Uno de los bebés de los llegados este miércoles en la terminal de pasajeros de Algeciras, en el suelo.
Uno de los bebés de los llegados este miércoles en la terminal de pasajeros de Algeciras, en el suelo. - SERGIO RODRÍGUEZ
REPORTAJE

La inmigración, por los suelos

Cientos de inmigrantes son trasladados de un sitio a otro sin previsión y pasan las horas «en condiciones infrahumanas». El colapso en el sistema de atención «ha rebasado todos los límites»

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Quizá con las imágenes el mensaje llega antes. El impacto es mayor y la respuesta más rápida. O no y ocurre como con las palabras que no se quieren escuchar o las letras que no se leen. «La situación que estamos viviendo ya en la costa de Cádiz ante la masiva llegada de pateras es insoportable, inviable, no sabemos qué hacer, dónde llevarlos, dónde atenderlos, cómo, se han superado todos los límites posibles». Estas palabras son de alguien que trabaja a duras penas a diario en la atención a los inmigrantes que cruzan el Estrecho. Que lo intenta. «Nadie tiene sitio pero en la calle no los podemos dejar, el Gobierno no responde, siguen sin darnos medios y Marruecos sigue dejando pasar, y pasar, y pasar... No se están tomando decisiones...».

La imagen es la que es. No miente. La inmigración tirada por los suelos. Personas que llegan y tienen que esperar largas horas para ser trasladados hasta que alguien decida dónde pueden ir, porque nadie sabe dónde pueden ir. «Se está parcheando, se está actuando según llegan, cuando esto lleva pasando desde hace mucho tiempo y se había avisado de que iba a más».

Este miércoles, como se sabía, volvía a ocurrir. Y mañana seguramente, otra vez. En los puertos de Tarifa y Barbate volvieron a desembarcar más de un centenar de inmigrantes que eran rescatados de pateras de todo tipo de las peligrosas aguas del Estrecho. Y de nuevo, a improvisar. Ya de madrugada la situación era «insostenible» porque, entre otros muchos motivos, no se había resuelto lo del día anterior. Ni lo del fin de semana. En Tarifa, en el pabellón habilitado desde hace días, más de 400 inmigrantes en colchonetas, en un espacio que no está preparado para algo así, sin apenas seguridad ni higiene. En Barbate, 70 de estas personas tuvieron que esperar durante casi todo el día en una sala de unos 23 metros cuadrados, hacinados, sin espacio apenas para poder descansar. Entre ellos, varios niños de 2 y 3 años, rendidos en brazos de sus madres o en cunas también improvisadas después de un trayecto que no desea nadie. Agentes de la Guardia Civil, también sobrepasados con jornadas maratonianas, hicieron lo imposible, como cada día, para buscarles una salida digna.

Llegada de menores al puerto de Barbate.
Llegada de menores al puerto de Barbate. - AP

«Se están tirando días enteros en ser trasladados a centros». Todas las comisarías, albergues, ONG y CIE están saturados. Colapsados. Y eso obliga a habilitar espacios públicos para mantenerlos bajo un techo tras la primera asistencia que reciben de Cruz Roja. «Al final se están encargando los ayuntamientos y ellos no son responsables de esto. Es un asunto de Estado».

Una de estas situaciones 'espontáneas' que se dieron es ver a más de cien inmigrantes apelotonados en una zona acordonada en la terminal de pasajeros del puerto de Algeciras. Así, tirados en el suelo, algunos en las pocas sillas que hay, con una manta y las pocas pertenencias que traen en las pateras. Nada de colchonetas, ni de asistencia de ningún tipo. Así pasaron la noche y el día este grupo de inmigrantes. Entre ellos, por cierto, dos bebés y un niño de siete años.

Terminal de pasajeros de Algeciras.
Terminal de pasajeros de Algeciras. - S. RODRIGUEZ

El colapso del sistema de acogida en la provincia gaditana se ha agravado aún más si cabe en las últimas horas cuando en tan solo unos días han sido rescatados un millar de inmigrantes. Solo el lunes, más de 400, el martes, otros 200 y ayer más de cien, más lo del sábado y domingo. Dos 'Aquarius' en menos de una semana. La zona del puerto a la que se trasladó a este grupo es justo la de embarque de pasajeros a los ferries de Ceuta y Tánger. Esta situación además ocurre en plena OPE (Operación Paso del Estrecho) cuando miles y miles de personas están cruzando la frontera sur de Europa y se quiere extremar la seguridad y el control de movimientos por la zona.

Además, según fuentes consultadas, los policías que estaban de servicio en Algeciras tuvieron que dejar sus funciones de patrulla por la ciudad para trasladarse también al puerto y custodiar a los inmigrantes. Una desasistencia que puede cobrarse cara y también .

También, en Comisaría

Pero estas cifras son solo las oficiosas. Porque además de los rescatados a las costas de Cádiz también llegan otras embarcaciones que no son interceptadas hasta que tocan tierra. Este fue el caso por ejemplo de dos pateras que desembarcaban la noche de este martes en la playa de Camposoto, en San Fernando, y en Torregorda, Cádiz.

Dos pateras con un grupo de inmigrantes, entre ellos unos quince menores, llegaron hasta Cádiz y San Fernando

En ellas viajaban un número indeterminado de personas, posiblemente todos de origen magrebí, ya que se piensa que algunos pudieron irse del lugar por sus propios medios antes de ser interceptados. Efectivos de Policía Nacional acudieron a la zona ante el aviso que les llegó por una llamada al 091 del servicio de seguridad de las instalaciones militares de Torregorda y daban traslado a un grupo de unos quince menores que venían en esas embarcaciones.

Y de nuevo la saturación provocaba otra situación, cuanto menos, inusual. Los niños, de distintas edades, pasaron la noche y toda la mañana durmiendo en el suelo a la espera de poder ser trasladados a un centro de menores, centros, que por cierto, triplican, cuatriplican su capacidad y donde «no caben más».

En el caso de la Comisaría Provincial de Cádiz los menores permanecieron en una sala de la planta baja que habitualmente utilizan los policías para comer. Allí, en una esquina, unos seis chicos ‘descansaron’ tendidos en el suelo como pudieron, echados unos encima de otros. Los agentes intentaron hacerle la espera lo menos traumática posible charlando con ellos y dándoles algo de comida y bebida. Hasta que se les comunicó donde se les podía llevar. En el caso de los de Cádiz se les trasladó al centro Manuel de Falla de Jerez, un lugar que ya está desbordado, según denunciaron sus propios trabajadores hace unos días y que casi triplica su cupo. Situación muy similar a la jefatura gaditana se vivía en San Fernando, donde los calabozos están completamente atestados de marroquíes pendientes de ser devueltos y los policías atendiendo las custodias y desatendiendo otras funciones.

Unos calabozos, además, atestados como en toda la provincia, donde las condiciones de higiene y salubridad tampoco son muy recomendables. Y mientras que todo esto ocurre aquí, desde Marruecos siguen saliendo pateras. «No cierran el grifo», denuncia otra de estas voces habituadas a bregar con este delicado asunto. «Los usan de moneda de cambio para presionar al gobierno español por diferentes intereses». Uno de ellos el acuerdo pesquero que está justo ahora sobre la mesa, curiosamente. Además, no hay que olvidarse de la acción de las mafias que sacan rédito a esta necesidad migratoria y que no descansa jamás. Y la mejoría del tiempo después de meses de lluvia que también les da un buen empujón para intentarlo.