Anquela, en la sala de prensa de Riazor.
Anquela, en la sala de prensa de Riazor.

Cádiz CF

Anquela, con un pie en el cadalso

El recién empezado proyecto del técnico jienense se tambalea en unos inicios nada esperanzadores

Por  11:48 h.

Apenas se llevan seis jornada de Liga y los proyectos que tan ilusionantes afloran en el mes de julio comienzan a tambalearse. El Deportivo, que tras su varapalo tremendo en el ‘play off’ de ascenso en el que se le esfumó Primera División tras la increíble remontada del Mallorca, se deshizo del entrenador que le llevó a luchar por subir a la elite, Pep Martí -siempre en la agenda del Cádiz CF, por cierto- y tan pronto como pudo se hizo con los servicios de otro entrenador que mantiene un curículum brillante en la categoría de plata, Juan Antonio Anquela.

El entrenador jienense acababa de resolver su contrato con el Oviedo, donde ha dejado una inmejorable huella pese a no conseguir el sueño del ascenso -tan solo hay que ver el desbarajuste que tienen formado en el Tartiere desde su marcha-, y se ponía el chándal del histórico Deportivo para, ahora sí, hacer frente a la innegociable tarea de poner al equipo herculino en Primera División sí o sí.

Pero lo que tienen objetivos tan normales como ambiciosos es que a las primeras de cambio, y si las cosas no salen como deberían, todo puede saltar por los aires. Da igual que se haya firmado a un entrenador que necesite su tiempo para asentar las bases de su proyecto. Da igual que se haya ninguneado a Pep Martí tras cargarse anteriormente a Natxo López. Todo eso da igual cuando la meta más exigente impera sobre el trabajo de cualquier técnico que ahora se siente en el banquillo local de Riazor.

La losa de un fin tan grande recae ahora sobre un entrenador con perfil de Segunda como es Anquela. Y por lo que se está viendo, los resultados le están arrinconando y llega a Carranza con un pie en el cadalso por el que ya pasó Sergio Egea, extécnico de un Oviedo que ahora está en manos de un inexperto pero prometedor Javier Rozada, quien ya pasara por Carranza en una Copa del Rey dirigiendo al club asturiano CD Lealtad. Una prueba más que evidente de lo que puede suponer romper el proyecto en un sitio (Oviedo) para empezarlo en otro (LA Coruña) es ver como tanto un equipo como otro ocupan en estos momentos puestos de descenso directo a Segunda B. El ‘terremoto Anquela’ bien podría llamarse.

El caso es que el Deportivo viene a Carranza con la soga al cuello de su entrenador. En cinco partidos no conoce la victoria el conjunto gallego y llega a Cádiz CF después de que se le fueran dos puntos que tenía ganados a falta de diez minutos ante el Numancia, que empató un 3-1 en apenas siete minutos. Ese empate en casa ante el conjunto soriano se suma al obtenido en El Molinón ante el Sporting (1-1) en la jornada anterior. Y es que el Dépor de Anquela ha ligado ni más ni menos que tres derrotas seguidas ante Albacete (0-1) en casa y Rayo Vallecano (3-1) y Huesca (3-1) a domicilio. Curiosamente, la única victoria del equipo de Anquela la consiguió en la primera jornada en Riazor ante el ex del técnico jienense, el Oviedo, al que venció 3-2.

Todos esos resultados motivan que los deportivistas sean los decimonovenos clasificados con 5 puntos, con 9 goles a favor y 13 en contra, unos números que le hacen estar en puestos de descenso y ser el once con más goles encajados. El puesto de Anquela pende de un hilo este sábado en Carranza.