Aparicio y Benavente, durante las jornadas
Aparicio y Benavente, durante las jornadas - ANTONIO VÁZQUEZ
JORNADA SOBRE TSUNAMIS

Cádiz, entre la furia del mar y la extraña melodía

Las jornadas anuales sobre el tsunami se centran en esta ocasión en los temporales, las corrientes y el ‘Hum’

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El agua debía ser la protagonista en la tarde del miércoles en el Aula Magna de la Facultad de Empresariales de la Universidad de Cádiz. El agua que llegaría a la ciudad en forma de maremoto y sobre cuyos efectos quiso prevenir el Centro de Excelencia Internacional del Mar (Ceimar) y el Instituto Español para la Reducción de los desastres (IERD). Sin embargo, la forma en la que reivindicó el agua su importancia fue en la de la lluvia que incesantemente cayó sobre la capital desde la mañana, y que motivó que la conferencia anual que se realiza en Cádiz sobre los efectos de los tsunamis se desplazara hasta la sala de conferencias habilitada en la antigua capilla del Hospital de Mora.

El encuentro se centró este año en tres aspectos: las consecuencias del ciclón Emma (que azotó Cádiz el pasado mes de febrero), los efectos cada vez más visibles de las corrientes de resaca en las costas gaditanas y el fenómeno del ‘Hum’, un extraño zumbido de origen desconocido que se oye en algunas partes del mundo, entre ellas la capital. Para ilustrar de qué se trata, se proyectó el documental ‘The hum, el zumbido de Cádiz’, realizado por el investigador gaditano José López Anzurias.

El fuego lo abrió el que es una de las voces más autorizadas a la hora de hablar de tsunamis, José Antonio Aparicio, presidente del IERD, que resaltó que Cádiz es la única ciudad española que realiza este tipo de jornadas con carácter anual. La fecha elegida no es casual, hoy se conmemora el 263 aniversario del maremoto y el 5 de noviembre es el día mundial de concienciación de los tsunamis por Naciones Unidas. Por eso, las jornadas se dirigen «a toda la población, no sólo a los técnicos».

Una parte importante del acto se dedicó a hablar de los fenómenos costeros. Aparicio se centró en los restos aparecidos en Cortadura tras el paso del ciclón Emma. Destacó que eran una combinación de una obra del siglo XVIII y de parte de una calzada de la época del emperador Augusto. Resaltó como lo más importante el hallazgo de fragmentos del acueducto romano. «El problema es que se notifica al Ayuntamiento y los restos siguen ahí, no se ha hecho nada», lamentó Aparicio, que subrayó como uno de los descubrimientos más sorprendentes una cantera abandonada, con los sillares preparados para extraer pero que se abandonaron.

El profesor Javier Benavente, del Ceimar, tomó la palabra y explicó que fenómenos como el Emma son especialmente devastadores por «la situación de ocupación que se vive en las costas de todo el mundo». Además, apuntó al cambio climático como una de las causas de su formación.

Relató que la violencia de este fenómeno fue tal que retiró toneladas de arena de las playas, lo que obligó a Demarcación de Costas, «muchas veces en contra de nuestro criterio», a efectuar regeneraciones en la costa. «El problema es que se buscaron regeneraciones rápidas, muchas innecesarias, que se prolongaron durante mayo, junio e incluso, algunas hasta julio» . El profesor Benavente pormenorizó que la violencia del fenómeno radicó en que «se produjo la coincidencia fatal entre marea equinocial (la más alta del año) y un temporal». En ese sentido, insistió en que la coincidencia «no es normal porque los temporales suele estar entre principios de noviembre y mediados de febrero».

Respecto a las corrientes que sufren las playas gaditanas, causa de algunas de las últimas muertes en las costas de Cádiz, apuntó a que se generan donde se percibe una menor espuma, «donde menos rompe la ola, ahí es donde el mar recupera el agua y se originan las resacas más fuertes». Indicó que cuanto mayor es la altura de ola, mayor suele ser la resaca. También, que son más agresivas en la pleamar y que cuanto más pendiente hay, más resaca se produce

Uno de los puntos que se trataron en la conferencia y que más interés suscitó fue el del ‘Hum’, desarrollado por José López Anzurias, escritor y colaborador de revistas como ‘Más allá’, y ‘Clio’. Indicó que es un sonido de origen desconocido que ha sido oído en distintas partes del mundo. En el caso de Cádiz, fue audible en la madrugada del mes de enero de 2014. Anzurias puso el acento en la posible relación entre el ‘Hum’ y posteriores movimientos sísmicos. «Si pudiéramos registrarlos y determináramos esa relación podrían salvarse centenares de vidas cada año», remachó.