El dirigible estratosférico Stratobus - Thales Alenia Space

Stratobus, el dirigible estratosférico entre un dron y un satélite

Thales presenta una plataforma que puede situarse en vuelo estacionario a 20 km por encima de la superficie de la Tierra para realizar tareas de vigilancia o telecomunicaciones

ABC Ciencia
MadridActualizado:

Este artefacto volador que parece una gigantesca ballena surcando los cielos es, según sus creadores, la compañía franco-italiana Thales Alenia Space, el perfecto vigilante desde las alturas. Se trata de un dirigible estratosférico más ligero que el aire destinado a cumplir las funciones de los satélites o los drones, pero sin las limitaciones de los mismos y a un coste asequible. El Stratobus, como ha sido bautizado, puede situarse en vuelo estacionario a 20 km por encima de la superficie de la Tierra, por encima del tráfico aéreo convencional (inferior a los 13 km), para cumplir misiones de vigilancia o telecomunicaciones.

La plataforma no está pensada para el transporte de personas ni mercancías. Es uno de los llamados pseudo-satélites de alta altitud o HAPS (del inglés High Altitude Pseudo-Satellites). Según Thales, que presentó un vídeo sobre el proyecto este miércoles en Madrid, Stratobus se mantendrá operativo en una posición estacionaria en la capa baja de la estratosfera proporcionando una cobertura precisa y continua del territorio. A diferencia de los globos o drones, el dirigible, de 115 m cúbicos de longitud y 7 toneladas de peso, puede mantenerse quieto frente a los vientos fuertes mediante su sistema de propulsión eléctrica con energía solar. Está diseñado para tener una autonomía de hasta 10 años, con mantenimiento una vez al año. Desde su privilegiada ubicación, cubre un horizonte terrestre de hasta 500 kilómetros de radio, lo que le permite realizar observaciones a cientos de kilómetros de distancia.

Según explica la compañía en un comunicado, Stratobus destaca también por su gran capacidad de carga útil: puede transportar más de 250 kilos, con un consumo de potencia nominal de hasta 5 kW. Para ciertas misiones específicas, esta capacidad puede alcanzar los 450 kilos y una potencia nominal de hasta 8 kW. Esto le permite albergar todo tipo de cargas e instrumentos, adaptándose a una gran variedad de misiones, desde la vigilancia marítima y terrestre o el reconocimiento de objetivos a la monitorización medioambiental o urbana.

A partir de 2022

Otra de las grandes ventajas de Stratobus es que se puede mover por todo el mundo, por sus propios medios. Además, al no requerir de un sistema de lanzamiento, el dirigible se puede desplegar fácilmente, despegando desde una superficie del tamaño de un campo de fútbol y alcanzando la estratosfera en menos de cuatro horas.

Stratobus utiliza un sistema de energía de alta capacidad basado en células solares de alta eficiencia, así como el uso de materiales resistentes y ligeros, particularmente para la cubierta. «Gracias al uso exclusivo de energía solar y tecnologías limpias se consigue una huella de carbono muy pequeña, muy inferior a la de un pequeño avión privado», explican desde Thales.

A diferencia de los satélites, que realizan una cobertura global de uno o más países -o incluso de todo un continente-, estos dirigibles son capaces de proporcionar una cobertura regional. De esta forma, puede ser una solución complementaria a los satélites.

El primer prototipo de vuelo subirá al cielo en 2022. A partir de entonces, si todo va bien, se proseguirá con la comercialización y la producción industrial.