Literatura

El legado de los Machado, un mapa del tesoro para la investigación

Los expertos en la obra machadiana reflexionan sobre la importancia de los manuscritos y los nuevos caminos para el estudio de la obra

SEVILLAActualizado:

Inéditos versos a la luz de Sevilla, borradores de poemas célebres en los que se adivina el complejo proceso de la creación, fotografías desconocidas, obras de teatro desconocidas, cartas familiares desvelando una biografía en marcha en medio de un tiempo convulso. Y Sevilla... El nuevo Centro de la Fundación Unicaja en Sevilla que alberga los manuscritos de Los Machado ha sido de algún modo el regreso de los poetas a su ciudad natal. Así se llama, de hecho, la exposición inaugural que descubre el sorprendente legado recuperado. Además de este importante detalle emocional del reencuentro de la ciudad con sus poetas este centro documental abre interesantes caminos para los investigadores. Especialistas que han dedicado sus estudios a la obra machadiana como Ian Gibson, Rogelio Reyes Cano, Jacques Issorel, Jacobo Cortines, Antonio Rodríguez Almodóvar, Rafael Alarcón Sierra, Pablo del Barco o Francisco Robles reflexionan sobre lo que significa este legado.

El mayor centro de fondos de los Machado cuenta, además del lote de 770 ejemplares documentales adquiridos por la Fundación Unicaja en 2003, con más de cinco mil nuevos manuscritos, fotografías y cartas inéditas. El profesor Rafael Alarcón Sierra, comisario junto al escritor Antonio Rodríguez Almodóvar y la documentalista Carmen Molina de la exposición «Los Machado vuelven a Sevilla» define el acontecimiento de hecho «casi prodigioso». «Es un tesoro y, a la vez, un mapa del tesoro, porque proyecta nueva luz sobre la vida y el trabajo de los Machado con una nueva perspectiva y una riqueza única», asegura.

El profesor Jacques Issorel, que acaba de publicar «Colliure. Los días azules de Antonio Machado», afirma que lo más apasionante de este hallazgo son las variantes de un texto o los sucesivos estados de su composición, «porque lo vemos crecer, desarrollarse, tantear, abandonar una dirección, elegir otra, hasta llegar al estado definitivo».

Sin embargo, es cauteloso. «Encontrar un documento de un escritor es siempre un gran momento, sobre todo si se trata de una ‘pepita de oro’. El problema es saber si hay que publicarlo todo, incluso la lista de compras que quería hacer cierta mañana tal o cual genio antes de salir hacia el mercado. En ciertos casos publicar un texto que a un escritor se le olvidó tirar a la papelera, es hacerle una jugada mortal».

La inauguración del centro documental con el legado de ambos poetas es también una invitación a la concordia, un símbolo de la superación del lastre ideológico que ha marcado y dividido la recepción de la obra de ambos hermanos. Pero ¿ha terminado la anomalía de atrincherarlos en dos bandos?

Antonio Rodríguez Almodóvar señal que «el azar ha querido que este reencuentro de los dos poetas se produzca en un momento muy delicado, cuando los nubarrones de las dos Españas parecen oscurecer de nuevo el horizonte». Y recuerda que la concordia nunca se perdió entre ellos. «Antonio, aun en los tiempos más críticos de la guerra, invitaba a comprender las razones del otro, y en la Torre Castañer, en Barcelona, a punto de iniciar el exilio, él y sus amigos entonaban canciones populares de toda España».

El profesor Pablo del Barco, autor de libros como «La Sevilla de Manuel Machado», comisario de la exposición «La Sevilla de los Machado» y que colaboró con Almodóvar y Alarcón en la edición de la primera colección de manuscritos adquirida por Unicaja, explica que la polémica sobre su ideología política está propiciada por los acontecimientos de la guerra. «Poco antes de 1936, Francisco Viu, periodista, publicó una entrevista con los dos hermanos titulada: Manuel y Antonio Machado se confiesan como convencidos republicanos. Manuel escribió la letra para el himno español en la República, con poco éxito. El 16 de julio Manuel, con su esposa Eulalia Cáceres, ultracatólica, viajó a Burgos para celebrar el santo de la cuñada; el 18 de Julio ya no pudieron regresar a Madrid y tuvieron que quedarse en Burgos hasta el final de la guerra. A los pocos días un periodista francés, Mariano D’ Aranas escribió un artículo denunciando a Manuel como republicano. Fue encarcelado una noche, me lo confirmó José María Zugazaga su secretario en Burgos. Y de ahí el miedo, la supervivencia hizo el resto. El gobierno de Franco puso un coche a disposición de Manuel para asistir al entierro de Antonio, y por sorpresa de su madre. La compenetración de los hermanos puede apreciarse en el teatro, escrito al alimón».

El profesor Rogelio Reyes Cano afirma que esa forzada dicotomía ha sido una consecuencia muy circunstancial de la Guerra Civil y de un enfoque político de la literatura. «Por fortuna esta tendencia lleva ya varios años en regresión y hoy puede decirse que está ya en buena medida superada en la estimación de la crítica y de los buenos lectores de poesía. Ese apriorismo ha impedido que la obra de Manuel fuese juzgada con la deseada objetividad, y la de Antonio con ojos más ecuánimes y menos ideologizados».

Jacques Issorel contextualiza esta circunstancia. «Es fácil echarle la piedra a Manuel, a no ser que queramos ser valientes a toro pasado. Estaba en Burgos en mal momento, lo pusieron en la cárcel, tuvo un miedo cerval, salvó el pellejo como pudo, no asesinó a nadie, únicamente vendió su conciencia al diablo. Es muy fácil en 2019 en un país donde existe la libertad de expresión, condenarlo. Preguntémonos: «Y yo, en estas circunstancias, ¿qué hubiera hecho».

La exposición «Los Machado vuelven a Sevilla» cuenta con una dimensión emocional y biográfica. Antonio y Manuel Machado regresan a la ciudad que los vio nacer. Esa Sevilla que inspira muchos de sus textos, que asoma al final de algunos versos y que llenó de recuerdos la vida de ambos. Pero ¿hasta qué punto han estado los Machado presentes en su ciudad? ¿Tiene Sevilla asignaturas pendientes con dos de sus hijos más ilustres?

El escritor y columnista de ABC Francisco Robles asegura que, aunque se trata de un regreso, los dos grandes poetas de la ciudad nunca la abandonaron del todo. «Sevilla está presente en sus obras, de forma explícita o en esa sugerencia que sólo pueden captar los finos lectores de poesía. Se perdió una oportunidad de oro cuando se inauguró una biblioteca pública que debería haber llevado el apellido de los tres Machado, incluido el padre, Demófilo».

Ian Gibson, autor de la biografía «Ligero de equipaje. La vida de Antonio Machado» y de la reciente obra «Los últimos caminos de Antonio Machado», discrepa con esa idea del regreso y asegura que los hermanos y su obra no han estado nunca del todo ausentes. El hispanista apunta un lugar de la ciudad que podría llevar el nombre de los hermanos Machado:«La Hemeroteca Municipal sería el lugar idóneo. No hay que olvidar que Manuel fue en su momento director de la Biblioteca Municipal de Madrid».

Rodríguez Almodóvar recuerda que en el parque de María Luisa hay una glorieta que lleva el nombre de «Hermanos Machado», pero asegura que es muy poco conocida. Y propone que habría que denominar algo que englobara a toda la saga machadiana.

Ya advirtió el profesor y escritor Enrique Baltanás sobre la importancia de la dinastía machadiana en su revelador libro «Los Machado. Una familia, dos siglos de cultura española». También lo hace Pablo del Barco subrayando «la injusticia de la ciudad con personajes tan relevantes como el abuelo Antonio Machado Núñez, el padre Antonio Machado Álvarez «Demófilo», el hermano José Machado, la abuela doña Cipriana, excelente pintora y autora de aspectos populares. Los Machado están en Sevilla, pero enterrados porque no hay ningún político honesto interesado en que salgan a la luz. Manuel tiene dedicada una calle en Sevilla, no muy importante, en Nervión. Y una placa en la calle San Pedro Mártir que dice que nació allí, aunque no es verdad; hubo un cambio en la numeración y colocaron la placa en el número antiguo».

Rogelio Reyes Cano afirma que su memoria nunca ha estado ausente de Sevilla, pero no siempre con la proyección pública que merecen. «Sus nombres deberían estar en algún espacio público de mayor relieve y más centralidad urbana que las dos calles de la periferia y de la glorieta del Parque de María Luisa que hoy los llevan».

El profesor, poeta y editor Jacobo Cortines recuerda la oportuna denominación del Premio Iberoamericano Hermanos Machado que organiza el Ayuntamiento y edita la Fundación Lara. Sin embargo, apunta que hay una ausencia evidente «fruto quizás de la desidia y la ignorancia de muchos responsables políticos, que se comportan como unos irresponsables».

Y sugiere un hermoso lugar que Antonio evocó a través de su personaje Juan de Mairena:«Un lugar muy simbólico sería parte de la orilla del Guadalquivir, donde se conocieron los padres cuando unos delfines llegaron a Sevilla».