El incremento de la esperanza de vida y el descenso de la natalidad son dos de las causas del incremento de la denominada ‘presión contributiva’.
El incremento de la esperanza de vida y el descenso de la natalidad son dos de las causas del incremento de la denominada ‘presión contributiva’.

La provincia de Cádiz ya tiene menos de dos ocupados por cada pensionista

La media estatal se sitúa en dos trabajadores que cotizan por cada persona que integra las clases pasivas y recibe pensión

CádizActualizado:

El número de ocupados, cuando se compara con el de pensionistas, produce preocupados. Es uno de los temores de referencia, cíclicos, en cualquier ámbito, desde finales del pasado siglo. El incremento de la esperanza de vida sumado a la bajada crónica de la natalidad y el componente variable del desempleo provoca dolor de cabeza si se piensa en el futuro. La provincia de Cádiz, Andalucía, España, toda la Unión Europea viven los mismos síntomas de envejecimiento aunque en distintas proporciones y matices, a diferentes velocidades.

Uno de los principales resultados de ese choque entre nacimientos, defunciones y paro es la proporción entre cotizantes y pensionistas, es decir, entre los que contribuyen a través de los impuestos que se detraen de sus salarios o ingresos y los que cobran una paga sin trabajar, bien por jubilación, viudedad/orfandad o algún tipo de incapacidad o discapacidad crónica.

Estos últimos forman las denominadas clases pasivas mientras que los miembros de la población activa (personas en edad y disposición física de trabajar) que tienen un empleo, negocio o ingreso en la actualidad son los denominados cotizantes.

Esa proporción bajó en la primera mitad de la presente década, lastrada por la recesión económica y un desempleo desbocado. En los últimos tres cursos, ha experimentado un paulatino alivio. El número de cotizantes ha crecido por una continuada bajada del paro. Con todo, los otros dos elementos de la ecuación (baja natalidad y aumento de la esperanza de vida) no han modificado sus tendencia: en cotas mínimas la primera y, afortunadamente, en niveles máximos la segunda.

Origen demográfico

El resultado es que el conflicto demográfico, social y económico permanece intacto. El desequilibrio perdura. España cuenta en la actualidad con algo más de dos trabajadores por cada pensionista. Es la media estatal (2,2) porque las cifras presentan diferencias territoriales que fluctúan desde los tres ocupados por pensionista de Baleares a la paridad (uno a uno) de Orense. Serían la mejor y la peor situación posible, respectivamente. El alto nivel de empleo y renta en las islas permite que haya tres cotizantes contribuyendo a cada pensión. El envejecimiento, la despoblación y la menor renta de otros lugares, como Orense, dibujan el peor retrato: cada trabajador contribuye en solitario a que un pensionista (por cualquier concepto, no sólo jubilados) pueda cobrar. Según los datos de la Seguridad Social, al cierre de junio en España había 18,9 millones de cotizantes ocupados y 8,7 millones de pensionistas, lo que sitúa la ratio de dependencia estatal casi en el 2,2 de cotizantes por pensionista.

Estar en un porcentaje mayor es colocarse por encima de la media. Tener una cifra más pequeña es tener un peor panorama social, económico y demográfico. La provincia de Cádiz es de las que están peor que la media. No llega a dos trabajadores por pensionista. Se queda en 1,8, cuatro décimas porcentuales por debajo. De hecho, es una de las que peor relación sufre en Andalucía. Sólo Jaén y Huelva tienen números más preocupantes. Almería y Málaga son las que mejor comportamiento registran en esta ratio.

Como quiera que nacimientos y esperanza de vida muestran unas oscilaciones muy lentas que precisan décadas para generar diferencias, el factor del paro es que el arroja mayor movilidad. El hecho es que tanto España, como Andalucía y la provincia aún no han llegado a los niveles de trabajadores afiliados a la Seguridad Social que se dieron en los años precedentes a 2008. El número de trabajadores afiliados todavía no se ha recuperado y se encuentra un 1,13 % por debajo de los 19,2 millones de trabajadores que había entonces. Sin embargo, en estos diez años el número de pensionistas no ha parado de crecer, acumulando un incremento del 14,5 %. La proporción, por tanto, es más complicada. Los que cobran son muchos más que en 2008 y los que aportan aún son algunos menos. En la última década, esta relación entre cotizantes ocupados y pensionistas aún ha estado peor que ahora.

Por ejemplo, pasó su peor momento en 2013, cuando en lo más agudo de la crisis se quedó en 1,95 cotizantes por pensionista. En la anterior etapa de recesión (fijada en 1993 y 1994) llegó a ser inferior a 1,90 cotizantes.

No obstante, desde 2013 se ha ido recuperando ligeramente y ha vuelto a los niveles de 2011, aunque todavía está por debajo del máximo de 2,5 afiliados ocupados por cada pensionista de los años 2006, 2007 y 2008.

En España había –el pasado 30 de junio– 18.967.952 trabajadores afiliados a la Seguridad Social, una cifra que se ha ido recuperando desde los 16,2 millones de hace cinco años cuando el empleo tocó fondo, con la cifra de ocupación más baja desde 2002.

Más pensionistas que nunca

El grueso de los cotizantes se encuentra enmarcado en el régimen general (14,4 millones), en tanto que hay 3,2 millones de autónomos, 67.895 trabajadores del régimen del Mar y 2.229 del Carbón. Por su parte, a 1 de junio se pagaron pensiones públicas a 8.733.153 personas, un número que ha ido en aumento cada año, sumando unos 100.000 pensionistas anuales de media desde 2007. Del total de estos pensionistas, la mayor parte recibe pensiones de jubilación (5,8 millones de personas), seguidos de los perceptores de viudedad (1,6 millones), incapacidad permanente (943.547), orfandad (325.016) y a favor de familiares (40.409).

De acuerdo con los datos de la Seguridad Social, la tasa de crecimiento anual de la afiliación a la Seguridad Social (3,1%) es casi tres veces superior al crecimiento del número de pensiones (1,1 %). Según los últimos datos de junio, en el último año se han incorporado 95.649 pensionistas al sistema, frente a los 771.109 personas que han comenzado a trabajar.

Si además de los ocupados se tiene en cuenta a los desempleados con prestación o subsidio contributivo, en total habría 19 millones de cotizantes a la Seguridad Social, por lo que la ratio sobre los pensionistas aumentaría a 2,29 en junio.

Aunque la relación entre ocupados y pensionistas en el territorio nacional se sitúa en 2,17, las regiones presentan diferencias que evidencian cuáles son las más envejecidas o las más dinámicas en cuanto al empleo.

Por comunidades, las menores ratios de dependencia se registran en Baleares (con 3,43 trabajadores por cada pensionista), Madrid (2,95) o Canarias (2,66), mientras que las mayores se contabilizan en Asturias (1,34), Galicia (1,50) y Castilla y León (1,64). Por provincias, Baleares sigue a la cabeza seguida por Madrid y Almería (2,94 %), mientras que en el lado contrario se sitúa Orense (1,09 %), Lugo (1,24 %), León (1,26 %) y Zamora (1,28 %).