo marcó el gol del empate.
Carrillo marcó el gol del empate.

Cádiz CF

Granada-Cádiz CF (2-1): Bien está lo que bien acaba

El Cádiz CF se queda sin 'play off' tras certificar en Granada sus carencias

Por  23:26 h.
Granada
2
Cádiz
1
Granada: Rui Silva, Quini (Puertas, 78’), Saunier, Germán, Álex Martínez, Raúl Baena, Martín (Kunde, 72’), Víctor Díaz, Machis (Joselu, 83’), Espinosa y Adrián Ramos.
Cádiz CF: Cifuentes, Correa, Servando, Mauro, Brian Oliván, Abdullah, Álex, Álvaro García, Perea (Salvi, 52´), Jona (Aitor García, 15’) y Barral (Carrillo, 28´).
1-0 Min 42. Machis; 1-1 Min 48. Carrillo; 2-1 Min 83 Machis.
Árbitro: Ocón Arráiz (Comité Riojano). Mostró amarilla a Brian (89’) Expulsó a Correa por doble amarilla (26’ y 62’). Expulsó al preparador físico del Cádiz CF.
Incidencias: Partido de la última jornada de Liga
7844 espectadores en el Nuevo Los Cármenes.

Bien está lo que bien acaba. Y la justicia finiquitó la mala segunda vuelta de un Cádiz CF que fue perdiendo sus opciones cada vez que se le presentaron. La tuvo en sus manos hace una semana ante el Tenerife, pero un gol en el descuento e Malbasic privó al cadismo de disfrutar con un segundo ‘play off’ de ascenso en dos años. Ha sido una pena pero no había con qué competir. Se ha luchado, se ha reído y al final se ha llegado a la orilla aunque sin la pulserita del todo incluido. No pasa nada. La temporada ha acabado en Granada y aunque por supuesto que es una faena quedarse fuera del ‘play off’ después de 16 jornadas consecutivas metidos en ellos no hay que suspender la temporada de un equipo que ha llegado al final de la Liga con más heridos que vivos. Eso sin contar el poco fútbol que ha demostrado en este último tercio liguero. Así que para no jugar bien, lo mejor es dejar paso.

Parecía que el equipo que sacaba Cervera asustaba, sí, pero salió asustado. Muy asustado y atenazado. Tan mal salió a un encuentro en el que debía mostrar su vida al contrario que el contrario se creció casi que por defecto por falta de voluntad del que debe ser más voluntarioso. El Cádiz CF le dio vida a un Granada que salió al campo con ganas de competir pero sin la necesidad de ello.

Eran tan pocas las ganas que mostraba el Cádiz CF que el Granada, casi que por vergüenza, no tuvo otra que morder ante su público. Apenas habían pasado diez minutos de juego cuando Quini lo intentó desde lejos para darle un primer susto a un Cifuentes que no podía creer como los suyos estaban haciendo tan poco que le obligaba a él a hacer más. El veterano portero se quedaba ronco de grita. Al poco que lo intentase Quini fue el exrayista Baena el que volvió a probar suerte desde lejos tras un rechace de un córner. La aparición de Cifuentes evitaba un gol que ya estaba cercando el área amarilla.

Para colmo de males, Jona se iba lesionado tras un encontronazo con un rival que le dañaba el brazo. Cervera recomponía el puzzle y sacaba a Aitor para dar mayor profundidad a una banda inexistente con Barral, que pasaba a la punta del ataque. Ese paso adelante dio algo más de brío al ataque del Cádiz CF, donde Alvarito y Perea tomaban mando en plaza aunque sin mucha continuidad. Pero más allá de las internadas sin conexión del utrerano y los detalles de calidad del manchego, el Cádiz CF seguía a lo suyo. Y lo suyo no es otra cosa que especualr. Y especular. Y seguir persiguiendo el balón. Y mientras, el Granada se iba sintiendo cada vez mucho más cómodo.

Las cosas seguían poniéndose más tontas. A los 27 minutos le tocaba a Barral lesionarse y a Cervera meter a Carrillo en la delantera. Pero ni que los cambios el Cádiz CF maquillaba su imagen porque el Granada seguía mandando con autoridad casi que sin queererlo. Alvarito bajaba a echar un cable en defensa y en una de esas quiso driblar al árbitro con tan mala suerte que perdía la pelota ante el trencilla beneficiándose el Granada, que por mediación de Adrián Ramos probaba con un disparo potente y seco que escupía los puños de Cifuentes.

Había pasado ya media hora de partido y el Cádiz CF ya asumía que tenía que ganar después de que Oviedo y Numancia hicieran sus deberes. Como presionado por los resultados, Abdullah armó un contragolpe que Alberto Perea casi que le saca brillo después de recortar a tres rivales pero disparar desviado tras hacerlo magitralmente la teoría. Pero esa ocasión casi que fue un espejismo porque el Granada retomó el guion del encuentro. Al Cádiz CF le entraban los nervios y como avisado de ello, los locales le buscaban las cosquillas. Víctor Díaz centraba al corazón del área para que ni Servando ni Cifuentes se pusieran de acuerdo evidenciando la inestabilidad cadista.

Y llegó lo que se veía que iba a llegar. Y de qué manera. Darwis Machís cogía un balón en la banda derecha y se fue paseando con él mientras se buscaba un sitito para enchufar con la derecha, pero no lo encontró. Pero como el venezolano no es cojo se la puso para la izquierda y desde 20-25 metros se marcaba un zapatazo ajustado al palo par adelantar al Granada y dejar al Cádiz CF fuera de todos los sueños.

Tocado y casi hundido, el Cádiz CF pudo irse al descanso con dos goles de desventaja sino es por Servando que salió al quite para tapar el zurdazo de Adrián Ramos cuando el ariete granadinista ya se preparaba para fusilar a Cifuentes.

Los primeros minutos de la reanudación fueron los mejores del cuadro gaditano, que a los tres minutos empataba el encuentro gracias a una jugada bien labrada por Álex desde el centro del campo. El madrileño supo abrir a la banda izquierda, donde Alvarito habilitaba con un pase más profundo aún a Brian para que el catalán pusiera un balón en el primer palo donde aparecía la cabeza de Carrillo para empatar el partido y volver a poner los ‘play off’ al alcance de la mano.

Todo parecía haber cambiado. El Cádiz CF se quitaba de encima los complejos que ha tenido durante toda la segunda vuelta y por momentos como que hacía creer que iba a ir a por el partido. Pero todo era mentira. Y no porque los jugadores de Cervera no quisieran. Para nada. No fue porque no querían, fue porque no podían. Como no pudieron con tantos y tantos equipos. Pese a ello, Álex estuvo cerca del segundo con un libre directo pero su lanzamiento no cogió desprevenido al meta local.

Es verdad que a este Cádiz CF le ha perseguido la falta de fútbol, pero también le ha acosado las lesiones. Los cambios ante el Granada son un ejemplo de todo lo que ha pasado este año. Tres cambios por lesiones. El último fue el de Perea, que dejaba su puesto a Salvi.

Tras diez minutos de dominio cadista volvió el Granada a la carga por mediación de Machís, que estrellaba un chutazo en la cepa del palo. Cervera agotó sus cambios y se quedaba con un Marcos Mauro cojeando. Todo iba camino de la proeza pero el equipo no podía más con su cuerpo. Poco a poco, la llama de la ilusión de fue diluyendo con el paso de los minutos. Y más que se fue apagando después de la expulsión en el 61′ de juego de Correa, que dejaba a los suyos con un jugador menos a falta de media hora de partido.

El final se veía venir. El Cádiz CF no bajaba los brazos pero tampoco los levantaba. Además el Granada posee un arsenal arriba que hace mucho daño con espacios. Machís, otra vez, daba carpetazo a la temporada a diez minutos del final con un zurdazo imposible para Cifuentes. El venezolano ponía el epílogo a una temporada que acabó como se mereció.