TRIBUNALES

El juicio al presunto parricida de Arcos se celebrará en octubre

La Fiscalía solicita para Isidro Sánchez, acusado de matar a su bebé de nueve meses, el ingreso permanente y revisable en un centro psiquiátrico

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Isidro Sánchez, el padre acusado de matar a su bebé de nueve meses en Arcos, se sentará en el banquillo a partir del 16 de octubre y durante algo más de una semana en la Sección Octava de la Audiencia Provincial con sede en Jerez, según han confirmado fuentes judiciales. Está previsto que el juicio se celebre con jurado popular.

El supuesto parricida se enfrenta a 28 años de prisión como le pide la Fiscalía pero también y, como primera medida, a un ingreso permanente y revisable en un centro psiquiátrico al considerar el Ministerio Público que el procesado padece de un síndrome psicótico.

Los hechos sucedieron el 1 de junio de 2017. Isidro era detenido en su casa del Barrio Bajo de la localidad arcense por haber presuntamente asfixiado hasta la muerte a su bebé tapándole la nariz y la boca. Además también está acusado de haber agredido a su pareja.

Según relata la fiscal en sus conclusiones, el acusado, Isidro Sánchez, mantenía una relación con convivencia con S. B., si bien días antes al momento de los hechos él estaba viviendo con su familia, mientras que su pareja residía en el domicilio de la calle Adolfo Suárez. Sin embargo, el mismo día del crimen decidieron volver a retomar la convivencia. La relación había comenzado en el año 2013 y al poco tiempo se fueron a vivir juntos. Fruto de esta relación nació el niño.

El día 1, entre las seis y media y las siete y media de la mañana el acusado se encontraba en la habitación de matrimonio del domicilio familiar, acompañado de la mujer y del hijo habido en común. En un momento determinado y «con ánimo de acabar con la vida de su hijo de nueve meses le tapó la nariz y la boca». Cuando la madre le recriminó lo que estaba haciendo y acudió a auxiliar a su niño, Isidro le comenzó a dar puñetazos y patadas y la tiró al suelo... y lejos de atender a sus súplicas, Isidro «apretó la cara del bebé contra su pecho, lo asfixió y lo dejó en el suelo».

Isidro aseguró que recibía mensajes apocalípticos al móvil que le decían «que tenía que asfixiar al bebé» y que «pronto llegaría el Apocalipsis»

Según relata Fiscalía, el acusado en el momento de cometer el crimen creía recibir mensajes en su teléfono móvil que le decían: «Que tenía que asfixiar al bebé…», «que pronto llegaría el Apocalipsis», «que había una red extranjera compuesta por falsos apóstatas, que sabían que el 'Armaggedon' estaba cerca»… Y que tal como recibía esos mensajes y los aceptaba en el móvil, se borraban.

Una hora después de acabar supuestamente con la vida de su hijo, sobre las 8.20 horas de la mañana, Isidro abría la puerta a los agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local de Arcos que acudieron al aviso de los vecinos. Una testigo aseguró que había escuchado a la mujer gritar «que no le pegara más». El supuesto asesino dijo entonces a los guardias civiles que «sabía lo que había hecho» y «que lo único que quería era tirarse por la Peña».

S.B. sufrió algunas lesiones y contusiones propias de los golpes que pudo recibir. El niño falleció entre las seis y media y siete y media de la mañana debido a una «asfixia mecánica por sofocación».

Según las pruebas forenses practicadas, Isidro Sánchez presentaba un trastorno psicótico en el momento de los hechos, con síntomas alucinatorios y delirantes y además tenía una afectación de las capacidades intelectiva y volitiva, con afectación grave de la capacidad de conocer y anulación de la capacidad de querer. Por ello concurre, según la fiscal, el eximente incompleto en su presunta responsabilidad criminal.

La Fiscalía pide el internamiento en un centro psiquiátrico con carácter permanente y revisable para el procesado, además de la condena de 28 años de cárcel, que tendría que cumplir si saliera del centro antes. Y además, la prohibición de acercarse y comunicarse con su expareja a una distancia de 200 metros por plazo de 31 años.