Condecoración a la viuda de José Gil
Condecoración a la viuda de José Gil - ABC
Medallas

Condecoran al bombero fallecido en Campillos en una riada

El Ministerio de Interior otorgó la medalla al Mérito de Protección Civil a José Gil tras su fatídico accidente

MálagaActualizado:

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, condecoró este lunes a José Gil, el bombero que falleció en una riada en Campillos el pasado 20 de octubre, cuando iba a una emergencia por las inundaciones que se estaba produciendo en la zona. El acto ha sido en la Escuela Nacional de Protección Civil. José Gil ha recibido allí la medalla al Mérito de Protección Civil 2018 de forma póstuma.

A José Gil Gutiérrez se le condecora por «construir esa seguridad humana de la que nuestra sociedad está tan necesitada». Labor por la que se dejó la vida. Los compañeros del bombero en Antequera destacaron el día de su muerte a ABC que José Gil era un hombre «servicial». Era un experto conductor e iba acompañado de otros dos bomberos.

Tuvieron un aviso en medio de la noche. Se fueron a una carretera entre Campillos y Sierra de Yeguas. Una riada golpeó el vehículo de forma lateral. Lo desplazó y lo echó de la vía. El agua comenzó a entrar. Tapaba el camión. Entraba por la ventana. Cerraron una de ellas y comenzaron a salir por la otra. Los dos compañeros lo consiguieron y se agarraron para aguantar la embestida. José Gil tuvo un «traspiés», según sus compañeros, no pudo agarrarse y acabó arrastrado por el torrente. 

Su cuerpo sin vida fue hallado horas después, sobre las 10.00 horas del domingo. Estaba a unos siete kilómetros del lugar del accidente. José Gil tenía 43 años. Deja una mujer, que ha recogido la medalla, y dos hijos. Era un bombero de vocación y un pionero en el Parque de Antequera. Fue el primer bombero que entró en este Parque. Era el 001. Siempre dispuesto a ayudar, presto para el trabajo y tranquilo.

Fue cabo y luego sargento, pero el mando sobre sus compañeros no le gustaba –recordaban los que le conocieron–. Siempre prefirió ser uno más, aquel que acudía cuando había una llamada, como la que le costó la vida.