Dopaje

Sanciones por dopaje disfrazadas de lesión en España

El 80 % de los castigos menos graves no se publican por ley y los deportistas aprovechan para simular lesiones de larga duración

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Hay 54 expedientes abiertos por dopaje en España y no todos saldrán a la luz, no trascenderán a los medios, muchos ni se llegarán a conocer y el 80 por ciento de ellos aproximadamente serán incluidos en la categoría de «menos grave». Se dará entonces la paradoja de una normativa garantista con el infractor que, en España, tiene protección. Una considerable porción de los casos sancionados, los de dopaje light, los que no tienen que ver con sustancias prohibidas de riesgo, tráfico de medicamentos o incitación al dopaje, serán castigados con penas menores (meses, normalmente) por la Agencia Antidopaje española. Pero no serán publicados en ningún documento oficial. Solo lo sabrán el deportista, su entorno y la Agencia. Es la ley. Y comenzará entonces la otra trampa. Muchos deportistas españoles, según las fuentes consultadas por ABC, simulan lesiones de larga duración durante su periodo de inhabilitación.

Desde 2015 se han publicado en la web de la AEPSAD (Agencia Española de protección de la salud en el deporte) 35 sanciones «muy graves» de atletas españoles, que acarrean inhabilitaciones de dos, tres y cuatro años (la última, la del fondista Ilias Fifa, detenido por la Policía), además de multas que en algunos casos superan los 9.000 euros por tráfico de productos dopantes. Nada se sabe de los casos light, de aquellos a los que la ley ampara con la privacidad.

Menos graves

Las infracciones menos graves se relacionan con casos resueltos a favor del deportista que pudo demostrar el consumo de un producto energético contaminado, con las drogas sociales, la no petición de autorizaciones médicas para tratarse dolencias, la no renovación de dichas autorizaciones terapéuticas o, en muchos casos, el desconocimiento de las leyes antidopaje y de localización.

Los castigos «muy graves» suelen incidir en los deportes de resistencia (ciclismo, atletismo), pero en la otra categoría hay de todo un poco, según ha conocido ABC. Fútbol, baloncesto, balonmano, natación, waterpolo... La Agencia Española Antidopaje controla a los deportistas que no están adscritos a las federaciones internacionales por pertenecer a la elite. La UEFA y la FIFA dirigen los controles a los futbolistas internacionales y de la Champions, la ATP a los tenistas, la UCI a los equipos World Tour... Y así.

En los estamentos del antidopaje español se ha detectado el «virus del tenis», según el cual las sanciones por dopaje se han disfrazado en numerosas ocasiones como lesiones de varios meses (Cilic, Bellucci). Ha sucedido en el fútbol en algún equipo de Primera o Segunda. Lo que se ha difundido como una lesión de larga duración era, en realidad, una amonestación o castigo de varios meses de la Agencia Antidopaje por infringir la norma.

Es lo que, con cierta candidez, se ha denominado en los territorios del antidopaje como «dopaje involuntario». La estratagema, argucia o directamente trampa es la materialización de la sanción. Un engaño colectivo que promociona la idea de un deportista lesionado que, en realidad, no quiere verse salpicado por una mancha menor.

Alguno de los 54 expedientes en curso de 2018 que tramita la Agencia Antidopaje acabarán simulados en una lesión encubierta.